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A 50 años de la estocada con la que Jimi Hendrix nos atravesó

Medio siglo atrás, el virtuoso guitarrista editaba Are You Experienced; Edelmiro Molinari y Claudio Gabis recuerdan el impacto de la primera escucha

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PARA LA NACION
Martes 16 de mayo de 2017
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Robert Johnson hizo un pacto con el diablo. Los Beatles recibieron, de la mano de Bob Dylan, su primer cigarro de marihuana. Jimi Hendrix tuvo su "noche de los dones". Sucedió en mayo de 1966, cuando Linda Keith entró al Cheetah Club y lo vio tocar para Curtis Knight. Unas horas más tarde, en el departamento neoyorquino de Linda, le fueron dados el LSD, el flamante Blonde on Blonde y su contacto con Inglaterra: frotando esas tres piedras, Hendrix encendió el fuego primordial de su carrera hacia las lunas de Saturno. Exactamente un año después tenía entre manos Are You Experienced: el disco debut de la Jimi Hendrix Experience.

Como apunta Charles Cross en su biografía Room full of Mirrors, "Linda era todo lo que Jimi no era: británica, judía, acomodada, bien educada y parte integral del Swinging London. Quizá lo más impresionante para Jimi, Linda era por entonces la novia de Keith Richards". Hendrix, por su lado, era un fugitivo de Seattle con su torrente lleno de sangre negra y cherokee: un talentoso guitarrista de sesión atrapado entre contratos leoninos y clubes de mala muerte.

Hendrix, el “extraterrestre” que sacudió el Swinging London y el mundo entero
Hendrix, el “extraterrestre” que sacudió el Swinging London y el mundo entero. Foto: Archivo

Aquella noche de mayo de 1966, Hendrix ofreció un concierto privadísimo con algunas versiones tempranas de Are You Experienced. Linda no sólo advirtió su acné, su ingenuidad y su fanatismo por Dylan (le había pedido al peluquero que replicara su afro judío), sino también el diámetro de su genio. Desde entonces, la modelo ofició como nexo con el productor Chas Chandler (ex bajista de los Animals) y, sobre todo, alimentó su confianza como artista.

El 23 de septiembre, con un ticket de primera clase y los bolsillos vacíos, Jimi Hendrix partió rumbo a Londres. Al margen de su posicionamiento, el viaje a Inglaterra resultó fundamental para su música. Su alejamiento de Harlem le permitió liberar su propia visión: la unión púrpura y ecuménica de todas las músicas negras (soul, funk, blues, jazz, rock & roll) en el rayo de su guitarra eléctrica. Allí, en los boliches de Picadilly Circus y Carnaby Street, no sólo compró camisas gitanas y chaquetas de segunda mano. Allí, Hendrix encontró la horma de su zapato.

La sintonía del Sur

Núñez, carnavales de 1967. Edelmiro Molinari, un jovencísimo alumno del colegio San Román, atraviesa la multitud junto a su novia y se ubica a unos pocos metros del escenario. Quieren ver de cerca el show de Johnny Halliday y Sylvie Vartan. "Sylvie, la compañera preciosa de Johnny, abrió el show -recuerda Molinari-. Después subió la banda de Johnny, que cargaba con todo el colorido de la época: soul, lanas largas, viola, bajo, bronces. Como solía hacerse entonces, la banda se preparó para tocar antes de que apareciera la estrella. El batero marcó y arrancaron: [tararea: chan chan, tarararán]. ¡Yo me caí de espaldas! ¡Qué carajo era eso! Me quedé absolutamente volado: era concepto, fuerza, swing. Todavía no lo sabía, pero era «Fire», de Jimi Hendrix. Los franceses tocaron esa versión instrumental y después vino el concierto de Johnny, pero para entonces yo ya estaba pegado a esa música. Ninguno de nosotros estaba al tanto de que unos meses antes Johnny había salido de gira con Hendrix como número de apertura y había incorporado su música al show."

Un par de meses más tarde, el programa radial Modart en la noche recibió una tanda de discos importados. Bernardo Bergeret, el encargado de la programación, revisó el cargamento y apartó tres long plays. Llamó por teléfono a Claudio Gabis, un muchacho que solía visitarlos y cultivaba un paladar extraño. "Fui corriendo a la oficina que tenían en la calle Alsina -recuerda Gabis-. Del estante donde guardaban los discos que «no eran comerciales» Bernardo sacó Fresh Cream, el primero de Vanilla Fudge, y Are you Experienced. Sólo de ver las tapas me quedé impresionado. Eran psicodelia pura, algo que recién empezaba a surgir. Me dijo que podía llevarlos y que no era necesario que los devolviera. Eran los únicos ejemplares, recién editados, que habían llegado a Baires. Me los llevé a casa y llamé a Daniel Armesto y Emilio Kauderer, compañeros de mi primera banda: Bubblin' Awe. Nos reunimos en la casa de Daniel en Caballito, el lugar donde ensayábamos y teníamos un superequipo de audio. Esa primera audición de Are you Experienced nos dejó en shock. Nunca habíamos escuchado nada igual. Nos pareció música extraterrestre. Creaba sensaciones que no conocíamos, no entendíamos cómo producían esos sonidos. Era algo realmente nuevo y extraordinario. Antes de ese día, la música era para mí en blanco y negro. A partir de entonces, descubrí los colores. Fue un auténtico abrecoco: un antes y un después definitivo en mi vida de artista."

En un puñado de semanas, el genoma de Hendrix ingresó en el ADN del incipiente rock argentino. Un tiempo después, cuando bandas tan distintas como Almendra y Manal comenzaron a ensayar sus repertorios, ya ponían en práctica las enseñanzas del zurdo de Seattle: esculpir el ruido, buscar el color del sonido, el espacio interno como sublimación del planeta. Aunque su onda expansiva quedó asociada a los guitarristas de la Music Expert, Hendrix no era un guitarrista de esa estirpe: era un artista integral, con más conexiones con Jackson Pollock o Adrian Belew que con Stevie Ray Vaughan. "Era un ángel", dice Molinari.

La crema del swinging London

El 4 de junio de 1967, sentada en las butacas del Saville Theatre, estaba la crema del Swinging London: Eric Clapton, Spencer Davis, Jack Bruce, la escocesa Lulu, Paul McCartney y George Harrison. La presencia beatle electrizaba el aire: sólo tres días antes, los Fab Four habían editado Sgt. Pepper.

Por lo demás, todos estaban allí para observar con sus propios ojos al fenómeno del momento: Jimi Hendrix. Influido por la dinámica de Cream y The Who, Hendrix había armado su propio trío con Noel Redding y Mitch Mitchell para trabajar sobre su lengua musical paterna con el desparpajo psicodélico de los chicos británicos. En Are You Experienced, por primera vez en la historia de la música pop, confluían la legitimidad racial sobre el blues con la libertad de la era de Acuario. Hendrix, sin embargo, tenía más ases bajo la manga.

Esa misma noche, apenas tomó el escenario, pidió a los espectadores que se cuidaran los oídos. Después echó una mirada cómplice al palco y comenzó el concierto con "Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band". La apuesta era radical: si la versión era igual o inferior, resultaba una afrenta. Sólo podía ser genial. Y fue genial. Ya en los camarines, Brian Epstein invitó a la banda a una fiesta privada. Hendrix guardó en el estuche su Strato blanca para zurdos y, unos minutos después, se disponía a celebrar. McCartney abrió personalmente las puertas y le ofreció un porro monumental: "That was fuckin' great, man". El resto es historia.

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