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Fórmula 1: la fábula de Hamilton y Vettel que enamora hasta a los chicos

El inglés de Mercedes superó al alemán de Ferrari, pero la historia en España fue la del pequeño francés que rió y lloró con sus ídolos

Lunes 15 de mayo de 2017
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LA NACION
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El pequeño Thomas Daniel, protagonista de la carrera de Fórmula 1 en España
El pequeño Thomas Daniel, protagonista de la carrera de Fórmula 1 en España.

La Fórmula 1 del 2017 no para de entregar momentos sensacionales. En la pista y fuera de ella.

Pocos minutos antes de la largada del Gran Premio de España, la cámara de TV mostró al mundo la imagen de un pequeño rubio con un uniforme de Ferrari, completo con pantalón y camisa rojos, gorro y auriculares, alentando desde la platea principal del circuito de Montmeló, una síntesis del pasional movimiento que sigue a la casa de Maranello por todo el mundo. Menos de un minuto después de la partida, Ferrari se había quedado sin Kimi Raikkonen, con la suspensión delantera derecha rota tras un toque que involucró a varios pilotos de punta. La cámara volvió al chico, que ahora lloraba sin consuelo: la memoria voló a aquella imagen de un niño brasileño cuyo llanto genuino era explotado sin escrúpulos por la TV a medida que los goles de Alemania aplastaban uno a uno su ilusión en la semifinal del Mundial 2014, en Belo Horizonte.

La carita del rubio no volvió a verse en TV hasta mucho después y en una situación completamente distinta. Los responsables de relaciones públicas de Ferrari cruzaron la pista, ubicaron al niño y a sus padres en la platea, les calzaron sendas credenciales y los invitaron al hogar de la Scuderia en el paddock de Montmeló. El gélido Raikkonen, normalmente inconmovible, ensayó la mejor sonrisa para sacarse una fotografía con uno de los héroes de la jornada: el pequeño francés Thomas Danel, de 6 años, nacido en Amiens y llevado por sus padres a ver a las Ferrari de Fórmula 1 a Barcelona. El piloto finlandés le regaló una gorra y un par de botitas de carrera, y miró con él el final de GP; luego, los mecánicos lo llevaron con celebrar al podio.

Habían pasado cuatro horas del final de la competencia y los Danel seguían viviendo su fábula familiar en los boxes del autódromo. "Fue un día fantástico, no lo podíamos creer cuando nos vinieron a buscar para ir a Ferrari", contó luego Coralie, la madre de Thomas, citada por la agencia Reuters.

Un gesto que difícilmente podría haberse producido (o visto) con Bernie Ecclestone, que despreciaba las redes sociales, en la conducción de la F-1. Y que le sirvió a Ferrari para endulzar la derrota sin atenuantes que sufrió a manos de Mercedes.

Sebastian Vettel lideró 44 de las 66 vueltas del GP, después de superar a Lewis Hamilton en la largada gracias a un nuevo sistema de partida colocado en el volante de su SF70-H, pero se quedó con las manos vacías ante el gambito estratégico del equipo plateado: neumáticos de dureza media en el auto de Hamilton a mitad de carrera y un juego de cubiertas blandas para el tramo final. Vettel perdió cuando sus neumáticos medios resultaron menos rápidos que los blandos del coche del inglés.

Mercedes estrenó en Barcelona un coche muy mejorado, tanto en aerodinamia -con una notable trompa más angosta que lo habitual, para sufrir menos demora en el tráfico- como en la unidad de potencia. El W08 utilizó también una distancia entre ejes menor a la habitual, para tratar a los neumáticos con más suavidad; la variedad de los compuestos de neumáticos lo favoreció, ya que la aspereza del asfalto de Montmeló hizo desaconsejable el uso de las cubiertas superblandas, que le caen mucho mejor a las Ferrari.

La escuadra italiana especuló con que los neumáticos de Hamilton se degradarían en extremo al final de la prueba: el piloto inglés respondió marcando el record de vuelta a dos giros de la bandera a cuadros; su conducción agresiva había evitado, esta vez, el desgaste del caucho. "Creo que perdí dos kilos allí afuera", reconoció más tarde. "Fue muy duro. Es realmente un privilegio competir con alguien tan bueno como Vettel. Así deberían ser todas las carreras".

En un circuito en el que normalmente es difícil superar rivales, ambos colosos regalaron un par de maniobras poco frecuentes; el alemán, doblegando a Bottas en el giro 25 y evitando que el inglés lo superara cuando salía de los boxes; el piloto de Mercedes, rebasando a la Ferrari cuando quedaba un tercio de carrera. Momentos fabulosos de un circo veloz que recuperó interés, y que le presta atención a los fanáticos en más de un sentido.

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