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Echan a la ministra que desnudó la crisis sanitaria en Venezuela

Tras dos años se supo que la mortalidad infantil aumentó el 30%

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PARA LA NACION
Sábado 13 de mayo de 2017
Un manifestante se enfrenta a la Guardia Nacional Bolivariana
Un manifestante se enfrenta a la Guardia Nacional Bolivariana. Foto: AFP / Federico Parra
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CARACAS.- El chavismo sufrió una nueva grieta en su frente político revolucionario tras la destitución fulminante de la ministra de Salud, Antonieta Caporale. La ex titular del departamento más criticado del país hizo públicos esta semana los boletines epidemiológicos que confirman el desastroso estado de la sanidad venezolana.

El despido, notificado al país vía Gaceta Oficial, sucede sólo cuatro meses después de un nombramiento hecho público bajo loas del jefe del Estado. Caporale llegó al ministerio desde la dirección del Hospital Universitario de Caracas, el mejor del continente cuando fue inaugurado en el siglo pasado, pero paradigma hoy del derrumbe bolivariano.

El boletín médico cayó como una bomba en el núcleo duro del chavismo, que oculta, censura o maquilla cualquier cifra que airee la crisis social y política que asfixia a Venezuela. Tras dos años de silencio, el Ministerio de Salud confirmó que la mortalidad infantil creció el 30%, la mortalidad materna lo hizo en más del 65%, la malaria se sitúa por encima del 76% y el éxodo de los médicos se multiplicó durante el año pasado.

Un verdadero bombazo, desde adentro, contra la narrativa bolivariana, que se empeña en negar las denuncias constantes de profesionales y enfermos.

Médicos de siete hospitales caraqueños volvieron a protestar anteayer, portando un lazo negro por los pacientes muertos por culpa de la falta de insumos y medicamentos en los hospitales.

Desgracias que se acumulan todos los días. El chico Samuel Becerra murió en el Hospital Infantil José Manuel de los Ríos "porque se contaminó en el Servicio de Nefrología", denunció ayer el diputado y médico José Manuel Olivares.

El parlamentario recibió con críticas el nombramiento del nuevo ministro, Luis López Chejade, hombre de confianza del vicepresidente Tarek El Aissami y octavo titular de la cartera desde que el presidente bolivariano accediera al poder hace cuatro años.

"Maduro coloca en un despacho tan importante a un represor y fanático político, aliado de los colectivos del estado de Aragua, donde es reconocido por su pésima gestión hospitalaria", aseguró Olivares.

Un ministro que comienza su ejercicio con evidentes apuros y otro que se mantiene en su cargo, pese a las críticas y las acusaciones judiciales. Néstor Reverol, a cargo de la cartera de Interior y Justicia, aparece en las investigaciones de una Corte Federal de Nueva York, que lo involucra en el cobro de sumas millonarias para proteger envíos de cocaína a Estados Unidos, México y América Central.

Una investigación iniciada hace dos años y que reaparece ahora, cuando Reverol se encuentra en el ojo de un huracán al ser el principal responsable de la represión contra las protestas de la oposición.

Represión que se volvió a dar ayer una vez más en Caracas de forma insólita: la "marcha de los abuelos" sufrió los efectos del gas pimienta lanzado de forma indiscriminada por la Policía Nacional Bolivariana. Las fuerzas de seguridad impidieron avanzar a cientos de personas mayores hacia el centro de la ciudad, y no sólo con los muros de escudos y valla metálicas: ayer bloquearon con contenedores gigantes el paso por varios puentes que comunican el sudoeste con el centro de la ciudad.

Con muchos años encima, algunos apoyándose en bastones o en sus nietos, incluso en sillas de ruedas, los abuelos confirmaron que la lucha opositora también es suya.

"Muchos de los que protestamos aquí nacimos en dictadura y no queremos morir con ella", sentenció Víctor Borbhomierth, de 73 años.

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