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Tevez Shanzhai

Ezequiel Fernández Moores

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PARA LA NACION
Jueves 18 de mayo de 2017
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Carlos Tevez y su vida en Shanghai
Carlos Tevez y su vida en Shanghai.

Zhang Daqian, el Picasso chino, artista en la trasformación de imágenes, fue retirado de museos de París cuando se descubrió que sus cuadros eran "falsificaciones". También el Museo de Etnología de Hamburgo clausuró en 2007 una exposición de guerreros chinos de terracota al detectar que eran copias. Es que Occidente, dice Byung-Chul Han, no entiende a China. En su libro Shanzhai el filósofo surcoreano cuenta que la copia en China es un arte en sí mismo. Porque China misma es el país de la "reconstrucción constante" y el derecho cambia "según la necesidad". China no tiene "identidades definitivas", sino "transformación incesante".

Así, los chinos le dicen "fanghipin" a la recreación que tiene diferencias evidentes con el original. "Fuzhipin" a la reproducción exacta. Y "shanzhai" a las falsificaciones baratas pero bien funcionales. "Samsung" es "Samsing", "Adidas" puede ser "Adidos" o "Adadis". Hay hasta Harry Potter falsos. Los productos shanzhai, dice Han, no pretenden engañar a nadie. Juegan trasformando y molestan inclusive a los monopolios y al Partido Comunista porque también hay shanzhai de medios estatales en Internet. Por eso hubo comunismo chino. Y ahora hay capitalismo chino. Y sin contradicciones. Lo que todavía no se ha visto -he aquí nuestro tema- es el Carlos Tevez chino.

Hombre de fútbol, el presidente Mauricio Macri, que esta madrugada se reunió con Tevez en su gira por China, sabe que la pelota, a veces, ayuda a abrir puertas. Cuando Tevez sorprendió a fin de 2016 con su salida de Boca, Macri imaginó que Carlitos, con su "gran carisma", podía ser una suerte de "embajador" que ayudara "a mejorar la relación con China". "Ocho meses", dijo también Macri, pasan pronto y el año que viene lo tenemos de vuelta". En rigor, Tevez firmó un contrato por dos años. "El lado sucio del fútbol", flamante libro de los periodistas alemanes Rafael Buschmann y Michael Wulzinger, cuenta que arregló por un mínimo de 38 millones de euros brutos por año. Que sumará 950.000 euros si juega el 70% de los partidos. Una cifra igual si sale campeón. Y casi 2 millones más si logra la Champions asiática (ya descartada, porque su equipo, Shanghai Shenhua, fue eliminado). El problema es que Tevez lleva apenas un gol y su equipo está en mitad de tabla. Lesionado, apareció paseando por Disney un día de partido. Muchos hinchas estallaron. El embajador, por ahora, está en deuda.

Todos los pases de Tevez fueron polémicos. A los 12 años, cuando se llamaba "Carlos Martínez", Boca, ya con Macri presidente flamante, lo sacó de All Boys por 10.000 dólares oficiales y algún pago extra. En 2005 lo vendió a Corinthians por 20 millones de dólares. Fue mediante fondos de inversión, paraísos fiscales, comisiones para Gustavo Arribas y hasta sospechas de mafia rusa. El Banco Central obligó a partir de entonces a que los clubes liquidaran en el país sus ingresos por ventas de jugadores. En 2006, Tevez pasó a Inglaterra por 19 millones. Pero los testaferros islandeses dueños de West Ham debieron pagar una multa de casi 10 millones de euros porque el fichaje fue antirreglamentario. En 2007 pasó a Manchester United por 20 millones de dólares en préstamo por dos años. Se enojó con el DT Alex Ferguson y en 2009 cruzó al "enemigo", Manchester City, por 38 millones de dólares. En 2013 se fue a Juventus por 16 millones. Siempre ganó títulos y en 2015 volvió "para quedarse". Hasta que "el mundo Boca", como dijo Macri, "lo agobió". Se fue a Shanghai. Su contrato record provocó que el gobierno chino, empeñado en una fuerte campaña anticorrupción, impusiera límites a tanta locura.

La Súper Liga china sabe que sólo pagando de más puede atraer figuras. Football Leaks reveló que un único jugador en el mundo gana más dinero que Tevez: Ezequiel Lavezzi. Además de comprar empresas por todos lados, los chinos compran clubes. Armaron el "derby de Shanghai", un partido trasmitido a China entre Jumilla y Lorca, dos clubes de la tercera de España, de propietarios chinos. Más serio es un gran clásico del calcio, Inter-Milan, ahora propiedad china. También la FIFA, en medio de la estampida de socios por los escándalos de corrupción, recibió con los brazos abiertos a Alibaba, patrocinador chino hasta 2022. La FIFA ya cuenta también hasta 2030 con Wanda, otro gigante chino. Para ese año China aspira ser sede del Mundial. Su selección, por ahora, sigue siendo un fracaso. Está casi eliminada de Rusia 2018.

No importa. Allí está la Gran Muralla como símbolo de la famosa paciencia china. Pero si es cierto aquello de que todo se mueve, acaso el nuevo capitalismo obligue a imponer tiempos distintos. "Tenemos que hablar de Carlos", tituló semanas atrás Steve Crooks su artículo preocupante por el nivel que está mostrando Tevez. "Sabemos que vino por el dinero, pero...", iniciaba el texto. Confían en que no sea un "Tevez shanzhai". Y en que no se vaya a los ocho meses. Carlitos ya tiene 33 años. Tal vez vuelva este fin de semana. Y su recorrido, claro, impone respeto. Más de una vez, él mismo ha hecho honor a uno de los apodos del maestro Zhang Daqian: "El Artista de la Metamorfosis".ß

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