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Armando Losón: "Lo que más me preocupa es la deuda social que tiene nuestro país"

El presidente del Grupo Albanesi, que apuesta fuerte en el rubro energético, dice que la Argentina nunca podría ser Venezuela, lo gobierne quien lo gobierne

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LA NACION
Domingo 14 de mayo de 2017
Foto: Ignacio Sánchez
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Armando Losón es desde hace 40 años el presidente del Grupo Albanesi, un holding que tuvo ventas por unos $ 12.311 millones en 2016 e inversiones previstas para los próximos dos años por unos US$ 611 millones. La compañía que lidera surgió en Rosario, Santa Fe, en 1929, cuando el mundo se debatía por el crac de Wall Street.

Hoy tiene centrales generadoras de energía eléctrica en Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, La Rioja, Buenos Aires y Río Negro.

En 2004 se insertó en el mercado energético con la adquisición de un porcentaje de las acciones de la central térmica Luis Piedrabuena. También compite en la comercialización de gas natural desde 1994. Comercializa más del 10% del total del gas natural consumido en el país, incluidas las operaciones realizadas en el Mercado Electrónico (Megsa), con valores diarios (máximos) del orden de 11,2 millones de metros cúbicos que representan el 22,6 % del gas consumido por el segmento de grandes clientes del país y el 4% del transporte utilizado en el sistema. En petróleo y gas natural su foco está tanto en la Argentina como en los principales países de América latina. El grupo pelea también en el negocio del vino con la Bodega del Desierto y en el del transporte aerocomercial con sus dos aviones de Alba Jet.

"El foco del grupo es en un 80% la generación de energía eléctrica, fundamentalmente estamos volcados a máquinas térmicas duales, que consumen gas o gasoil. Hemos comenzado los estudios para energías renovables. Ya hemos instalado en la central de General Roca la primera torre de medición de los vientos", comenta Losón. La idea es ampliar la Central de Roca con energía eólica.

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Es desde hace 40 años presidente del Grupo Albanesi, que tuvo ventas por unos $ 12.311 millones en 2016 e inversiones previstas por US$ 611 millones en dos años

-¿Cómo están hoy posicionados en energía térmica?

-Tenemos en funcionamiento casi 1000 megas; fuimos adjudicatarios de la resolución 21 de la Secretaría de Energía de 2016, donde se ofertaron 6000 megas y se adjudicaron 3000. Nos adjudicaron 520 megas, y ya teníamos en marcha la planta de La Rioja. Se trata de una inversión de US$ 40 millones

-¿El cambio de gobierno y de reglas de juego aceleraron las inversiones?

-Las dos cosas. Hoy existe financiamiento que antes no existía. Nosotros hemos cerrado una alianza estratégica con Siemens. En este momento, esa compañía nos ha aprobado, junto con el banco de fomento alemán, el financiamiento de gran parte de los equipos que les estamos comprando.

-El ministro de Energía y Minería dijo que el sistema eléctrico, al asumir, estaba colapsado. ¿Coincide con ese veredicto?

-Sí. Creo que el más perjudicado era el sistema de distribución. Si saltaba una máquina de 300 o 400 megas, los problemas hubieran sido mayores. En el medio, estaba la transmisión. Lo que yo veo es que hay un plan energético a mediano plazo, al menos hasta 2019 o más allá. Si el país crece 2,5% o 3%, necesitamos 1500 megas nuevos por año, mínimo. Antes, además los bancos eran reacios a prestar en la Argentina.

-¿Quieren entrar al negocio del petróleo?

-No. Al petróleo lo veo complicado; si baja o sube. Hoy está más interesante el tema gas, que nos sirve además para el abastecimiento de las centrales.

-¿Cómo ve los movimientos de Mindlin, comprando Iecsa, y Genneia, con sus planes de expansión?

-Genneia tiene su foco en energía eólica. Se abocó a lo renovable y tiene inversiones importantes. Los veo muy bien. En cuanto a Pampa, Marcelo ha decidido diversificar su rubro y tener Loma La Lata, Central Piedrabuena, la constructora, y creo que puede llegar a ser muy interesante para él. No conozco Iecsa en detalle, pero Marcelo siempre pensó en diversificarse.

-Compite en un rubro muy duro, con jugadores internacionales... ¿se puede ser competitivo desde un grupo argentino?

-Las dificultades que había se van aclarando cada vez más. Antes venían grandes empresas internacionales y había que tener cuidado porque tenían otro manejo. Hoy no, hoy somos todos competitivos. Si tenés la máquina a disposición, creo que podés estar a la altura de cualquier empresa internacional.

-¿Qué balance hace de sus negocios en Venezuela?

-Terminaron muy bien económicamente, pero el gobierno de Chávez no renovó los contratos.

-Se decía que la Argentina podía terminar como Venezuela. ¿Le parece que es así?

-No, de ninguna manera. Nosotros hemos estado cinco años en Venezuela y es otra cosa. La Argentina está en otras condiciones. Tenemos un potencial increíble, una sociedad que acepta los mandatos, a pesar de los sobresaltos de un gobierno, y un campo que hay que recorrerlo para ver lo que es y lo que se trata? terminar como Venezuela es imposible. Tengamos el gobierno que tengamos.

-Lo suyo suelen ser proyectos de largo plazo... ¿le preocupan los péndulos de la economía local?

-No. He pasado Martínez de Hoz, Sourrouille, etcétera. Y acá estamos. No todo fue fácil. La Argentina es la Argentina y hay que adaptarse a eso, a las normas, a lo que es. Nuestra ventaja competitiva es que, mientras vos tengas las máquinas, la energía siempre va a hacer falta. El único "problema" es que venga un gobierno que diga "estatizamos todo de nuevo". Pero, honestamente, no lo veo.

-¿Qué le preocupa de la economía local?

Se están haciendo algunas cosas bien, otras no tanto. Hay sobresaltos. Lo que más me preocupa, hoy en día, es la deuda social, que se tiene que terminar de encaminar. Después, se necesita confianza. Los inversores quieren que se acomode este tema para venir con más ganas. No es que no vengan, pero para venir más seguros. Yo el tema económico lo veo bien: se ha retomado la senda del crédito, se han retomado inversiones muy importantes en el campo, y creo que el tema social debería ajustarse rápidamente.

-¿Es un tecnicismo, falta de calle, etapa de aprendizaje?

-La suba de tarifas se justifica, pero no como se llevó a cabo. No podíamos subsidiar a todo el mundo, sí al que lo necesita? Se hizo muy de golpe, en tasas que a la gente le duele. No es que no pasa nada. Pasar de pagar $ 100 a $ 500 o $ 600 afecta a cualquiera. Pero ahora lo han dividido, lo han gradualizado y la gente ya lo toleró. La calle y el mercado eran conscientes de que las tarifas debían actualizarse, y en eso estamos de acuerdo. No respecto de la forma.

-¿Por qué cree que la palabra empresario a veces tiene una connotación negativa?

-Porque la Argentina es un país que castiga el crecimiento.

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