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¿Y si vendemos lo que tenemos? La fecha de los clásicos es un gran acierto del fútbol argentino

Lunes 15 de mayo de 2017
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Gonzalo Martínez y el primer gol de River, una excelente herramienta promocional
Gonzalo Martínez y el primer gol de River, una excelente herramienta promocional. Foto: Reuters

Si la Argentina fuera Estados Unidos, Inglaterra o incluso España, la fabulosa volea de zurda de Gonzalo “Pity” Martínez se convertiría en un “loop” tan virtuoso como generador de dinero. La jugada, el gol y el superclásico entero serían emblemas de promoción de la fecha de los clásicos, ese invento notable que es un gran diferencial del fútbol argentino, esa extravagancia que es de lo mejor que tiene el campeonato.

Pero la Argentina no es Estados Unidos, Inglaterra ni España, y su fútbol tampoco funciona como los grandes espectáculos deportivos en esos tres países. Lo que existió en el Nacional de 1975 –un torneo cuya primera fecha fue toda de clásicos– se esfumó por 40 años hasta que Julio Grondona, responsable de tantos males, lo rescató como parte del engendro del torneo de 30 equipos.

La iniciativa de Grondona, hay que decirlo, fue un tremendo acierto, más allá de ciertos aspectos deportivos cuestionables. Pero una buena idea por sí sola no es suficiente. Tan importante como tenerla es saber explotarla. ¿Cómo se venden el Super Bowl, la Premier League o la Liga española? Sus jugadas y estrellas más espectaculares son la base de un gran aparato de promoción, no sólo nacional, sino sobre todo internacional, porque el que no entiende hoy que el mercado es global, no entiende nada.

Fox y Turner, los nuevos dueños del fútbol televisado, creyeron durante un buen tiempo que se quedarían con los derechos internacionales del fútbol argentino, y la decepción fue importante al enterarse de que la ya extinta comisión regularizadora de la AFA les movía el arco: los derechos seguirían en manos de Torneos. Está, entonces, en manos de esa productora (y de la AFA de Claudio Tapia) convertir en un producto de interés global eso que sólo se ve por estas tierras: una sucesión de 15 partidos a lo largo de cuatro días que mantienen en tensión a barrios, ciudades y un país entero. Una sucesión de duelos que ofreció muchos momentos de gran fútbol, calidad y emoción.

Y aunque pueda sonar obvio para muchos: no hay en todo el planeta una zona como Buenos Aires y alrededores, asiento de tantos clubes de gran nivel y larga historia. No es el caso ni siquiera de Londres, tampoco de Río de Janeiro y San Pablo. Muchos países podrían tener una megafecha de clásicos, pero sólo Buenos Aires es capaz de sostener medio campeonato por sí misma.

¿Orgullo argentino? Sí, claro. Y tan diferente a otro 14 de mayo, también en la Bombonera, pero dos años atrás, cuando varios de los jugadores de River que ganaron ayer se fueron de la cancha sin terminar el partido, ahogados y llorando por el gas lacrimógeno. Una historia que, al igual que la fecha de los clásicos, nace en lo que hizo y dejó de hacer Grondona, ese nombre reflotado durante el fin de semana: en España lo acusan de haber recibido coimas para sacar adelante un negocio.

Nada que sorprenda. Es, en cierta forma, otro clásico de la Argentina.

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