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Boca-River y los juveniles: el local compra forzado por la urgencia de ganar y los de Núñez confían más en lo que tienen en casa

Cuál fue la política de las divisiones inferiores de los dos clubes más grandes de la argentina, de cara al superclásico del domingo

Viernes 12 de mayo de 2017
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PARA LA NACION
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Centurión (Boca) y Batalla (River)
Centurión (Boca) y Batalla (River).

Para Guillermo, el déficit se soluciona con buenas decisiones

En Boca hace tiempo que está instalado un interrogante de difícil respuesta. Se trata de la escasa cantidad de jugadores formados en el club que llegan al primer equipo: se invierte en ellos, pero no se los tiene como prioridad. Y la muestra de ello, está en lo que sucederá en el superclásico del domingo en la Bombonera: entre los once titulares y los siete suplentes, apenas tres que pasaron por el semillero xeneize.

Para encontrar un equipo con mayoría de juveniles de la casa hay que ir hasta los tiempos de Mauricio Macri como presidente del club. Se pregonaba que 9 de los 11 titulares fueran producto del trabajo en las inferiores. Y Jorge Griffa potenció a muchos chicos. Después, se les dio poco protagonismo. La gestión Angelici lleva invertidos cerca de US$ 63.000.000 en refuerzos. Por eso, el equipo titular de Guillermo Barros Schelotto ante River tendrá sólo dos nombres de la cantera boquense: Fernando Gago y Rodrigo Bentancur.

Gago llegó a las infantiles de Boca en 1996, proveniente del club Social Parque y gracias a Ramón Maddoni (formador de juveniles). En diciembre de 2004 debutó de la mano del Chino Benítez. ¿Cómo le fue en los superclásicos domésticos? Jugó 12, pero tres son espinas: en octubre de 2014 fue expulsado en el Monumental, por una supuesta mano (1-1), y en septiembre de 2015, en Núñez (1-0), como en abril de 2016, en la Bombonera (0-0), dejó el campo por las dos roturas del tendón de Aquiles izquierdo. El resto: 4 éxitos, 3 empates y 2 caídas.

Bentancur tuvo un paso fugaz por las divisiones menores xeneizes. Arribó al club en 2013 y sólo pasó por séptima y sexta, pero estuvo imposibilitado de jugar durante un año por inconvenientes en su pase. Su talento hizo que a comienzos de 2015 (con 17 años) Arruabarrena lo subiera a primera. Desde su debut con la camiseta de Boca jugó sólo tres veces ante River sin sufrir derrota alguna: dos victorias y un empate. ¿La particularidad? Le tocó afrontar todos como visitante y será su primer superclásico en la Bombonera.

Ambos son prioridades para los Barros Schelotto. Y aunque el hincha apruebe a Gago y resista a Bentancur, tienen algo en común que potencia la idea que es rentable si se trabaja bien en las bases: al experimentado volante lo vendieron en 2006 a Real Madrid en 27 millones de dólares y el uruguayo emigrará a Juventus por 9,4 millones de euros.

Ninguno le convirtió oficialmente a River. El que sí fue verdugo en su primer -y único- superclásico oficial es Walter Bou, que abrió la última victoria en el Monumental (4-2). Bou, que el domingo arrancará entre los suplentes, también pasó por las inferiores xeneizes: llegó al club en plena adolescencia, permaneció un tiempo y cuando los dirigentes debían hacerle su primer contrato, optaron por confiar en otro delantero (Matías Nouet, que terminó jugando en Villa Dálmine y en Defensores de Belgrano de Villa Ramallo). Bou quedó libre en cuarta división.

El plantel profesional cuenta con otros chicos formados desde abajo. De la última pretemporada participaron Javier Bustillos (arquero), Agustín Heredia (defensor) y Mauro Luna Diale (delantero) se agregaron a Nahuel Molina Lucero (lateral derecho) y Julián Chicco (volante central). Y por sus goles en el Sudamericano Sub 20 y en la reserva, también decidieron ascender a Marcelo Torres (con el seleccionado rumbo al Mundial de Corea). Gonzalo Maroni tendrá la chance de ser suplente ante River, pero el cordobés llegó desde Instituto el año pasado y sólo pasó por la reserva de Rolando Schiavi.

Es difícil saber si la situación de los juveniles algún día cambiará. La voluntad está: por algo Claudio Vivas reemplazó como coordinador de las inferiores a Coqui Raffo hace unos meses. Pero las urgencias de Boca por volver a ser campeón también juegan su partido. El el objetivo próximo es ganar el superclásico para empezar a acercarse al título local. Aunque eso le reste más importancia a las inferiores, ya que -si Boca puede sin ellos- la tendencia podría potenciarse.

Para Gallardo, el secreto está en darle espacio a las bases

Rodolfo D'Onofrio ganó las elecciones en diciembre de 2013 y asumió como presidente de la entidad de Núñez con su campaña "River vuelve a ser River". Tras años de crisis institucional y deportiva, una de sus promesas fue la necesidad de volver a apostar por las divisiones inferiores para nutrir al club. Y así lo hizo. Con la elección de Marcelo Gallardo como entrenador a los seis meses de mandato, la postura se potenció.

"Habrá comunicación directa con las inferiores. No hay que obviar que River se destacó en materia de jugadores juveniles, es una de sus grandes virtudes", dijo el Muñeco en su presentación oficial como DT en junio de 2014. El presente lo confirma: de los 27 futbolistas que integraron la pretemporada en los Estados Unidos, 10 son nacidos en Núñez, y a partir de 2017, por decisión del Gallardo, la reserva y la cuarta división se unieron para entrenarse en conjunto, en el River Camp de Ezeiza, donde también trabaja la Primera.

Augusto Batalla, Lucas Martínez Quarta y Sebastián Driussi serán las cartas con gen millonario que presentará River en la Bombonera. Para Martínez Quarta se tratará del debut oficial en un superclásico, mientras que para Batalla podría ser la reivindicación, tras el error cometido en su debut frente a los xeneizes, en el reciente 2-4 en el Monumental. En tanto, Driussi ya tiene experiencia: jugará su 8° clásico; fue titular en cinco e ingresó en dos, anotando sólo un gol, en el último cruce.

Mientras, los nacidos en River que podrían tener un lugar entre los suplentes son: Maximiliano Velazco, Luis Olivera, Nicolás Domingo y Tomás Andrade. Dentro de esta nómina, tanto Velazco -aún no debutó- como Olivera -tiene ocho partidos en Primera- no cuentan con experiencias ante Boca, y Andrade, quien suma 22 partidos oficiales, sólo disputó un clásico de esta magnitud: fue en la derrota por 4-2 de diciembre pasado, cuando ingresó a los 28 minutos del segundo tiempo en lugar de Driussi.

Domingo es el jugador de la casa más experimentado. Se encuentra viviendo su cuarto ciclo en Núñez y tiene cinco clásicos jugados, todos como titular. El primero fue en el 3-1, del Apertura 2006, con Daniel Passarella como técnico, cuando apenas tenía 21 años. Luego participó en los empates 1-1 del Clausura 2007 y del Apertura 2007, ambos con goles de Gallardo y Martín Palermo. Y volvió a estar en 2016, en los dos 0-0 del Torneo Transición.

Juegan y también se venden

Hasta hoy, con Gallardo debutaron 16 jugadores de las inferiores: Lucas Boyé, Emanuel Mammana, Guido Rodríguez, Leandro Vega, Franco López, Abel Casquete, Pablo Carreras, Claudio Salto, Lautaro Arellano, Exequiel Palacios, Olivera, Batalla, Montiel, Andrade, Martínez Quarta y Moya.

De ellos, cinco juegan en el exterior: Boyé (Torino de Italia, libre), Mammana (Lyon de Francia, por 8 millones de euros), Rodríguez (Tijuana de México, por un millón y medio de dólares), Abel Casquete (Barcelona de Ecuador, a préstamo) y Claudio Salto (Sport Club Freamunde de Portugal). Exceptuando a Pablo Carreras (Chicago, a préstamo), el resto integra el plantel profesional o la reserva.

Además, el Muñeco también logró potenciar jugadores del club. El caso más emblemático es el de Ramiro Funes Mori, quien se consagró y emigró a Everton, de Inglaterra, por 8 millones de dólares. Pero no fue el único: sucedió algo similar con Germán Pezzella (Betis, de España, por 2,5 millones de dólares), Matías Kranevitter (Atlético Madrid, de España, por US$ 8.000.000), Víctor Cabrera (Montreal Impact, de Canadá, por un 1.300.000 dólares), Eder Álvarez Balanta (Basilea, de Suiza, por 4 millones de dólares) y Tomás Martínez (Sporting Braga de Portugal, por un US$ 1.300.000).

Previamente, en la gestión D'Onofrio, el club había vendido otros tres futbolistas del semillero: Gaspar Servio (Banfield, por 250 mil dólares), Daniel Villalva (Veracruz, por 1.500.000 dólares) y Manuel Lanzini (Al-Jazira, de Emiratos Árabes, por 6 millones de dólares). Tal vez, queda la espina de algunos que emigraron libres: Leandro Chichizola (Spezia, de Italia), Gonzalo Marinelli (Huracán), Gustavo Bou (Racing), Leandro González Pirez (Tigre), Facundo Affranchino (Lobos BUAP, de México) y Luciano Abecasis (Pescara, de Italia).

Días atrás, los dirigentes le ofrecieron el primer contrato profesional a Cristian Ferreira, un habilidoso volante ofensivo que está desde los 9 años en el club y juega en la reserva. Ferreira ya actuó en un amistoso ante Talleres con la Primera, en el Monumental, y fue suplente frente a Aldosivi en el verano. ¿La cláusula de rescisión? 15 millones de euros, una estrategia para blindarse ante una posible explosión. Otro caso que no hace más que confirmar que en River siempre se está pensando en el futuro.

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