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Tenis televisivo e impaciente: una propuesta con fuertes cambios y el debate que ya generó

La ATP probará una serie de nuevas normas que alterarán la naturaleza del deporte

Miércoles 17 de mayo de 2017
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LA NACION
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Rafael Nadal; Chris Kermode, presidente de la ATP, y Roger Federer
Rafael Nadal; Chris Kermode, presidente de la ATP, y Roger Federer. Foto: Archivo

Años atrás, Rod Laver peloteaba con Pete Sampras cuando al estadounidense se le rompió el encordado de la raqueta. Laver le prestó una... de madera. Sampras ("no puedo darle velocidad al golpe") sintió que lo estaban obligando a jugar un deporte completamente diferente.

Esa sensación podría ser general si se concretan los planes que la ATP presenta como experimento, un cambio en las reglas para hacer al tenis más televisivo y afín a la impaciencia de las nuevas generaciones. Si, salvo excepciones, la elegancia en los golpes y el juego ya se había perdido, ahora se pisa el acelerador para dar forma a un tenis sin respiro y cada vez más lejos de esa esencia de deporte de caballeros que siempre lo distinguió. Ya no importará si, tras el saque, la pelota tocó la faja de la red y cayó muerta del otro lado: la mano levantada en señal de perdón será un anacronismo, el sacador simplemente habrá ganado el punto. Tampoco se podrá tener consideración hacia el rival tras un punto o jugada extenuante, porque todos los tiempos estarán controlados al milímetro.

La ATP es bastante más que el ente rector del tenis masculino: es un actor clave en un deporte de poderes fragmentados, en el que también hablan, con mayor o menor potencia, la WTA, la ITF y los torneos de Grand Slam, además de los propios reyes del circuito: son tantos los millones que ganan los Federer, Nadal o Djokovic, que ellos mismos están en condiciones de plantear desafíos al sistema. Alcanza con ver la simpatía de varios jugadores por la idea del futbolista Gerard Piqué de crear un torneo que compita con la Copa Davis.

La propuesta presentada ayer por la ATP incluye varios cambios a las reglas (ver recuadro) que serán testeados en noviembre en Milán, sede del Masters de la "Next Gen", un torneo que reunirá a los ocho mejores tenistas del mundo menores de 21 años. Las novedades incluyen desde jugar partidos al mejor de cinco sets con parciales a cuatro games, hasta abolir la regla del "let" en el saque, pasando por diálogos con el entrenador en la cancha o libertad para que el público entre al estadio mientras se está jugando.

La propuesta de que el cronómetro luminoso se convierta en "gran hermano" en plena cancha es una idea de neta raigambre estadounidense. Aproxima al tenis al basquet o el fútbol americano, con tiempos tasados que permiten tener una idea más precisa de cómo aprovechar el día y de cuánto tiempo se necesitará ante el televisor. Eso, en el tenis de hoy, es imposible. Esa incertidumbre complica el negocio, porque las cadenas televisivas no quieren quedar a expensas de partidos de tres, cuatro o cinco horas. Los tenistas reclaman cada vez más dinero, y esos millones sólo pueden salir de la televisión y sus anunciantes.

Y hay más que eso: si en los '70 y '80 el tenis era cool, las nuevas generaciones ya no lo ven así. Prefieren los deportes de riesgo o las disciplinas más urbanas, desde el mountain-bike, el surf o el kitesurf, pasando por el skate, el kick-boxing o la escalada, hasta experiencias como la de arrojarse al vacío sujetado por un arnés. Adrenalina, en definitiva, algo difícil de encontrar en un partido que se extiende por horas.

Corto, fuerte y rápido, piden los jóvenes de hoy. Corto, fuerte y rápido, responde el tenis. Lo dejó en claro Chris Kermode, presidente de la ATP: "No se trata sólo de la nueva generación de tenistas, sino de la nueva generación de aficionados. Queremos probar nuevas posibilidades".

Entre esos aficionados que menta Kermode hubo centenares quereaccionaron ya ayer en la web de la ATP. En su gran mayoría, con críticas a la iniciativa: reducir los sets y permitir que un saque que toca la red sea jugable apunta contra "la esencia del juego", argumentaron varios. "Esto va a ser peor que el tenis que se ve en una exhibición", apuntó otro.

Está claro que pasarán años hasta que se impongan los cambios, si es que finalmente lo hacen. Entretanto vale recordar al escritor David Foster Wallace. Fanático del tenis, el estadounidense se suicidó dos años después de escribir que Federer es "una experiencia religiosa" y "la reconciliación del ser humano con el hecho de tener un cuerpo".

Sería interesante saber qué escribiría si el tenis finalmente se inclinase ante los planes de la ATP.

El debate, en La Nacion

¿Es buena la propuesta de la ATP?

Por Sebastián Torok

El tenis es uno de los deportes más conservadores. Su esencia y tradición lo convierten en un arte único. Sin embargo, no todo el público tolera, por ejemplo, estar pendiente de un match durante tres, cuatro o cinco horas. Las cadenas de TV rezongan ya que, mayormente, saben cuándo comienzan los partidos pero no cuándo finalizan, lo que les genera ciertas dificultades en las grillas. El tenis, como espectáculo, reclama modificaciones desde hace tiempo. A los consumidores, sobre todo a los más jóvenes, ya no les basta con buenos puntos y poderosos raquetazos. Por ello, las diversas innovaciones que se harán en Milán responden a una atractiva búsqueda de contagio. Bienvenidas.

Por José Luis Domínguez

Con un fuerte impulso de la televisión, el tenis ya aceptó cambios: la pelotita amarilla reemplazó a la blanca, y también adoptó el tie-break como método de desempate para acortar los partidos. Otros cambios fracasaron rotundamente, como los torneos con round robin, y sets al mejor de cuatro games, ya probados y rechazados por los tenistas hace años. La regla del No Ad (sin ventaja) funciona en los dobles... que no tienen espacio en las transmisiones de TV. En busca de cambios, no faltará quien proponga jugar con lluvia, con mucho ruido, o con obstáculos. No está mal la intención de ajustarse a nuevos tiempos, pero si se altera la esencia ya no se tratará de tenis, sino de otro deporte.

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