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Gary Coleman: "No se puede cambiar una economía en tan poco tiempo"

El director internacional de Deloitte asegura que la Argentina ofrece grandes oportunidades en infraestructura, educación, energía y manufacturas; el desafío de la robotización

Miércoles 17 de mayo de 2017
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PARA LA NACION
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El motor es el mismo de siempre: la educación. Para Gary Coleman, asesor de Industria Globales y Clientes Senior de Deloitte, la clave para los países que quieran surfear la ola de la transformación -y no ahogarse- está en la capacitación y la sofisticación de su talento. El experto, que además lideró la delegación de la consultora que participó en el Foro Económico Mundial celebrado en Buenos Aires a inicios de abril, destacó que el cambio en el trabajo traerá mayor complejidad y menor espacio para los sindicatos.

Coleman destacó la importancia de dar seguridad a las inversiones extranjeras para generar la infraestructura necesaria y así afrontar la llegada de la Cuarta Revolución Industrial, que estará protagonizada por internet de las cosas y los sistemas ciberfísicos, capaces de comunicarse entre sí y con los humanos. Señaló que este será el mayor desafío de la Argentina: poder proyectar una imagen de estabilidad, y realmente mantenerla, para que se lleven adelante proyectos a largo plazo. "Las compañías multinacionales aún están cautelosas a la hora de pensar en inversiones de ese tipo", aseguró.

El ejecutivo de Deloitte además dice que los desafíos que enfrentan los sindicatos a partir de la robotización. "Las economías desarrolladas vieron un incremento en los trabajos sofisticados y un descenso en los trabajos menos sofisticados, y en general los sindicatos se relacionan con los trabajos de menores habilidades, aquellos que están en riesgo", destaca.

-¿Cómo deberían actuar los gobiernos para ser participantes activos y no víctimas de esta Cuarta Revolución Industrial?

-La Cuarta Revolución Industrial impacta sobre los sectores público y privado. Tanto los gobiernos como las empresas deben reaccionar. En el caso de los gobiernos, debe haber inversiones en infraestructura, particularmente en comunicaciones y tecnología, así la gente tendrá plataformas Web o móviles para utilizar. Lo segundo que deben hacer es crear políticas pronegocios que alienten las inversiones, para que se sienta que es fácil emprender negocios en un país en particular. La tercera medida que deben tomar es crear estabilidad. Además, deben renovar sus programas educacionales para que sean acordes a las habilidades que se requieren para la Cuarta Revolución Industrial. Si no lo hacen, entonces ese país no será atractivo porque no tendrá el talento necesario para atraer inversiones.

-¿Qué comentarios estuvo escuchando sobre la Argentina, en relación con el futuro, pero sobre todo al presente?

-Se habló mucho de la Argentina con el cambio de gobierno. Este Gobierno parecía abrazar el cambio en esas cuatro áreas mencionadas anteriormente. Los líderes de compañías extranjeras, particularmente de los países desarrollados, están volviendo a invertir en la Argentina. Ven oportunidades grandes en infraestructura, educación, energía y manufacturas. Están optimistas con la nueva administración. Sin embargo, las grandes inversiones requieren valores en dólares altos, y el número de años para devolver los préstamos se extiende muchísimo. Cuanto más se extiende, más incertidumbre hay. Históricamente, la Argentina no ha sido reconocida como un país de seguridad jurídica a largo plazo. Si bien estas compañías están optimistas, también están cautelosas por las inversiones a largo plazo, que son necesarias para los negocios en los que tienen interés.

-Desde afuera, ¿se ve a la Argentina como un país con conflictividad social?

-La diferencia de la política de este Gobierno contra la del anterior es sustancial. No se puede cambiar una economía o una sociedad en tan poco tiempo. Creo que la habilidad de crear estabilidad y de ganar los corazones y las mentes de las personas que votan toma más que una elección. Los comicios legislativos de este año quedarán más dentro de lo doméstico -no como la presidencial en 2015-, pero sí constituirán un paso más hacia el crecimiento si los legisladores elegidos apoyan la visión del Gobierno.

-¿Cuál será el rol de los sindicatos en el futuro?

-Creo que los sindicatos han tenido un rol histórico en asegurar que justicia en el trabajo, generalmente en los niveles más bajos. Si la Cuarta Revolución Industrial pondrá en riesgo los trabajos de los niveles más bajos de habilidades, entonces los sindicatos tendrán menos personas para que se sumen a ellos. Como resultado, la manera en la que las empresas del futuro crecen, se desarrollan y se convierten en exitosas no dependerá del rol de los sindicatos como sí lo hizo en el pasado.

-¿Esto constituye una tendencia que ya puede verificarse de alguna manera? ¿O es sólo una predicción?

-Hay un hecho: el número de afiliados de los sindicatos bajó. Las economías desarrolladas vieron un incremento en los trabajos sofisticados y un descenso en los trabajos menos sofisticados, y, en general, los sindicatos se relacionan con los trabajos de menores habilidades, aquellos que están en riesgo. El rol cambiará sobre todo porque el número de afiliados seguramente continúe descendiendo como ya lo está haciendo.

¿Y no cree que podrían tener un rol en que esa fuerza laboral adquiera habilidades?

-Si la misión real de los sindicatos es ayudar a los trabajadores en todas las dimensiones, entonces habrá relación entre el trabajador, el sindicato y el negocio. Pero si el rol del sindicato es sólo proteger un trabajo que ya no es necesario entonces probablemente pierdan. La sociedad necesita cambiar gradualmente y los sindicatos podrían ayudar en esa transición.

-¿Coincide con la visión de algunos expertos que hablan de que habrá menos trabajos en el sector manufacturero y más en el de servicios?

-La Cuarta Revolución Industrial causará que todos los trabajos que no requieren de muchas habilidades estén en riesgo, tanto en la manufactura como los servicios. Se trata más de una sofisticación de los trabajos y una mayor complejidad.

-Las estructuras de las compañías, ¿cambiarán con esta Cuarta Revolución Industrial? ¿O el modelo de jerarquías tradicionales seguirá firme?

-Cambiarán, por la transparencia de la información y la mayor automatización de las tareas, que lograrán que la supervisión no sea necesaria todo el tiempo: no es lo mismo un trabajador en una línea de montaje que uno que solo se dedica a supervisar la tarea de un robot. La manera en que los líderes se relacionan con sus colaboradores se transformará: habrá más independencia.

-¿Cómo serán las empresas que liderarán esta revolución?

-Creo que es más sobre el liderazgo de una compañía que de un sector. No se trata de una industria o la otra, sino de que los líderes entiendan y reaccionen frente al cambio y sepan cómo comunicar esta visión a los niveles más bajos de la organización para que aquellos empleados también se hagan responsables de sí mismos y abracen el cambio en vez de combatirlo.

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