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El hombre que cambió el rifle por la guía de observación de aves

Roesler considera quees un deber ético salvaral macá tobiano

Miércoles 17 de mayo de 2017
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PUNTA QUILLA, Santa Cruz.- De chico, Ignacio "Kini" Roesler recorría el campo cercano a su casa en General Villegas con un rifle de aire comprimido, hasta que un día su madre se lo cambió por una guía de observación de aves y comenzó su carrera de biólogo y conservacionista.

Roesler se volvió un observador de aves de los más serios que hay en la Argentina: afirma haber visto 908 de las alrededor de 1000 especies que hay en el país. Se recibió de biólogo en la Universidad de La Plata, se doctoró en la UBA y su pasión conservacionista lo llevó, en 2009, como voluntario al Proyecto Macá Tobiano, que busca salvar de la extinción a este ave endémica de Santa Cruz.

Hoy es el principal científico del proyecto. La iniciativa, que aún está en marcha, intenta conocer los hábitos y comportamientos de esta especie, de la que apenas quedan 800 ejemplares y que está en riesgo por la construcción de dos megarrepresas que el Gobierno, con capitales chinos, planea hacer sobre el río Santa Cruz.

Roesler busca salvar al ave
Roesler busca salvar al ave. Foto: Ricardo Pristupluk

Consultado acerca de por qué la supervivencia de un ave debería prevalecer por sobre las necesidades energéticas de un país, Roesler habla de un deber ético que tenemos como especie de conservar la biodiversidad, pero también de una cuestión de supervivencia: el ecosistema depende de la interacción de miles de formas de vida, seguir eliminando especies atenta contra nuestro propio futuro. Además, dice, es contradictorio que el gobierno argentino avance ahora con unas obras que atentan contra la supervivencia de una especie en la que invirtió esfuerzos para recuperar.

El macá tobiano fue incluido en el listado de especies críticas que difundió el Ministerio de Ambiente como parte de su plan Extinción Cero, y en su zona de nidificación, en las mesetas del oeste de Santa Cruz, se creó el Parque Nacional Patagonia.

En una reunión con ambientalistas, el Ministerio de Medio Ambiente se comprometió a crear "áreas protegidas compensatorias" para mitigar el daño que las represas generarán al macá tobiano.

Las ONG también están negociando financiamiento estatal para sus investigaciones. "Así puedo estudiar cómo se extingue una especie", ironizó Roesler con amargura.

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