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Para romper la racha de local, eligió el mejor momento: Independiente le ganó el clásico a Racing y delira

Con goles de Rigoni y Meza, se adueñó del festejo en el Libertadores de América y prolongó su buen momento

Domingo 14 de mayo de 2017 • 18:45
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Independiente Vs. Racing
Independiente Vs. Racing. Foto: LA NACION / Santiago Hafford

Independiente se quedó con el festejo en el clásico de Avellaneda. En el Libertadores de América, le ganó por 2-0 a Racing. con goles de Rigoni, de tiro libre, y Maximiliano Meza, ambos en el segundo tiempo

El Rojo, además, le puso fin a una serie negativa como local, ya que llevaba cinco partidos sin triunfos en Avellaneda (cuatro empates y una derrota), pero al mismo tiempo prolongó el invicto bajo el mando de Ariel Holan (cinco triunfos y cuatro empates). Con un partido pendiente contra Defensa y Justicia, Independiente busca consolidarse dentro de la zona de clasificación a la próxima Copa Sudamericana.

La primera chispa llegó recién a los ocho minutos del segundo tiempo. Barco por primera vez tuvo espacio en el área rival e hizo lo que sabe: encaró. Gastón Díaz llegó tarde al cruce y le pateó la tibia al juvenil. Era penal, pero Diego Abal cobró córner. De todos modos ahí cambió el partido: los pibes de Independiente se dieron cuenta que eran más que Racing y su experiencia.

Siete minutos después, cayó el gol. Emiliano Rigoni, 24 años, se paró para la zurda, una de sus piernas hábiles, y desconfió de Orion (35). Pensó en sacar el chanfle al palo del arquero, intuyendo que pese a su trayectoria podría dar un paso hacia adentro y descuidar su sector. Pasó tal cual: el zurdazo se clavó en la red.

Ni en ese duelo ni en ningún otro pesó la experiencia.

Alan Franco y Fabián Bustos tienen apenas 20 años. Les tocó marcar a Bou, que venía de gritar en dos de los últimos tres clásicos. Y fueron impasables. La Pantera terminó fastidioso. El lateral, incluso, fue ovacionado por la exigente platea Erico. Nicolás Tagliafico, convertido en mariscal del Rojo con tan solo 24 años, jugó otra vez como si fuera un zaguero de toda la vida. Lisandro López, un experto en clásicos, no pesó porque perdió en los cruces contra el capitán local.

Racing parecía tener claro su libreto hasta aquella jugada en la que desequilibró Barco. El dibujo 4-1-4-1 con el que se paró en el Libertadores de América cuando Diego Abal pitó el inicio del partido fue sólo un engaño. Bou y López eran las referencias de siempre en el ataque y el juvenil Cuadra intentó imitar a Acuña. Aued y González se sumaban a la presión en la mitad de la cancha, algo que incomodaba al Rojo, un equipo vertical y eléctrico, al que la pelota no lo enamora. De uno de esos quites en el mediocampo llegó la más clara para Racing en el primer tiempo: a los 25, después de un buen pase de Aued, Bou fallo cara a cara con Campana.

Fue un aviso de que la Academia estaba al acecho, expectante. Al local no le quedaba cómodo ese juego. Independiente es un equipo partido que necesita el vértigo para explotar la velocidad de sus mediapuntas Rigoni, Barco y Benítez. La Academia, con un equipo más veterano, impidió esa dinámica. Cocca había trabajo el uno contra uno en la semana para no sufrir el desequilibrio individual. Anoche, además, le agregó algo de maña: tres veces durante el primer tiempo los futbolistas rodearon a Abal para protestar, cortándole ritmo al juego. Así, el partido nunca arrancó en el primer tiempo.

Pero Holan encontró el hueco por donde lastimar. A la espalda de Diego González, Gastón Díaz quedaba desprotegido. Primero lo mandó a Barco a encararlo. Y luego a Rigoni, que tres minutos antes del 1 a 0 había generado la más clara, aunque Orion le ganó en el mano a mano a Giliotti.

Con la ventaja todo se le hizo más sencillo a Independiente: había campo para correr y la pelota pasaba a ser de Racing. La ansiedad se había esfumado con el grito de gol. De contraataque el Rojo es un equipo letal. Pudo haber llegado la definición antes, pero recién llegó en el último minuto tras una gran jugada de Meza . Por primera vez en el año, Independiente pudo festejar con su gente. Justo ante el rival que más le gusta.

El 1-0 de Independiente

El 2-0 del Rojo

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