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La historia de Mike Brown, el hombre que llegó a la NBA gracias a Gregg Popovich

El coach de Golden State Warriors fue asistente de videos del actual entrenador de San Antonio; esta noche, desde las 22, vuelven a verse las caras

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PARA LA NACION
Martes 16 de mayo de 2017 • 13:21
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-. Foto: AFP
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Steve Kerr sintió dolores en la espalda por primera vez durante la final de 2015, a días de coronar con un anillo su primera temporada como entrenador a cargo de los Golden State Warriors. Durante la serie frente a Cleveland Cavaliers aparecieron los primeros síntomas, el cielo y el infierno al mismo tiempo.

Ya campeón, tras los dos primeros entrenamientos del campamento previo a la temporada siguiente, Kerr se rindió ante en un escenario tortuoso, decidió alejarse un tiempo, se sometió a una cirugía y regresó tras perderse los primeros 43 partidos de una campaña que fue histórica pese a su derrota en la venganza de LeBron James: Golden State quebró la marca de 72 triunfos y 10 derrotas de los Chicago Bulls en 1995-1996.

El buen rendimiento de la franquicia durante su ausencia provocó que Luke Walton, su interino, despertara la atención de Los Angeles Lakers. Walton se marchó y Kerr debió buscar un sustituto que no podía ser cualquiera. Ante la posibilidad concreta de que debiera ausentarse otra vez por sus dolores, tenía que ser alguien que pudiera hacerse cargo del equipo ante esa hipotética situación.

Kerr barajó varios nombres y tomó una decisión tras consultar a Gregg Popovich. Kerr, tres veces campeón de la NBA junto a Michael Jordan en Chicago y otras en San Antonio, fue primero pupilo y después amigo de Popovich. El coach de Golden State ya había hecho su elección pero aún no estaba completamente convencido porque el hombre en el que había pensado llevaba mucho tiempo alejado de la NBA. Popovich le respondió por teléfono que confiara en él y, tras colgar la llamada, miró a su lado: "Más vale que aceptes esta propuesta", le dijo a Mike Brown.

Casi siete meses después, Mike Brown fue el entrenador interino de Golden State en la final del oeste tras la baja, otra vez por sus dolores en la espalda de Steve Kerr.

Para entender quién es Mike Brown, por qué se alejó de la NBA y qué hacía al lado de Popovich, hay que viajar en el tiempo hasta los albores de los noventa. Tras una carrera en el basquet universitario y sin futuro en la NBA, con apenas 22 años empezó a colaborar gratuitamente en Denver Nuggets como analista de videos. Ocho años después se encontró por primera vez con Popovich, quien lo contrató como asistente.

"Nos hacía enviarle los informes de los rivales la noche anterior al partido y nos devolvía las hojas corregidas como si fuera un profesor", recordó Brown entre risas en la previa del primer partido de la serie.

En 2003 formó parte del equipo que consiguió el anillo en San Antonio y semanas más tarde se mudó a Indiana como asistente de Rick Carlisle. Brown fue quien controló a Ron Artest en aquella inolvidable batalla entre los Pacers y Detroit Pistons en el Palace at Auburn Hills.

Con apenas 35 años, su reputación le sirvió una oportunidad ineludible: convertirse en el entrenador principal de los Cleveland Cavaliers, una franquicia que con LeBron James aspiraba a construir una dinastía.

Pero Brown falló: durante sus cinco temporadas en el equipo, apenas alcanzó una final. Fue Gregg Popovich quien le impidió cruzar la meta en la temporada 2006/2007. En 2010, un año después de recibir el premio al mejor entrenador de la liga, su equipo sucumbió en la semifinal del este frente a Boston, Brown fue despedido y LeBron James partió rumbo a Miami Heat. El estigma perseguiría a Brown en el futuro: fue el entrenador que no pudo convertir en campeón a LeBron James, uno de los máximos responsables de su éxodo rumbo a la Florida.

Después de un año sabático, una nueva oportunidad: Los Angeles Lakers llamaron a su puerta para que sucediera nada más y nada menos que a Phil Jackson. Con Kobe Bryant en el plantel fueron eliminados en las semifinales del oeste por los jóvenes Oklahoma City Thunder que aún reunían en un mismo equipo a Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden.

En la temporada siguiente, y tras incorporar a Steve Nash y a Dwight Howard en la agencia libre, lo echaron tras apenas cinco partidos. Era la antesala de unos Lakers que caminaban hacia el ostracismo y el prólogo del peor capítulo en la carrera de Brown, castigado por la leyenda y actual presidente de operaciones de Los Angeles Lakers, Magic Johnson: "Mike Brown tiene una gran debilidad como entrenador: no hace ajustes durante los partidos. Eso fue lo que lo mató en Cleveland y en los Lakers".

En abril de 2013 volvió a Cleveland, donde firmó un contrato por cinco años y 20 millones de dólares. Su etapa solo duró 13 meses. Hundido, Brown se alejó de la NBA, se divorció de su mujer y se dedicó a pasar tiempo con sus dos hijos. Herido, Brown decidió irse de la ciudad de Cleveland cuando LeBron James volvió en 2014 y se mudó a Albuquerque, cerca de la universidad a la que asistía su hijo menor. Deprimido, encontró una respuesta a bordo de una Harley Davidson. Viajaba horas y horas sobre su moto, un hobby que ocupó el espacio vacío que había dejado el basquet.

Hasta que en 2015 reapareció Popovich en su camino, lo invitó a que asistiera al encuentro anual de entrenadores de los Spurs y lo invitó a que se involucrara durante la temporada. Brown asistió a cincuenta partidos, estuvo presente en múltiples entrenamientos y en varias charlas técnicas. Mientras renovaba a un equipo que es candidato, Popovich también le devolvió a Brown las ganas de ser parte de la NBA: "No podría haber pedido una mejor situación, una mejor persona, una mejor organización", reconoció en una entrevista a The Mercury News.

Popovich estaba junto a Brown cuando Kerr lo llamó y fue el coach de San Antonio la clave para que Brown recibiera, sin saberlo, una segunda oportunidad en una NBA poco gentil que no suele dar segundas oportunidades.

Después de los dos partidos en la primera ronda frente a Portland, Kerr debió alejarse nuevamente tras los dolores en su espalda, los mareos que sufre y la migraña que lo persigue. Brown, entrenador interino, pasó a hacerse cargo otra vez de un equipo que es candidato a ganar el título e inmediatamente fue señalado como el único punto débil de un elenco que por si fuera poco ahora cuenta también con Kevin Durant.

Pero Brown, quien también dirigirá al local en el segundo partido frente a los Spurs, respondió: Golden State ganó los siete partidos que afrontó con él en el banco de suplentes. Si bien Kerr se mueve en las sombras -estuvo presente en el primer encuentro frente a San Antonio y dio una charla técnica en el entretiempo que motivó a los jugadores-, es Brown quien toma las decisiones durante el partido.

"Obviamente tendrá al coach Kerr hablándole todo el tiempo, y así debe ser, pero él deberá tener confianza en sí mismo y en sus propios conocimientos y en sus opiniones para tomar decisiones durante los partidos para activar los interruptores necesarios y ajustar correctamente", reflexionó Stephen Curry.

Mike Brown, de apenas 47 años pero con toneladas de experiencia sobre sus hombros, se encontró con la oportunidad de reivindicarse y deshacerse de los estigmas que lo persiguen. Todo dependerá de sus ajustes.

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