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Deberá restituir a sus hijas con su ex pese a estar investigado por abuso

Victoria Camuyrano partirá a Estados unidos en tan solo unas horas; espera un milagro

Lunes 15 de mayo de 2017 • 04:31

En 2010, Victoria Camuyrano radicó una denuncia por abuso contra el padre de sus hijas, Antonio Quintana. "El 4 de enero de 2010 mi mamá lo pesca a la madrugada metido en la cama de mi hija mayor teniendo sexo con ella. Él niega todo, se va a un hotel, se queda unos días más ahí, siempre desmintiendo todo y se termina yendo a Estados Unidos", relata indignada Camuyrano que, en unas horas, y a pesar de contar con una sentencia de primera instancia que le dio la razón, deberá restituir a sus dos hijas a ésta persona, radicada en ese país norteamericano.

Victoria Camuyrano partirá a Estados unidos en tan solo unas horas con sus hijas
Victoria Camuyrano partirá a Estados unidos en tan solo unas horas con sus hijas.

La relación entre Camuyrano, de doble nacionalidad argentina y estadounidense, y Quintana, puertorriqueño, había comenzado en 2000, cuando ambos vivían en EE.UU., donde se casaron. Mientras residían en el estado de Virginia, Quintana se quedó sin trabajo y partió a Malasia por una oferta laboral. Fue allí, en un viaje de visita de Camuyrano y sus hijas a Malasia, cuando observó una imagen que le hizo notar lo peor. "Mi hija mayor se le subía encima a mi hija más chica cuando estaba boca abajo y apoyaba su pelvis contra la cola de su hermana y hacia movimientos sexuales sincronizados", cuenta a LA NACION. En ese momento -dice- increpó al padre, pero él, que nunca negó el hecho, "siempre le echaba la culpa a alguien más".

Relata entonces que Quintana era violento y autoritario. "Él siempre decidía todo, era muy autoritario, si no hacías lo que él decía era terriblemente violento (...) Me agarraba de los brazos y me arrastraba por las escaleras, rompía puertas al lado de mi cara. Hacía agujeros en la pared; después de un hecho violento siempre se disculpaba con regalos o viajes".

En noviembre de 2009, decidió asentarse junto a sus hijas de manera definitiva en la Argentina. Quintana, persistía en Malasia. "Un mes más tarde Quintana se vino a Buenos Aires por haber perdido su trabajo en Malasia". Fue en ese lapso en que Quintana estuvo en Buenos Aires, cuando la abuela de las niñas habría descubierto el abuso. La nena tenía tres años.

En un principio, cuenta Camuyrano, se acercó a la oficina de violencia familiar ubicada en la calle Lavalle, y le recomendaron no hacer la denuncia aún para no revictimizar a su hija, que iba a tener que pasar por numerosos estudios. Por eso tardó varios meses en radicarla.

"Al momento hay una causa civil y otra penal. La penal, por el abuso sexual, se inicia medio año más tarde y primera instancia lo encontró culpable. Él apela a la cámara de Casación y mandan a que sigan investigando".

Mientras tanto, Quintana denunció a la madre de sus hijas en Estados Unidos por "rapto" y solicitó la restitución de las mismas. Pero Camuyrano aduce que jamás le llegó una notificación de dicha denuncia.

"En octubre de 2016 me entero que mis hijas tenían que volver. La procuración de la Corte (Suprema de Justicia de la Nación) se niega a que devuelvan a las chicas por el tema del abuso sexual y a pesar de todo la Corte menciona eso y dice que vuelvan igual. Dice ´por el convenio de La Haya, EE.UU. pide una restitución, restituyamos´".

Hoy deberá viajar a EE.UU. junto a sus dos hijas y no sabe qué consecuencias le esperan. Parte poco después del mediodía. "Las chicas van a viajar conmigo, nunca las voy a dejar solas aunque vaya presa porque tengo orden de captura", dice.

"Él lo único que pelea es la tenencia. A mi nunca me notificaron y nunca estuve presente en EE.UU. entonces por mi ausencia le dieron la tenencia a él allá. Pero el caso no es de tenencia ni restitución, sino de abuso sexual. Ellas no quieren ver al papá, están haciendo terapia desde que llegamos porque mi hija por ejemplo no controló esfínteres hasta los 7 años, tenía terror de sentarse en un inodoro, eso es típico de un chico abusado. Están con psicólogo, psicopedagoga. La mayor lo recuerda y te dice que su papá la tocaba, que a ella no le gustaba. Hay cinco psicodiagnósticos donde dicen que sí, que hay una gran probabilidad de que el padre haya sido el abusador. A mi lo único que me preocupa es que el padre no vuelva a tocarlas, no es un tema de tenencia. Un pedófilo vuelve a hacerlo igual que cualquier abusador, es cuestión de tiempo y de esperar el momento", repite Camuyrano.

"Mi preocupación es que va a volver a abusar de mis hijas y tienen ya 9 y 10 años, son muy chicas para defenderse solas. No hay un tema de tenencia acá, eso es un tema por añadidura, o si fuese un padre normal es un tema de adultos pero esto no lo es, esto es un tema de pedofilia pura y ya fue encontrado culpable". A horas de irse a Ezeiza escoltada por Interpol, la policía Federal y Metropolitana, una tutora del Juzgado Civil Nº 7 y personal de la embajada norteamericana, Camuyrano espera "un milagro porque justicia me parece que no hay".

A EE.UU. parte sin asistencia legal y señala que, allí, los letrados cobran un precio que no puede pagar.

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