Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El Kremlin sembró y ahora recoge el caos político de Washington

Luego de seis años de guerra, el régimen está cerca de reconquistar la capital

The Washington Post
Martes 16 de mayo de 2017
0

Washington.- A Rusia todavía le queda mucho por cobrar de lo que espera del gobierno de Trump , incluido el levantamiento de las sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos y el reconocimiento de su anexión de la península de Crimea.

Pero el Kremlin se está cobrando en otra moneda todos sus esfuerzos por ayudar a que Trump fuese elegido presidente el año pasado: el caos político de Washington.

La más reciente estocada desestabilizadora contra una institución central del gobierno norteamericano fue la decisión de Trump de despedir al director del FBI, James Comey, la semana pasada. La principal agencia nacional de aplicación de la ley pasó entonces a engrosar la lista de instituciones que han sido blanco de Trump, donde también figuran los jueces federales, los servicios de espionaje, los medios de comunicación y las alianzas militares de Estados Unidos.

La inestabilidad, aunque impulsada por Trump, de alguna manera ha extendido y amplificado el efecto que Rusia buscaba producir con su inaudita campaña para socavar la carrera presidencial de 2016 en Estados Unidos.

En un informe desclasificado este año, las agencias de espionaje norteamericanas aseguran que uno de los objetivos del presidente ruso Vladimir Putin es la desestabilización.

"El Kremlin buscó dar un paso más en el largo deseo de socavar el orden liberal democrático representado por Estados Unidos", expresaba el informe.

La campaña rusa de "medidas activas" terminó tras las elecciones del año pasado, pero el desplazamiento de Comey desató una nueva oleada de turbulencia relacionada con Rusia.

Su despido fue percibido como un duro golpe a la independencia de la investigación que lleva adelante el FBI por complicidad entre la campaña de Trump y Rusia. Actuales y ex funcionarios de Estados Unidos dicen que aunque la investigación siga en curso, la salida de Comey es funcional a los intereses rusos. Hasta Trump hizo alusión a la supuesta satisfacción de los rusos por el tembladeral que generó el despido de Comey, aunque fue para culpar a los demócratas. "Rusia se debe estar riendo al ver que Estados Unidos se despedaza por la excusa demócrata por perder las elecciones", tuiteó Trump.

Si las prioridades específicas de Moscú siguen sin quedar claras es en parte porque Moscú se ocupó de realizar exagerados esfuerzos para cultivar sus lazos con Trump.

De todos modos, desde su asunción, el presidente norteamericano intentó tomar distancia, con el despido de varios funcionarios mencionados en la investigación. La política de Trump hacia Rusia también se endureció debido a la creciente influencia de algunos altos funcionarios de su gobierno, como el secretario de Defensa, Jim Mattis, y el director de la CIA, Mike Pompeo, ambos críticos de Moscú.

Sin embargo, Trump sigue enviando señales pro Rusia, a veces incluso a expensas de agencias de gobierno que dependen de él mismo. Y tampoco deja de suministrar un constante flujo de material para las plataformas de propaganda rusas. La revelación de ayer, sobre la entrega de información clasificada a los rusos es un nuevo límite.

Los defensores de Trump reconocen que el presidente busca mejorar las relaciones con Moscú, pero insisten que el único objetivo es impulsar los intereses norteamericanos. Como las sanciones económicas contra Rusia siguen en pie, "los rusos no cobraron lo que esperaban", dice un ex agente de inteligencia de Estados Unidos que participó del rastreo del hackeo ruso durante la campaña presidencial norteamericana. "Pero ahora tienen algo mejor de lo que tenían con Obama y de lo que temían tener con Hillary Clinton. No es algo ni a favor de Rusia ni en contra de Rusia, sino una especie de caos", agrega el funcionario. "Y eso los beneficia."

Traducción de Jaime Arrambide

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas