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Muchas cámaras, pocos agentes

LA NACION
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Pablo Tomino
Domingo 14 de mayo de 2017
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Numerosos controles fijos, pero pocos agentes viales en la calle. La ecuación porteña es elocuente: desde finales del año pasado, el gobierno instaló un 80% más de cámaras fijas para fotomultas en autopistas, vías rápidas y avenidas. Y apenas cuenta con 1840 agentes, divididos en seis turnos, que vigilan las calles de la ciudad. Labran el 17% del total de multas (3 millones por año). Resultan muy pocos para la cantidad de esquinas conflictivas de la ciudad.

Así, con más cámaras activas que inspectores, el gobierno pretende un mayor control de las reiteradas violaciones de las normas de tránsito, especialmente las graves, como el exceso de velocidad. Cámaras que deben estar bien señalizadas, y que en Buenos Aires no siempre se cumple esa regla vital que garantiza que el fin sea educativo y no recaudatorio.

El punto más flaco de los controles porteños, sin embargo, son los operativos dinámicos. Hacen falta más. La Ciudad cuenta con un cuerpo de agentes en motos con cámaras en los cascos. Son 24 uniformados. Recorren los barrios y en 2016 hicieron 572.781 infracciones de autos que se estacionan en las ochavas o en paradas de colectivos o en rampas para personas con movilidad reducida. Sólo sancionan el mal estacionamiento.

Ahora bien: ¿es importante el ordenamiento vehicular en la ciudad? Sí. Pero más urgente resulta sancionar a los colectivos que cruzan el semáforo en rojo; a los autos que giran de manera peligrosa en las avenidas o a las camionetas que circulan a más de 200 km/h en avenida 9 de Julio para luego subir las "hazañas" a las redes sociales.

La discusión de fondo bien podría ser cuál es la política vial que aplica el gobierno local. Por lo pronto, a los agentes de tránsito motorizados no les otorgaron la facultad de perseguir a un conductor imprudente que va a toda velocidad por una avenida, con el riesgo que eso implica. Esa tarea quedó para la Policía de la Ciudad. Pero la Policía de la Ciudad no se ocupa demasiado de los "autos voladores". Y en el mientras tanto, las picadas nocturnas volvieron a cobrar vigencia.

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