Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Mónaco, el optimista que logró mucho más de lo que soñó

A los 33 años , el tandilense anunció su retiro; con más de 600 partidos en el circuito y 17 series de Copa Davis, potenció su carrera haciendo del despliegue físico su principal virtud

Martes 16 de mayo de 2017
0

Juan Mónaco construyó, con dedicación, despliegue físico, sin un golpe letal y optimismo, una carrera muy valiosa, que tuvo su punto máximo en 2012, cuando llegó a ser Nº 10 del mundo. Pico, uno de los tres hijos de Héctor y Cristina, es uno de los mejores productos de la escuela tandilense de tenis, aquella que se inició con la disciplinada filosofía de Raúl Pérez Roldán y continuó con el Negro Marcelo Gómez. A los 15 años, el ferviente hincha de Estudiantes dejó el país. Primero, se radicó en Miami (fue a la academia de Batata Clerc y Colon Núñez), y luego siguió en Barcelona (con Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal), con el objetivo de seguir desarrollándose.

"Fue durísimo. Era una apuesta, pero tenía claro que iba en busca de mi sueño. Pasar las Fiestas solo, mis cumpleaños o los de mis seres queridos, perderme las fiestas de 15 de todas mis compañeras del colegio. Las amistades que tenía en Tandil eran muy fuertes y cuando estuve en España se me pasó por la cabeza largar todo. Pero trataba de llevarme bien con los chicos de todo el mundo con los que compartía entrenamientos. Así me hice amigo de Andy Murray y también conocí a Rafa (Nadal)", contó Mónaco. Con el zurdo mallorquín terminó teniendo una relación de casi hermanos.

De chico, antes de dedicarse por completo al tenis, combinó sus dos deportes: el fútbol en Grupo Universitario y con la raqueta en Independiente. A los 10 años ya tenía una rutina: Carlos Romeo, padre de Bernardo, ex goleador de San Lorenzo y Estudiantes, y también tandilense, lo pasaba a buscar por la casa a la mañana y juntos se iban para La Plata a ver jugar a Berni. Iban y volvían en el día. Allí nació la pasión de Mónaco por el club platense; de hecho, tiene un tatuaje del escudo en la pierna izquierda. "¿Qué me faltó para ser futbolista? Cuando era chico ganaba todos los torneos de tenis. Tuve rachas de un año y medio sin perder cuando tenía 12 años. Con mi equipo de fútbol, Universitario, fuimos a jugar a River y le ganamos 2-1. Pero pesó que siempre me iba bien en el tenis", explicó alguna vez.

Profesional desde 2001, jugó su primer partido ATP en 2004 (venció al ecuatoriano Nicolás Lapenti, en la 1a rueda de Buenos Aires), y sumó más de 600 partidos en el ATP Tour. Su marca se detuvo, puntualmente, en 342 triunfos y 271 derrotas. Conquistó nueve títulos individuales (el primero fue Buenos Aires, en 2007) y alcanzó otras 12 finales. Obtuvo tres trofeos en dobles, uno de ellos en Doha 2015, junto con Nadal. Logró 20 triunfos ante jugadores del top 10. Tuvo, con momentos más gratos que otros, alta presencia en la Copa Davis; sumó 17 series con el equipo nacional (debutó en el 0-5 ante Belarús, en Minsk, en 2004) y el año pasado fue uno de los jugadores que participaron en la campaña del histórico título. Mónaco actuó en los cuartos de final, ante Italia, en Pesaro: perdió el segundo punto, frente a Fabio Fognini, por 6-1, 6-1 y 7-5.

En muchos tramos de su carrera la ansiedad lo perjudicó. Llegó a disfrutar y a padecer lo mejor y lo peor del efecto que genera la Davis en la Argentina. Una de las mayores palizas que recibió en su carrera fue ante Nadal. Fue por la final de la Copa Davis 2011, ante España. El primer día de acción en Sevilla, el español lo derrotó 6-1, 6-1 y 6-2. Pico se fue desconsolado al vestuario y allí surgió una anécdota que ilustró la relación que ambos construyeron. Tras el match, Nadal ingresó en el búnker albiceleste y consoló a Mónaco, que estaba tapado por una toalla.

En las últimas temporadas sus muñecas sufrieron el desgaste. En agosto de 2015 debió ingresar en un quirófano. "El cuerpo se va oxidando. Somos robots. Hacemos la misma fuerza que hace una persona normal en 15 vidas", se lamentó. Para seguir compitiendo optó por infiltrarse durante meses, pero el procedimiento fue lastimando los cartílagos. El tenis, poco a poco y a la fuerza, perdió terreno en su vida y otros incentivos profesionales ganaron lugar, como la producción de cerveza artesanal con un grupo de amigos. Además, le auguran un futuro en la dirigencia deportiva; es admirador de la gestión de Juan Sebastián Verón en Estudiantes. Desde muy joven tuvo que acostumbrarse a salir en revistas o programas del corazón por sus noviazgos con chicas famosas; antes se incomodaba, hoy no. En pareja con la modelo Carolina "Pampita" Ardohain, Mónaco decidió ponerle punto final a una carrera en la que consiguió, sin dudas, más de lo que soñó.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas