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Pity Martínez, otro gran triunfo del entrenador

El DT lo pasó a la izquierda y fue la figura del superclásico; la confianza es clave

Lunes 15 de mayo de 2017
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"Dale guerra por memoria, vos podés cambiar tu historia, vamos por la gloria... Nunca quise dejar de soñar y hoy mis sueños se hacen realidad".

La letra de una de las tantas canciones que la voz de Rolo Sartorio volvió un hit con La Beriso, uno de los grupos de rock del momento, puede ser una síntesis perfecta de lo que está viviendo por estas horas Gonzalo "Pity" Martínez, el joven de 23 años que fue el hombre de la tarde en la Bombonera.

La actuación ante Boca, con gol y asistencia, es una esperada revancha para uno de los hombres que más crédito recibió de parte de Marcelo Gallardo en el último tiempo. Porque tras dos años en el club, ya generaba controversia en las tribunas del Monumental y los hinchas se dividían por su nombre. Pero desde aquella noche del 22 de marzo en la que fue figura del 3-1 de River ante Lanús, empezó una intensa levantada de su nivel y comenzó a cambiar silbidos -que ya se repetían- por numerosos aplausos.

Nada lo logró solo. Gallardo es el gran mentor del presente de Pity: lo bancó cuando sentía que era necesario, nunca habló sobre una posible partida y hoy le encontró el lugar que tanto buscaba para él. En la victoria con Lanús, hace casi ya dos meses, el técnico lo ubicó en el costado derecho del medio campo y logró potenciar todas las virtudes que venía mostrando con cuentagotas.

Pero ayer, el Muñeco volvió a sorprender y demostró que, con confianza, el número 10 se adapta más fácil. En otra de sus sorpresivas elecciones, Martínez comenzó jugando por la izquierda y Nacho Fernández por la derecha, en una rotación que modificó las posiciones habituales. Y aunque a los tres minutos, parte del plan se desmoronó por la lesión de Milton Casco -entró Camilo Mayada-, la idea fue un éxito.

Martínez fue la herramienta más peligrosa. Con su desequilibrio, su velocidad y sus atrevidas gambetas, tuvo a maltraer a Boca. Como si fuera poco, participó en los dos primeros goles: abrió el marcador con una exquisita y furiosa volea, tras un muy buen centro de Driussi, con el que consiguió su gol número 14 en 99 juegos en el club. Después, le sirvió el 2-0 a Alario, con una asistencia que reflejó lo bien que comprendió el partido.

Tanto Gino Peruzzi como Santiago Vergini, los hombres encargados de frenarlo, padecieron el partido del mendocino y terminaron muy expuestos. Su actuación tuvo un primer tiempo a puro vértigo e inteligencia para manejar la pelota, y un segundo período en el que fue disminuyendo la intensidad. Con poco más de una hora de su juego, a River le alcanzó para sacar ventaja y poder llevarse los tres puntos de la Bombonera. Extenuado, se derrumbó en el césped a los 18 minutos de la segunda etapa y fue reemplazado por Rodrigo Mora.

Su historia comenzó en el verano de 2015, cuando la dirigencia del club de Núñez decidió comprarle a Huracán el pase por 40 millones de pesos del jugador que tenía 97 juegos con la camiseta del Globo. Tal vez, el importe de la operación jugó en su contra, y terminó marcado como "el jugador de los 40 millones" que no podía demostrar su potencial. O que lo hacía, pero de forma intermitente, sin poder convencer a un exigente público.

Este año parece ser el de la reivindicación. Con un equipo más ofensivo, y un mayor nivel de conexiones y de explosión en el medio campo, Pity se encontró con su mejor versión, y su tarde de gloria en la Bombonera puede ser determinante para su futuro. Hoy, todo River lo disfruta y sabe que, en buena parte, su presente es otro gran triunfo de Gallardo.

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