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Julio Campos, el chofer que sigue a Macri a sol y sombra desde hace diez años

Comenzó a trasladarlo desde que ganó la Ciudad; el Presidente pidió que continúe en la Casa Rosada

Miércoles 17 de mayo de 2017
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LA NACION

Julio Campos está acostumbrado al vértigo. Durante 22 años estuvo frente a una ambulancia del SAME, sorteando el tránsito en las calles de Buenos Aires. Más tarde pasó a una vida algo más apacible, (aunque sin abandonar el estrés) cuando se convirtió en chofer de la Ciudad. Se desempeñó en el Ministerio de Medio Ambiente y trasladó un tiempo a Jorge Telerman. Hace diez años conoció a Mauricio Macri y conquistó su confianza.

"¿Sos político?", le dijo Macri cuando lo vio, mientras celebraba su primer triunfo en el búnker de 2007. Julio lo corrigió, le explicó que era chofer y el jefe de gobierno no le dejó opción: "Quedate".

Hace diez años que Campos y Macri comparten su rutina. Adonde va uno va el otro, aunque el protocolo de seguridad se haya endurecido y muchas veces tenga que dejar el volante en manos de un custodio. En la Ciudad, cuando los riesgos eran menores, en una oportunidad el chofer se animó a pedirle que lo llevara a ver un superclásico. Ambos, claro, con la casaca xeneize. Pero Boca perdió y el por entonces jefe de gobierno porteño se ofuscó. "Usted es un piedra, no lo traigo más", le enrostró.

A pesar del traspié cabalístico, Campos conquistó el corazón de Macri. Es una de las primeras personas que ve en el día y una de las últimas en despedirlo. Escucha las charlas telefónicas más secretas del Gobierno, sabe lo que preocupa, lo que enoja y lo que conmueve al Presidente.

Cuando dio el salto a la Casa Rosada, Macri pidió sortear el escollo administrativo para conservarlo como su chofer de cabecera. En junio de 2016 firmó una "adscripción", una suerte de préstamo para que un empleado de una jurisdicción trabaje en otra. Así, el conductor de Macri pasó a la Nación.

Campos rota con otro chofer, para tener su descanso, y cuando el jefe del Estado viaja al interior, deja el mando en manos de la custodia presidencial. La dinámica ya no es la misma que en la Ciudad y Macri vivió algunos episodios tensos, como cuando recibió piedrazos en Mar del Plata o cuando lo emboscaron en Villa Traful. Por eso, se planificó que el Presidente y su chofer comiencen a trasladarse a bordo de la "bestia" Mercedes-Benz Vito, que será blindada y acondicionada especialmente.

Campos conoce cada detalle de la dinámica familiar. Muchas veces lleva a la primera dama, Juliana Awada (que además tiene otro chofer personal), y a la hija menor del mandatario, Antonia.

Este verano, en uno de los traslados Macri estaba al teléfono con su madre, Alicia Blanco Villegas. Al cortar, le pidió a Campos que llevara a Antonia a la casa de su abuela. Julio se dispuso a cumplir con el recado y se dirigió a la casa de la mujer. Pero la niña, desde el asiento trasero, lo corrigió: "Mi abuela no está en su casa, esta en Olivos". Para chequear los dichos de la pequeña, el chofer debió llamar a Awada, que confirmó la versión. "Julio, si me hubieses preguntado, ¡yo te hubiese dicho!", lo retó Antonia. Cuando Macri se enteró del episodio, buscó complicidad con su conductor cabecera. "Lo defiendo a Julio porque lo quiero mucho", admitió.

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