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Un mensaje de esperanza en la canonización de los pastores

Ante 500.000 fieles en Fátima, el Papa proclamó santos a los hermanos Francisco y Jacinta

Domingo 14 de mayo de 2017
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El Papa, ayer, ante las tumbas de los chicos pastores, en Fátima
El Papa, ayer, ante las tumbas de los chicos pastores, en Fátima. Foto: L'osservatore Romano

FÁTIMA, Portugal (De una enviada especial).- Francisco cerró ayer su fugaz visita a este santuario mariano con una misa ante medio millón de fieles de todo el mundo, en la que canonizó a Jacinto y Francisca Marto. En el centenario de las apariciones de la Virgen, los famosos pastorcitos videntes se convirtieron en los primeros chicos santos, no mártires, de la Iglesia Católica.

En medio de un clima de gran fervor y recogimiento, en la celebración solemne Francisco envió un fuerte mensaje de esperanza.

En un aniversario considerado aquí "el jubileo" del santuario, el Papa evocó "aquel bendito 13 de mayo de hace 100 años", cuando los dos hermanos, junto a su prima Lucía -la única que no murió en edad temprana, sino que se convirtió en monja carmelita y vivió hasta los 97 años-, mientras cuidaban a sus ovejas vieron a "una Señora muy bella" en medio del campo.

"Queridos peregrinos, tenemos una Madre. Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús", pidió, lo que provocó aplausos. "No queremos ser una esperanza abortada", insistió, al hablar en portugués.

En una suerte de actualización del mensaje de Fátima, vinculado al siglo pasado, Francisco citó una visión de Jacinta que mencionaba "caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada de comer", un drama que sigue vigente.

Una marea humana con banderas, rosarios en mano e imágenes de la Virgen acampó toda la noche en la explanada, y soportó temperaturas muy bajas con cantos y rezos. Francisco también fue escuchado por tres presidentes: el de Portugal, el socialista Marcelo Nuno Duarte Sosa; el de Paraguay, Horacio Cartes, y el de la isla de Santo Tomé y Príncipe, Manuel Pinto da Costa.

Francisco abrazó a Lucas Maeda Mourao, el niño brasileño que se salvó de una caída mortal gracias a lo que se considera un milagro por intercesión de los pastorcitos ahora santos.
Francisco abrazó a Lucas Maeda Mourao, el niño brasileño que se salvó de una caída mortal gracias a lo que se considera un milagro por intercesión de los pastorcitos ahora santos.. Foto: AFP / TIZIANA FABI

Durante el rito de canonización de los pastorcitos -cuyas imágenes, en blanco y negro, dominaban la fachada de la Basílica-, el Papa leyó la fórmula para elevarlos a los altares como santos en portugués y no en latín. Entonces, la multitud estalló en un fuerte aplauso.

Muy emotivo fue también el momento en el cual, durante el ofertorio, Francisco abrazó a Lucas Maeda Mourao, el chico brasileño que se salvó de una caída gracias a lo que se considera un milagro por intercesión de los pastorcitos, ahora santos.

Ellis Nguyen, vietnamita que llegó junto a un grupo de 50 personas desde Dinamarca, donde vive, entre lágrimas contó a LA NACION que para él se cumplía un sueño. "Cuando era chico en Vietnam, donde sólo hay un 5% de católicos, siempre le rezaba a la Virgen de Fátima para que pudiera venir algún día a este santuario", relató Ellis, un técnico para imprenta de 52 años. "Ahora, en su centenario, la Virgen cumplió el milagro."

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