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Los demócratas buscan asegurar la investigación

Temen que la salida de Comey del FBI haga descarrilar el caso de la injerencia rusa

Viernes 12 de mayo de 2017
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WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- Alarmados ante los últimos movimientos de la Casa Blanca, los demócratas redoblaron la presión para blindar la investigación por el Rusiagate, de la que temen que descarrile tras el despido del director del FBI, James Comey.

Ayer, el reemplazante interino de Comey, Andrew McCabe, prometió ante las preguntas de senadores en el Congreso que impediría cualquier intento del gobierno de Donald Trump por entorpecer la investigación por la intromision del Kremlin en la última campaña.

"El trabajo de los hombres y mujeres del FBI continúa a pesar de cualquier cambio en las circunstancias. Así que no ha habido ningún esfuerzo para impedir nuestra investigación hoy. En pocas palabras, no se puede impedir que los hombres y mujeres del FBI hagan lo correcto, protejan al pueblo estadounidense y defiendan la Constitución", dijo McCabe ante la comisión de Asuntos de Inteligencia del Senado. Pero todo lo que ocurrió en los últimos tres días sólo encendió alarmas entre los demócratas, y arraigó las sospechas de que el gobierno de Trump quiere "cajonear" la investigación.

El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, le envió una carta al fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, a cargo de la investigación en el Departamento de Justicia, para que le dé explicaciones sobre su rol en la decisión de despedir a Comey. Rosenstein recibió una invitación para ir al Senado a dar las explicaciones en persona.

Hasta esta semana, Rosenstein era visto como un funcionario independiente (fue designado con apoyo bipartidario), pero la Casa Blanca lo puso en el centro de la decisión de echar a Comey, algo que, según medios locales, le cayó mal.

Trump dijo en una entrevista con la cadena NBC que quiere acelerar la investigación y "llegar al fondo" del Rusiagate, y volvió a rechazar la sospecha de que su campaña hizo un pacto ilícito con el Kremlin. Pero muchos en Washington creen que todo lo que hizo esta semana busca, justamente, lo contrario: impedir cualquier avance.

Además, Trump insistió en que todo el escándalo es una "excusa de los demócratas porque perdieron la elección". A la presión de los demócratas en el Congreso a Rosenstein se sumó la de 20 fiscales generales de 20 estados demócratas, que le enviaron una carta en la que demandaron el nombramiento de un fiscal especial al frente de la investigación.

Los fiscales estatales consideraron que la decisión de despedir a Comey era "una violación de la confianza del público" y lo urgieron a considerar "el daño al sistema democrático de cualquier intento de la administración por descarrilar la investigación".

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