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Juan Gutiérrez: "Leopoldo López es víctima de un sistema perverso"

El abogado del preso político más emblemático del chavismo dice que la estrategia del gobierno es aislarlo y humillarlo hasta quebrar su voluntad

Domingo 14 de mayo de 2017
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LA NACION
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Foto: Archivo

Juan Carlos Gutiérrez defendió a Leolpoldo López en 22 causas. No hay sede judicial en Caracas que no los haya visto circular en tándem por sus pasillos, o declarar en sus despachos, por los expedientes que monta el chavismo, en una carrera infinita donde el líder opositor de 46 años siempre corre contra los caballos de los comisarios bolivarianos.

En febrero de 2014 el juego del gato y el ratón subió de nivel y el gobierno de Nicolás Maduro motorizó el arresto de López, condenado luego a 13 años de prisión por un sistema judicial que nunca le dice que no al Palacio de Miraflores.

"Leopoldo está sometido a un sistema perverso", dijo a LA NACION Gutiérrez, tras participar en Buenos Aires como invitado de un foro internacional de política y democracia.

-¿Cuál es la situación jurídica de Leopoldo López?

-Su caso es un ejemplo de lo que jamás debe ocurrir en un proceso judicial. Es la pedagogía inversa. Leopoldo se presentó voluntariamente a la fiscalía y se lo llevaron a una cárcel militar, acusado de seis o siete delitos, una cantidad de cargos como terrorismo y homicidio que le imputaron sin investigación. Fue juzgado por una fiscalía que no permitió el acceso a la prensa ni a observadores y que no permitió pruebas. Todo lo que pedíamos era constantemente rechazado. Yo le decía a la jueza: "Le digo a usted buenos días y usted me dice no a lugar".

-¿Y cómo es su situación física?

-La cárcel militar de Ramo Verde está en la parte alta de una montaña y tiene dos edificios. En el anexo A hay entre 190 y 200 presos. En el B está sólo Leopoldo López. Cuatro pisos, cuatro celdas por piso, y está él solo. En un momento eran cuatro presos políticos. Los demás cumplieron la condena o fueron trasladados, y Leopoldo estuvo un año solo. Lo denunciamos en todos lados y lo máximo que conseguimos fue que le colocaran otro preso.

-¿Cómo es un día de él en la cárcel?

-Empieza temprano a la mañana. Está en un área donde tiene un cuarto y un pequeño baño. En su celda hace meditación y luego, ejercicios físicos. No tiene equipos de gimnasio, se las arregla con lo que hay en el cuarto. No tiene libros. Ha sido una pelea tremenda para que le permitan una Biblia. A veces se la quitan, a veces se la dejan. No le permiten escribir, no le ponen una lámpara. Les pedimos que le permitan una mesa de plástico y una lámpara para leer en la noche, pero no hay caso. Tiene la lámpara de arriba que se la apagan a las ocho de la noche. De las ocho en adelante, silencio, oscuridad y nada, a dormir. Si no tenés sueño, mirás el techo.

-¿Cómo sigue el día?

-Existe otra celda donde hay una cocina y un televisor y le permiten estar ahí una vez al día. Ahí puede cocinar. En algunas ocasiones le permiten a la otra persona que está encerrada en ese pabellón, un coronel, compartir con él un rato. Otras veces lo dejan estar una hora en un pequeño jardín donde le han permitido hacer una huerta. Y algunas tardes le permiten ir a la cancha de básquetbol de la cárcel, pero sin contacto con los otros presos. Sólo juega con los militares, que tienen prohibido hablarle.

-¿Le pueden pasar la pelota, pero no le pueden hablar?

-Con los únicos que habla a diario es con los custodios. Hicimos el cálculo y en teoría tiene cuatro horas por semana para reunirse con su abogado, y unas 15 horas para reunirse con su familia. Son unas 20 horas a la semana para tener un contacto con el mundo exterior. Pero eso sólo en teoría, porque ahora no lo están permitiendo. Mientras está en su celda no tiene acceso a nada. Por cierto, el televisor de la otra celda no tiene todos los canales, solo los del gobierno.

-Dijo que no tiene permitido leer ni escribir nada...

-Si yo le llevo un libro se lo entrego a la gente de inteligencia militar y ellos deciden si se lo dan o no. Pero nunca en el cuarto. Sólo puede leer en los ratos que está en la celda de la cocina, donde tiene los libros aprobados.

-¿Qué libros le censuran?

-Un día los militares me entregan una bolsa de libros y me dicen: "Lléveselos, estos libros no se permitieron". Cuando los reviso encuentro un libro de Mario Vargas Llosa, un libro de aves de Venezuela, una revista de surf, la revista The Economist... ¿Cómo no puede leer un libro de aves?

-¿Qué pasó en ese mes que no hubo noticias suyas? Corrió todo tipo de rumores, se lo creía muy enfermo, hasta internado de urgencia.

-No se sabía absolutamente nada. Las autoridades nunca quisieron desmentir los rumores. Nosotros estábamos afuera esperando que alguien saliera a informarnos. El aislamiento prolongado es una acción que la ONU considera una forma de tortura psicológica, y a eso sometieron a Leopoldo.

-¿Qué buscan con ese sistema?

-Es una manera de desmoralizarlo, de quebrarlo, de romper su voluntad, de neutralizar su lucha. Es el sometimiento del preso al sistema, la incapacidad de producir ideas distintas. Mejor me callo la boca para que me dejen ir la cancha de básquetbol. Mejor no digo nada para que no desnuden a mi esposa cuando me viene a visitar el fin de semana. Mejor no critico al gobierno para que mi abogado me pueda traer el expediente. Está sometido a un sistema perverso.

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