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Masters 1000 de Roma: pasito a pasito, la fórmula de Del Potro para sonreír

Tras el percance familiar, el tandilense avanzó a 8os en Roma y hasta bailó al ganarle un set a Kyle Edmund

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LA NACION
Jueves 18 de mayo de 2017
Del Potro ganó en Roma y se metió en octavos de final
Del Potro ganó en Roma y se metió en octavos de final. Foto: AP
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"Pasito a pasito, suave suavecito...", entonan Luis Fonsi y Daddy Yankee. La canción se convirtió en un verdadero hit y suena en todos lados, a toda hora, en el mundo. También en el Foro Itálico, como durante uno de los descansos del partido por la segunda rueda del Masters 1000 de Roma entre Juan Martín del Potro y el británico Kyle Edmund. El tandilense, que a mediados de marzo había publicado en sus redes sociales un video en el que bailaba el pegadizo tema mientras viajaba a entrenarse en Miami, volvió a divertirse haciendo unos movimientos al ritmo de la música.

Ocurrió después de obtener el primer set, por 7-5, frente a Edmund: regaban la cancha y el musicalizador, buscando cierta complicidad en el argentino, dejó correr el tema. Del Potro sonrió y se animó a un breve baile. Luego conseguiría el segundo set, por 6-4, para avanzar a los 8os de final; este jueves, aproximadamente a las 11.30 de Buenos Aires, en el court Nicola Pietrangeli, se medirá con el japonés Kei Nishiroki. Pasito a pasito, entonces, Del Potro va tomando ritmo en la temporada.

"Estoy jugando bien. El año pasado, a estas alturas, aún estaba tratando de ganar un par de partidos, mientras que ahora estoy ganando ante buenos rivales y siento que todavía puedo mejorar", expresó el campeón del Abierto de Estados Unidos 2009, durante la rueda de prensa. La histórica conquista argentina de la Copa Davis, el año pasado, desordenó la rutina de los tenistas que se coronaron ante Croacia en Zagreb. Del Potro, que protagonizó un 2016 milagroso tras estar muy cerca del retiro por las tres cirugías en la muñeca izquierda en quince meses, decidió no competir en la primera gira de 2017, en Oceanía [no participó en el Abierto de Australia]. Empezó tarde el año, pero con un justificativo. Sin embargo, por una razón u otra, luego de reaparecer a fines de febrero en Delray Beach, no logró continuidad en el tour. En el torneo estadounidense, en Acapulco y en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami fue eliminado por jugadores del top-ten: Milos Raonic (entonces 4º), Novak Djokovic (2º) y Roger Federer (6º), En el ATP 250 de Estoril dio walk-over cuando debía enfrentarse en la segunda rueda con el estadounidense Ryan Harrison y regresó a Tandil para acompañar a su familia por el fallecimiento de Francisco Lucas, su abuelo materno. No actuó en el Masters 1000 de Madrid. Y esta semana retornó en Roma.

Frente al búlgaro Grigor Dimitrov, en la primera etapa, y contra Edmund, Del Potro exhibió síntomas muy auspiciosos. Golpeó el revés de dos manos con regularidad y no abusó del slice. Le falta más movilidad y electricidad en las piernas, está claro, pero reemplaza esa carencia con su oficio y su experiencia. Frente a Edmund, en un encuentro cerrado, Del Potro se sobrepuso a dos roturas de servicio y logró 74% de los puntos con su primer saque y 60% con el segundo. Además, le rompió el saque al británico cuatro veces.

Del Potro, 34º del ranking, se aseguró estar entre los 32 preclasificados en Roland Garros, desde el domingo 28 de este mes [el suizo Roger Federer, 5º, anunció que no actuará en París]. De esa manera, el argentino evitará cruzarse con los principales favoritos en al menos las dos primeras ruedas. No es un detalle, teniendo en cuenta que necesita seguir sumando puntos para no afrontar tantas complicaciones en los sorteos de los cuadros de los principales certámenes.

El polvo de ladrillo es la superficie en la que Del Potro se formó. Allí registra 71,7% de efectividad, con cuatro títulos [Stuttgart y Kitzbühel 2008, y Estoril 2011 y 2012] y semifinal en Roland Garros 2009. Sin embargo, no es el tipo de suelo en el que más cómodo se siente. Al contrario: prefiere las canchas dura y las de césped. "Tuve buenos resultados en la arcilla, pero me cuesta más adaptarme. Siempre jugué buen tenis en esta superficie, aunque si tengo que elegir, prefiero otra. Nunca jugué contra Nishikori sobre polvo de ladrillo, así que será un partido interesante. Necesito jugar aun mejor que hoy [por ayer] para ganar", afirmó el jugador de 28 años, que progresivamente va elevando su nivel y recobrando la sonrisa. Pasito a pasito.

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