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A pesar de las pericias que demuestran abuso sexual, debe restituir a sus hijas con el padre en EE.UU.

LA NACION accedió al expediente de primera instancia que demuestra los hechos sufridos por la menor; hoy llegan al país norteamericano con un futuro incierto

Martes 16 de mayo de 2017 • 05:35
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LA NACION
Victoria Camuyrano pide un milagro; el futuro judicial del caso en Estados Unidos es incierto
Victoria Camuyrano pide un milagro; el futuro judicial del caso en Estados Unidos es incierto.

Victoria Camuyrano viajó en un asiento de clase turista hacia Estados Unidos. Lo hizo acompañada de sus dos hijas de 9 y 10 años. También, de una tutora que permanecerá en un hotel del estado de Virginia junto a ellas durante cuatro días.

Fueron escoltadas por personal policial y la Interpol hasta el aeropuerto de Ezeiza, donde según informaron a LA NACION, las mantuvieron "aisladas" y, a Camuyrano, sin la posibilidad de tener en su mano los tickets de avión de sus hijas ni sus pasaportes.

A simple vista parece que la madre de las menores está bajo la lupa de la moralidad y la justicia por su accionar. Pero lo cierto es que viaja a EE.UU. para "restituir" legalmente a sus dos hijas con su padre, Antonio Quintana, que aún está siendo investigado por el supuesto abuso sexual de su hija mayor, y que hoy vive en el estado de Virginia.

LA NACION pudo acceder a las pericias realizadas sobre la hija mayor de Camuyrano cuando tenía 3 años. Camuyrano habilitó la publicación de las mismas en LA NACION para constatar que distintos especialistas coincidieron, en primera instancia de un juicio penal, que la menor presentaba claros signos de abuso.

La madre está desesperada. Existe la posibilidad de que las menores queden bajo el cuidado de el supuesto abusador y, ella, presa.

Las pericias psicológicas

Las pericias psicológicas mencionadas son "de parte", es decir que fueron presentadas por Camuyrano en la causa, tras largos meses de mantener a su hija en terapia, dado que los peritos oficiales adujeron que la niña se presentó en cámara Gesell y que, como no habló, no pudieron determinar qué había pasado entre padre e hija.

Las pericias corresponden a la primera instancia en lo penal del juzgado nacional en lo Criminal de instrucción N°44. Allí, la psicóloga María José Ferre & Ferre informa que en su evaluación observa una conducta "del tipo obsesiva" en la víctima. "La niña pasa largos ratos encerrada en el baño (lugar donde se niega a entrar para realizar funciones fisiológicas) lavándose las manos con un trapito". Y aclara que "las conductas obsesivas, en particular si incluyen actos de lavado, se relacionan con la sensación de la persona que las lleva a cabo de sentirse sucia".

Además, explica que se le indica a la niña, a modo de juego, que una muñeca ha despertado y que debe calmarla: "Es visible el desconcierto que siente, no sabe cómo...y cuando lo logra, la acaricia, con cierta torpeza, con movimientos que van desde el pecho hasta la zona genital".

El auto de procesamiento de Quintana, relaciona esa imagen con la conducta que denunció la abuela de la menor al sorprender al acusado abusando de su nieta. Según consta en el expediente, la mujer vio a Quintana "pasándole una de sus manos por su pecho de arriba hacia abajo". A los gritos de la abuela, Quintana respondió que él solo "la estaba calmando".

Ferre & Ferre añade que "la niña en forma permanente apoya una de sus manos en su zona genital y la fricciona, de un modo automático, no consciente". Los siguientes párrafos de la pericia confirman de manera reiterada, y por varios especialistas, los supuestos abusos que habría sufrido la menor.

El estado de la causa

El doctor Acosta explicó el domingo por la noche a LA NACION que "la causa penal está con falta de mérito y aún están investigando. A Quintana lo habían procesado por abuso sexual calificado en primera instancia y la cámara de apelaciones dio vuelta el fallo y dictó una falta de mérito, no lo sobreseyó pero tampoco lo procesó".

En 2013, el auto de procesamiento del juzgado nacional en lo Criminal de instrucción N°44, a cargo en ese momento del juez Eduardo Daffis Niklison había tomado en consideración la pericia presentada y procesado a Quintana "como autor penalmente responsable del delito de abuso sexual simple agravado por el vínculo paterno filial con su víctima reiterado (dos hechos) en concurso real con el delito de exhibiciones obscenas calificadas por el vínculo". Pero no se solicitó prisión preventiva y se le trabó un embargo por $10.000.

Cuando el expediente llega a segunda instancia, fallan en contra de Camuyrano. "La Cámara dice que lo que le interesa es lo que dicen los peritos oficiales, los forenses, y como los peritos dijeron que no pueden afirmar ni descartar el abuso porque cuando vino la nena con 3 años a la cámara Gesell no habló, en consecuencia no podían determinarlo". Acosta refiere que tras la cámara Gesell, la Justicia no volvió a escuchar a la menor.

Tras el no sobreseimiento ni procesamiento de Quintana por la Cámara, se dispuso una serie de medidas de investigación que aún se encuentran en curso. En tanto, Quintana permaneció en Estados Unidos.

Los movimientos judiciales de Quintana

La madre tramitó en la Argentina alimentos, régimen de visitas, divorcio y la tenencia de las nenas, pero el padre solicitó la restitución de las menores ante la justicia norteamericana, que le dio la razón: se fundó en el Convenio de La Haya de 1980. Tiempo después, la Corte Suprema de Justicia argentina adhirió y también le dio la razón.

"La Corte dice ´sí, vaya a EE.UU. a discutir, pero no es que le dé las menores al papá, dice que discutan el caso allá", señala el abogado de Camuyrano. "Pero lo que ocurre es que el juez norteamericano nunca le pidió nada a la Corte argentina y por lo tanto este fallo no vincula a ese juez", explica Acosta, además de señalar que un juez, a quien la Corte argentina reenvía la causa una vez que se expide al respecto, no cumplió con las condiciones para la restitución.

Acosta explica que la madre de las nenas fue notificada de la sentencia de restitución unos meses después, y nunca durante el proceso. El abogado de Camuyrano cree que Quintana manipuló domicilios armando cuentas falsas de Facebook de su defendida.

¿Y si Camuyrano queda presa a quién piensan recurrir? "A nadie, no se puede recurrir a nadie, hemos hecho todo. Hemos ido a cancillería, a todos lados, y le dieron US$ 1700. Eso es todo lo que le dieron para la causa de las nenas, si ella queda presa ya es otro dinero. La tutora con la que viajan las chicas no es nadie para EE.UU.. Si ellos no reconocen la sentencia menos van a reconocer a una tutora", dice el abogado, quien interpuso un recurso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

"Yo le tengo más confianza a los jueces de allá, porque este caso no entra en la cabeza de nadie. Creo que va a primar la cordura en algún momento", concluye.

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