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Western Force, un adversario que se vuelve más peligroso porque lucha por subsistir

La del oeste australiano es una de los dos franquicias de su país candidatas a desaparecer del torneo el año próximo; no obstante, como otros, vino a Buenos Aires sin varias figuras

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PARA LA NACION
Sábado 13 de mayo de 2017
Western Force
Western Force. Foto: Archivo
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El primer partido en la historia entre Jaguares y Western Force bien podría ser el último. La vida de la franquicia de Perth pende de un fino hilo. La resolución sobre qué equipo de ese país quedará al margen del Súper Rugby desde el año próximo depende principalmente de cuestiones financieras y burocráticas, pero buena parte de su destino pasa por lo que hace en la cancha. Con esa urgencia saldrá hoy a medirse con el equipo argentino en Vélez.

Cuando recientemente la Sanzaar anunció que para 2018 recortaría el certamen de 18 a 15 equipos, y que uno de ellos sería de Australia (los otros dos serán de Sudáfrica), rápidamente la sospecha de la guillotina se posó sobre Western Force. Sin embargo, la inmediata reacción de la asociación de jugadores y el masivo rechazo de la comunidad de Perth obligaron a la Unión Australiana (ARU) a aplazar la decisión, que de todas formas será entre dos organizaciones: Force y Rebels.

El de Perth tiene en favor ser el único representante de la costa del oeste y mayor apoyo popular; el de Melbourne es más sólido financieramente y cuenta con capitales privados. Deportivamente, los dos dejan mucho que desear.

Pese a acumular apenas dos victorias en el certamen (contra Reds y Kings), el rival de hoy de Jaguares procura aportar desde la cancha argumentos para sostenerse con vida. "Es nuestra contribución al debate", asegura el entrenador, David Wessels. "Debemos asegurarnos de que nuestra performance esté a la altura de lo que nuestra gente espera de nosotros. El resto queda para los dirigentes. Nosotros nos enfocamos en jugar lo mejor que podamos", explica.

Sin las principales figuras, como sucede con cada equipo que visita Buenos Aires (no estarán Tatafu Polota-Nau, Ben McCalman, Matt Hodgson, Luke Morahan ni Dane Haylett-Petty), Western Force tendrá por capitán esta tarde a Heath Tessmann. "Los dirigentes están haciendo un trabajo arduo para seguir en la competencia. Nosotros tenemos que asegurarnos jugar bien al rugby y que la gente del oeste de Australia se sienta orgullosa de nosotros, y así presionaremos a los que toman las decisiones", opina el hooker. "Al principio fue un tema difícil de manejar. Los jugadores quieren quedarse y no saben lo que va a pasar con sus contratos; no tienen nada garantizado y algunos han recibido ofertas para irse a otro lado. Pero con el tiempo eso ha servido para fortalecer el grupo. Lo mejor que podemos hacer es realizar bien nuestro trabajo sábado a sábado y dejar que los dirigentes tomen las decisiones. Debemos dejar todo en la cancha; somos un grupo orgulloso y los hinchas están orgullosos de nosotros", añade Tessmann.

A partir de la decisión de la Sanzaar, el público de Perth se movilizado en apoyo. "Tenemos un grupo de hinchas muy apasionado, que nos sigue por todo el mundo; incluso muchos vinieron a la Argentina", cuenta el primera línea, que agrega. "Hicieron una campaña para recaudar plata con la compra de camisetas y juntaron dos millones de dólares [australianos]. Mucha gente quiere ayudarnos y que el equipo siga. Creo que estamos haciendo bien las cosas a pesar de que todavía estamos en una etapa de desarrollo. Alrededor de un tercio del equipo incluye jóvenes oriundos del oeste de Australia, que tenían unos 10 años cuando se creó la franquicia y crecieron queriendo jugar en Force. Recién se está empezando a ver los frutos del proyecto".

Por su lado, el entrenador, sudafricano de 34 años, destaca: "La gente apoyó al equipo de manera fantástica. En el último partido de local tuvimos una de las concurrencias más grandes del año en Australia. Los hinchas están desesperados por que el equipo siga, y eso tuvo un efecto en los jugadores, que quieren jugar por la gente y agradecerle. Medio plantel tiene menores de 23 años o rugbiers que no habían jugado Súper Rugby. Creemos que estamos construyendo algo especial, pero tenemos muchas lecciones por aprender".

La realidad de Western Force, en definitiva, no escapa de la del resto de los conjuntos australianos. Con dos victorias, tiene sólo una menos que el líder de su conferencia, Brumbies. ¿A qué responde la crisis? "En gran parte es por esta decisión de la Sanzaar", responde Tessmann, que amplía la incertidumbre. "Incluso los jugadores de los otros equipos, por más que sus franquicias estén a salvo, no saben qué puede pasar con su futuro"

Para Wessels, la razón fundamental es la sangría hacia el Viejo Continente: "Eso afectó a todos los equipos y a muchos jóvenes. En el largo plazo, dos años, va a ser beneficioso para el rugby australiano, porque todos están trabajando más duro que nunca y nos planteamos cosas que nunca nos habíamos planteado. Uno no ve la gotera hasta que llueve, y ahora está lloviendo. Nos obligó a arreglar algunas cosas mal hechas en el pasado", compara.

Más allá esta coyuntura, Western Force se trata de un rival de extremo cuidado para Jaguares, como lo fue Sunwolves siete días atrás, con el gen ofensivo de todo equipo australiano. "Queremos jugar un rugby del que la gente del oeste de Australia se sienta orgullosa", dice Wessels. "En el oeste de Australia toman riesgos; la gente que se mudó allí se arriesgó por su familia, y de algún modo queremos reflejarlo en nuestro juego", sostiene orgulloso

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