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Cuando quedarse en la A es un título en sí mismo

Arsenal le ganó el mano a mano a Temperley; Quilmes perdió y se hunde

Martes 16 de mayo de 2017
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El Torneo de Primera División sigue su curso y no todos pueden mirar hacia arriba. La recta final del campeonato encuentra a otros equipos que, con la misma adrenalina de los que lucha por el título, se embarran para quedarse en la A. Un caso es el de Arsenal, que después de que Humberto Grondona hubiera intimado a sus jugadores a que miraran el esfuerzo de Temperley, justo venció al conjunto celeste por 2-0, en un duelo directo. Y otro es el de Quilmes, que en la caída por el precipicio casi ni se le escucha la voz: la derrota con el sorprendente Defensa y Justicia por 2-0 le dio otro empujón hacia abajo.

En uno de esos partidos en los que el hincha se altera por el miedo a la derrota, a Arsenal lo salvó la imaginación. Entre Wilchez, Milo y Brunetta se juraron que sólo se pasarían la pelota entre ellos, como un juego dentro del juego, y mientras Temperley intentaba descifrar qué harían ahora, para dónde engancharían o a quién había que acorralar, el partido ya iba 2-0 y el mundo no era el mismo que al empezar: el equipo de Grondona ya no estaba -no está- en descenso directo.

Al golazo de Milo -muy bien Velázquez en el pivoteo- y al derechazo de Brunetta hay que sumarle otros highlights: una atajada de Santillo a Chimino que acaso fue la mejor del año y un jugadón de Arsenal que Fragapane, de cabeza, tendría que haberla rematado con el 3-0 y no con lo que hizo, abajo del arco, casi una broma. Sin un soporte ni una estrategia colectiva, al equipo de Grondona lo rescataron los irreverentes, los que aman gambetear.

La sorpresa y la decepción

Desde que ascendió a Primera, Defensa y Justicia fue afianzándose hasta gozar de un presente dulce. Sin grandes nombres, pero apostando por una idea futbolística desde la dirigencia. Desde Ariel Holan hasta Sebastian Beccacece pudo sumar un buen colchón de puntos y obtener la clasificación a la Copa Sudamericana. Eso incluye la histórica clasificación para los octavos de final ante San Pablo y, como si fuera poco, en el Morumbí. Del otro lado, el cervecero no encuentra el rumbo. Perdió 12 de sus últimos 14 partidos, pero lo peor es que no ofrece argumentos a sus hinchas para soñar con la salvación. Ni con la llegada de Cristian Díaz: su mayor elaboración llegó de pelotazos frontales del arquero Rigamonti.

La explosión llegó de la mano de Pochettino, primero con un derechazo al ángulo, y después con un contraataque maestro.

Informes de Ignacio Fusco y Agustín Monguill

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