Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El otro

LA NACION
SEGUIR
Víctor Hugo Ghitta
Miércoles 17 de mayo de 2017

Daniel Lobos hizo de esa llamada una costumbre: sabe que durante las mañanas, cuando suene el timbre de la casa, la policía vendrá a buscarlo. Es un hombre de trabajo, pero el azar quiso que un homónimo suyo lleve una vida de bandido. Hace un tiempo dos miembros de las fuerzas federales llamaron a su puerta y, en cuanto les franqueó el paso, él supo que esa noche no dormiría en su cama. No iba a hacerlo (aún no lo sabía) las siete noches siguientes. Sufrió ese encierro inverosímil sólo por ser quien es. Una semana después -siete días atroces, siete días siendo él mismo y el otro-, cuando iba a declarar por algo que no había hecho, una empleada del juzgado advirtió que Daniel Lobos no era quien todos creían que era. Daniel Lobos (el otro) es un narco perseguido por la Justicia conocido como El Gangoso. Daniel Lobos, en cambio, no tiene dificultades al hablar. El malentendido terminó bien: fue liberado y regresó a su hogar modesto, esta vez orgulloso de ser Daniel Lobos. Pero la vida tiene sus empeños: ayer volvió a sonar el timbre de su casa. Dos hombres de la policía cordobesa quisieron llevárselo. Preguntaron por Daniel Lobos. Soy yo, respondió, pero ustedes buscan al otro. Y se puso a trabajar hasta la próxima llamada.

0
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas