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Solo en la madrugada: los malabares tecnológicos de Tevez para ver el superclásico en Shanghai

Solo el delantero argentino y sus allegados pudieron ver el Boca-River, gracias a un original sistema

Lunes 15 de mayo de 2017
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LA NACION
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Los fanáticos chinos recibieron con pasión a Tevez, pero los partidos del fútbol argentino no se pueden ver
Los fanáticos chinos recibieron con pasión a Tevez, pero los partidos del fútbol argentino no se pueden ver. Foto: Archivo

SHANGHAI.- El superclásico tiene a lo largo de su historia nombres que con solo pronunciarlos provocan admiración, que traen recuerdos que el paso del tiempo jamás podrá borrar. Apellidos que conservarán por siempre una página para sus proezas. Una actuación descollante, un gol agónico, una jugada de ensueño, todo puede desencadenar el recuerdo, revivirse en la memoria. El último futbolista en destacarse, en el superclásico antes del encuentro que se disputó ayer en la Bombonera, fue Carlos Tevez, que en diciembre pasado, en el Monumental, dejó su sello, antes de tomar la decisión de marcharse a la Súper Liga de China. De trazarse una línea recta, 19.667 kilómetros separan a esta ciudad, la más cosmopolita y con fuertes trazos occidentales del gigante asiático, de Buenos Aires, una distancia que internet logró comprimir, reducir, en la madrugada de esta ciudad, para que el Apache se sentara y sufriera frente a una pantalla led que proyecta imágenes en alta definición.

La madrugada de Shanghai no le dejó el mejor sabor a Tevez, un privilegiado entre los argentinos residentes en la inmensa ciudad, de 24 millones de habitantes. Ninguno de los 50 canales de TV, cuatro de ellos exclusivamente de deportes, que un visitante puede sintonizar en una habitación de hotel, transmitió las imágenes del triunfo de River. Tampoco la red dejó mirar los goles de Pity Martínez, Lucas Alario, el descuento de Fernando Gago y la definición de Sebastián Driussi que selló el marcador. "Tiene un sistema con el que puede ver los canales de aire de la Argentina y también algunos pocos de cable. Funciona sobre una red de wifi. Antes de irnos a descansar habíamos dejado todo preparado", comenta Adrián Ruocco, el manager del Apache a LA NACION. "Es una costumbre, no se pierde ningún partido de Boca", añade el representante.

Afuera, en la calle, mientras el cielo empieza a clarear y la ciudad se despereza, no hay signos del ritmo frenético que emana de lo que sucede en el barrio de La Boca. A las 4 del lunes 15, no hay señales del movimiento incesante de peatones y del tránsito que por momentos se torna caótico a media mañana, en especial por el comportamiento de quienes conducen bicicletas y motocicletas, que pueden circular en contramano o cruzar sin miramientos un semáforo en rojo. Descubrir una pantalla de TV sintonizada en un canal de deportes a esa hora es inútil. La recorrida por Nanjing Road -una especie de calle Florida-, de oeste a este, desde el Hard Rock Cafe hasta la avenida Henan, última gran vía antes de desembocar en The Bund, no tiene sentido. Locales cerrados y ni un síntoma del superclásico. La única cara visible del deporte está en la altura, con las gigantografía de Stephen Curry promocionando telefonía celular.

Los periódicos locales Xinmin Wanbao y Jiefang Ribao tampoco enseñan una línea sobre el acontecimiento deportivo de mayor rating y que mueve la aguja en la Argentina. La victoria de Su-Bingtian en la competencia de 100 metros de la fecha del calendario de la Diamond League, que se disputó aquí, se queda con los títulos más atractivos y sustanciosos. ¿Fútbol internacional? La transmisión de la victoria 3-1 de Roma sobre Juventus, por la Serie A, de Italia, es lo que se destaca a esa hora, como las repercusiones del título conseguido por Chelsea, en la Premier League. Para los nostálgicos, está disponible la repetición de la memorable final por la Champions League entre Liverpool y Milan, de 2005, en Estambul.


"Carlos tiene un sistema con el que puede ver los canales de aire de la Argentina y también algunos pocos de cable. Funciona sobre una red de wifi"

El partido que más se vende y del que más se habla en la Argentina no tiene espacio en el país más poblado del planeta y que, desde hace un par de años, tiene la billetera más poderosa del fútbol mundial. Las once horas de diferencia se imponen como una barrera infranqueable. "Las principales ligas de Europa programan partidos para que el público chino pueda sentarse a mirar fútbol, pero de las competencias sudamericanas es muy poco lo que se puede ver en vivo. El negocio y la facturación que los equipos poderosos de Europa generan acá es muy grande para no intentar un reacomodamiento", comenta Tao Xingyin, periodista de Xinmin Evening News.

No hay gritos, tampoco bocinazos, bombas de estruendo o pirotecnia que inviten a pensar que River ganó 3-1 en la Bombonera y dejó al rojo la definición del campeonato. Solamente la desazón de Tevez, el jugador del pueblo que sufrió con la derrota a miles de kilómetros de distancia y el nombre que a todos los hinchas de Boca se le viene a la memoria, es la única conexión entre el superclásico y Shanghai.

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