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Lulu Biaus, la primeriza

Desde que fue mamá de Silvestre, la vida de la diseñadora y blogger cambió radicalmente

Lunes 15 de mayo de 2017 • 16:30
Lulu Biaus, una ocióloga experta que está aprendiendo a ser mamá
Lulu Biaus, una ocióloga experta que está aprendiendo a ser mamá.
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Las valijas hechas al lado de la puerta presagian un viaje inminente: es la primera vez que Lulu Biaus va a volar sola con su hijo de seis meses. Esta vez le toca visitar a su hermana en el Sur y la reciente mamá asume el desafío con entusiasmo. "Me gusta verme en situaciones cotidianas pero con un bebé. Es mi nueva vida. Soy la única persona de todo mi grupo social que tiene un hijo, así que, si no me adapto, me pierdo de todo. Está bueno estar en casa, pero también me gusta tener la iniciativa de moverme e ir recuperando de a poco mi vida", cuenta, feliz, esta madre que elige no quedarse en la comodidad del hogar. Silvestre va adonde vaya ella: a un evento, a un almuerzo, a un viaje.

"El momento en el que está bueno hacer algo para mí es cuando Silvestre se duerme", cuenta Lulu sobre su nueva rutina. Es que el ritmo de vida de esta ocióloga se revolucionó por completo desde la llegada de su primogénito. "Empecé a valorar otro tipo de momentos, como tener unos minutos para leer, cuidar el balcón o pintarme las uñas, que antes daba por sentado. Ahora el tiempo que tengo lo disfruto el doble", reflexiona, y agrega: "No sabía que ser mamá me iba a cambiar tanto la vida". Manejar, dice, es otro de sus momentos de distensión. Con el niño asegurado atrás en su huevito, la fashion blogger se relaja concentrándose en el camino al ritmo de la música.

Desde la llegada del tan esperado niño, la oriunda de San Antonio de Areco y su marido, otrora habitués de todo tipo de programas, están más volcados a pasar tiempo en casa que a salir. "Ahora preferimos cocinar o pedir algo y quedarnos en casa viendo una serie. Silvestre se duerme temprano y la noche es nuestro momento", explica esta influencer sobre el tiempo que comparte con Pato entre velas, vino, música y charlas nocturnas. Ambos melómanos, coleccionan discos y hasta armaron playlists para que su hijo juegue o duerma. Para esta familia reciente, los paseos por el barrio son frecuentes, así como las salidas a comer brunch y los fines de semana en el campo.

Mientras busca un nuevo hogar (el departamento adorado le está quedando chico a esta familia de tres), Lulu atesora su rutina actual: "Me encanta levantarme a la mañana, hacerme el mate y contestar los mails mientras el bebé juega". Y aunque confiesa que nunca había disfrutado tanto de su casa, no se altera cuando le toca ir a la plaza con perro, cochecito y mate a cuestas.

Ping Pong

¿Una profesión frustrada? Arquitecta.

¿La mejor cita que tuviste? Cuando recién estábamos saliendo, lo invité a mi marido a ver Soda Stereo. A los dos nos encantaba y fue un momento re especial. Todavía era estudiante y la entrada me salió carísima. Todas nuestras mejores citas fueron en esa época, en la que nos regalábamos entradas a recitales.

¿El rasgo que más te elogian? Mi pelo, a todo el mundo le gusta y es algo que no cuido. No me tiño, me pongo un spray baratísimo que me lo decolora, no le dedico nada de tiempo y siempre me lo ponderan.

¿Si pudieras volver a un lugar del pasado? A los cinco meses de casarnos nos fuimos a recorrer Europa del Este. Volvería a hacer ese viaje mil veces más (¡los dos y sin hijo!). Volvería a un lugar en Mykonos donde comimos unos calamares riquísimos dentro de un barquito. Un lugar de mi infancia al que volvería es el campo, donde viví hasta los siete años. Me encantaría verme jugando a la casita del árbol con mi hermana.

¿En qué situación perdés la paciencia? Tengo paciencia para resolver cosas muy complejas y en las cosas cotidianas la pierdo muy rápido. Por ejemplo, haciendo la valija o esperando a que salga el agua caliente de la ducha. Es algo que estoy ejercitando.

¿Algo que no puede faltar en tu cartera? No te voy a mentir: ¡mi teléfono! Me olvido de todo menos del teléfono, no lo dejo en ningún lado. Bueno, eso y los pañales de Silvestre (ríe).

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