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En celeste y blanco

El próximo 25 de mayo es la excusa: el amor a nuestra historia argentina puede extenderse mucho más allá del feriado, festejándose en salidas, comidas, compras, viajes y experiencias con acento en lo criollo y la tradición

Lunes 15 de mayo de 2017 • 17:10
Siempre hay buenos programas para honrar la patria.
Siempre hay buenos programas para honrar la patria..
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Posiblemente los días que más nos conecten con nuestra historia sean los feriados del 25 de mayo y el 9 de julio. Es probable que en esas fechas nos tentemos a cuestiones como comer pastelitos y empanadas, prender la escarapela en el saco y mirar con más atención y amor el Cabildo o la Casa de Tucumán. Pero aunque esos festejos sean momentos idóneos para hacer todo eso, el amor a la patria y nuestras tradiciones puede extenderse mucho más allá de esos días, en viajes, compras, comidas y salidas que pueden acompañarnos a lo largo del año.

Porque consideramos que siempre deberíamos honrar y aprender más de nuestras raíces, en Club decidimos compartirte algunas opciones de actividades alusivas para sentirte más orgulloso que nunca de ser argentino.

1. Acercate a San Antonio de Areco

Pocos pueblos mantienen tan viva en su día a día la tradición gauchesca como San Antonio de Areco, que combina confort y belleza campestre en total armonía. Así, aunque hay varias opciones para hospedarse con servicio de lujo, sus callecitas parecen detenidas en el tiempo, y entrar a sus pulperías se asemejará a un pasaje del Martín Fierro. A solo 113 kilómetros de Buenos Aires, es un paseo que puede hacerse en el día, pero la mejor versión será de un fin de semana completo, con tiempo para recorrer y fotografiar el pueblo, comer un buen asado en alguno de sus muchos restaurantes, comprar algo en el histórico Almacén Los Principios, visitar el Puente Viejo, que data de 1857, o el museo atelier del pintor Osvaldo Gasparini, de clara influencia gauchesca. Y también, claro, el Parque Criollo y Museo Ricardo Güiraldes, creado en homenaje al autor de Don Segundo Sombra, pero también en pos de cuidar y preservar la historia de este encantador pueblo con más de 200 años de existencia.

2. Degustá mate en un bar

Solemos tomar mate entre amigos, en familia, en casa o en la oficina. O a veces incluso de viaje en el auto o en algún picnic. Pero ¿alguna vez nos sentamos en un bar o restaurante y pedimos mate? Pues existen varios que lo permiten y alientan. La propuesta siempre incluye un termo o pava de agua caliente y el mate (con posible recambio de yerba), además de sugerir acompañamientos como los clásicos bizcochitos de grasa, tortas, tostadas de pan casero con mermelada y queso o medialunas. Puede ser una opción ideal tanto para aquellos que eligen trabajar en bares como para quienes buscan una salida original con amigos. "En el 2001, nuestro bar fue el primero en implementar el mate", se enorgullecen desde La Pulpería, uno de los restaurantes asociados a Club con más impronta criolla.

3. A caballo entre montañas

Para sentirse un poco como San Martín, andar a caballo entre montañas puede ser un gran plan
Para sentirse un poco como San Martín, andar a caballo entre montañas puede ser un gran plan.

¿Querés acercarte un poco a la experiencia que vivieron San Martín y su ejército cuando cruzaron los Andes a caballo? Podés empezar por subirte a uno en algún pueblo de montaña y pedir las excursiones de algunas horas, el día entero o incluso las que hacen noche en las alturas. Con los guías adecuados, puede ser una experiencia inolvidable, en la que realmente conectarte con la inmensidad del paisaje. A caballo o en mula -suelen ser más hábiles para trepar por los caminos de montaña-, es un paseo que requiere haber montado antes, pero que puede ser incluso para toda la familia, tomando las precauciones correctas (los animales que se ofrecen son muy dóciles y mansos). Y si se leyó un poco del cruce histórico antes de emprender el recorrido, la imaginación puede hacer el resto y convertir esto en un momento de conexión realmente patriota, visualizando a los generales San Martín y Las Heras dos siglos atrás, iniciando el camino a la libertad.

En la belleza de Potrerillos, en Mendoza, por caso, el marco de montañas y cerros de más de 5000 metros de altura otorga la posibilidad de llegar a miradores naturales únicos y hasta de cruzarse con animales salvajes como guanacos, cóndores, zorros y liebres.

4. Pasá un día de campo

Por la ruta 2 y en el camino a Chascomús (a solo 109 kilómetros de Buenos Aires), la estancia La Alvariza ofrece una jornada revitalizante con aire de campo. De 10 a 19 hs., su propuesta incluye picada, un almuerzo y té muy criollos, cabalgatas, salidas en bicicleta, paseos en sulky, avistaje de aves y deportes como fútbol y vóley, además de acceso a una granja y huerta y cómodas hamacas paraguayas para los que prefieran disfrutar de la paz en calma. "La idea es conocer las costumbres y usos de nuestro campo, pero por sobre todo la generosa hospitalidad de nuestra gente, que a tranquera abierta invita a volver", describen desde el complejo. Para quienes quieran extender el plan, también ofrece alojamiento para una o más noches, con habitaciones con todas las comodidades (pero descanso como solo puede darse en las noches tranquilas y estrelladas del campo).

En Mercedes (a 100 kilómetros de Buenos Aires), la Estancia La Mariana también hace su propuesta de día de campo. En una clásica y amplia casona, recibe desde la mañana hasta la noche y agasaja con desayuno, almuerzo y merienda de sabores criollos y locales, al tiempo que ofrece actividades como visita a los frutales, la huerta y la granja, salida al "bosque encantado" en tractor y sulky, visita a los cultivos de girasol, maíz, trigo y soja y hasta tirolesa y cama elástica.

5. Disfrutá un menú patrio

Aunque en esta edición ya pusimos el acento en lugares donde comer platos patrios aprovechando el feriado del 25 (mirá nuestra sección Los #10), hay restaurantes que se dedican a este tipo de menús mucho más allá de mayo. La Cantina Las Patricias, en Mendoza, por ejemplo, busca homenajear a las damas patricias que marcaron un hito en la historia confeccionando la bandera, y que no siempre tienen el recuerdo que se merecen. "Buscamos ofrecer cocina de hogar y platos tradicionales todos los días, generando una experiencia de identidad argentina", apuntan. Lo hacen con platos como locro, empanadas fritas y matambrito, y también hay lugar para sabores más regionales de Cuyo.

Algo similar sucede en El Parral de los Ferreyra, en Calamuchita, Córdoba, que se presenta como "cocina y vinos argentinos" y propone conocer y degustar la variada gastronomía del suelo de este país. En una vieja casona reciclada, la familia homónima estaciona su propio vino y ofrece menús diarios de precios muy lógicos y sabores bien autóctonos, como cabrito, humita y locro.

6. Comprá diseño artesanal

Finalmente, este festejo patrio puede ser un buen motivo para poner el ojo en el diseño autóctono y artesanal, que no solo se encuentra en las ferias de fines de semana en las plazas o los pueblos, sino incluso en los locales más contemporáneos. Y es que la idea no es llenar nuestra casa de espíritu gauchesco, sino aportar pequeños detalles que refuercen la identidad argentina sin abrumarnos. Desde marcos de plata, cajas de té de alpaca, mantas de vicuña y alfombras tejidas del norte hasta la simple combinación del celeste y blanco o la guarda pampa en ciertos objetos pueden ser guiños interesantes. También esculturas o pequeñas obras de arte hechas con hierro o madera pueden ser adquisiciones que apuesten al talento y diseño local, como una nueva forma de seguir apoyando el desarrollo del país.

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