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Covenant es el nuevo capítulo de Alien, la otra gran guerra espacial

En el sexto film de la saga se mantienen y profundizan las preguntas sobre el regreso al origen planteadas cinco años atrás en Prometeo; como en 1979 y 2012, Ridley Scott está al mando

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LA NACION
Jueves 18 de mayo de 2017
El director y productor, Ridley Scott
El director y productor, Ridley Scott.
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Ayer, mientras se preparaba para dejar registradas para siempre las huellas de sus manos y de sus pies en la mítica explanada del Teatro Chino, símbolo máximo de Hollywood, sir Ridley Scott debe de haber recordado esa frase que recorrió como bandera las casi cuatro décadas de vida de Alien, la otra gran guerra estelar celebrada por el cine de estos tiempos.

"En el espacio nadie te escuchará gritar", se leía y se lee junto a cada afiche y cada mención de Alien, el octavo pasajero (1979), el episodio inicial de una travesía que a partir de hoy, con el estreno en los cines argentinos de Alien: Covenant, descorre el telón de su sexto capítulo. Y promete de aquí en adelante más aventuras todavía. Esas palabras identificadas para siempre con la saga Alien deben tener hoy otro significado para Scott. Dentro de ese espacio tan particular llamado Hollywood, ciertos gritos pueden escucharse sin problemas. Los lugares disponibles para acompañar la ceremonia que dejará ver las huellas de Scott junto a las de otras estrellas inmortales del cine estaban agotados desde hace días.

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No es habitual encontrar una celebración de este tipo y en ese lugar clave: el agasajado es un director casi octogenario (nació el 30 de noviembre de 1937 en South Shields, Inglaterra) que conserva una envidiable lozanía física y está lleno de proyectos. El viaje personal de Scott es tan atractivo como el derrotero de ficción que lo lleva a tiempos y espacios cada vez más fantásticos. Scott llegó por primera vez a Hollywood a los 22 años sin pensar ni por asomo en la posibilidad de dedicarse al cine. Lo llevó allí la curiosidad.

Tal como recuerda Variety, Scott volvió a Inglaterra, hizo una notable carrera como director publicitario y regresó a Hollywood al cumplir los 40. Era 1979, el año en que filmó Alien, el octavo pasajero. Allí empezó otra vida. Hoy, lo que se reconoce con esta distinción, tal vez la que más responde a la tradición hollywoodense en materia de homenajes, es el talento de Scott para crear todo un universo fantástico que sólo podría encontrar un parangón en la casi contemporánea historia de Star Wars.

Es cierto que la creación de George Lucas, nacida dos años antes del estreno de El octavo pasajero, aventaja de manera sideral a Alien en magnitud, repercusión y presencia en la cultura popular globalizada. Pero Alien, afirmada desde el vamos en un lugar de reflexión más introspectivo y filosófico y ubicada en la tipología cinematográfica como representante genuina del género de terror, es la única que está en condiciones de rivalizar con Star Wars en la creación y definición consciente de una mirada completa y cabal sobre el futuro, perspectiva de la que Terminator (otra saga muy exitosa que en cualquier momento revive) podría ser tributaria.

Amy Seimetz desciende de la nave que le da título a este nuevo episodio
Amy Seimetz desciende de la nave que le da título a este nuevo episodio. Foto: FOX

La prueba está a la vista en el calendario de eventos que corresponden a los hechos narrados en cada una de las seis películas de la saga. Esa sucesión muestra una continuidad muy precisa y consciente, que Scott se propuso depurar todavía más en los últimos años al concentrarse como nunca en la concepción y el desarrollo de los dos capítulos más recientes de la aventura. La película que se estrena hoy, presentada en la Argentina por Fox, se instala once años después de los acontecimientos de Prometeo, film que Scott dirigió en 2012 y, como aquél, tiene como eje al personaje de Michael Fassbender, un androide que conocimos en la película anterior. Prometeo reflexionaba mucho sobre algunos mitos griegos, sobre todo el de la traición del héroe que le roba el fuego a los dioses e inaugura una era de sufrimiento, de castigo y de dolor. A partir de esas búsquedas filosóficas y religiosas sobre el origen de la raza humana, Alien: Covenant nos plantea otros temas (el riesgo de que las máquinas se subleven contra sus creadores y respondan a otros propósitos, por ejemplo), mientras Scott prosigue, con paciencia oriental, con ese camino de regreso al origen que en algún momento cerrará el círculo y nos llevará al tiempo cronológico de El octavo pasajero, en 2122.

Ese meticuloso recorrido contrasta con las palabras del propio Scott, que hace pocos días confesó que su plan de trabajo consiste directamente en no tener ningún plan. "Yo siempre voy desde la base hasta mi destino y puedo considerarme afortunado al lograrlo."

Sin embargo, una cosa parece al menos tener muy clara: conforme avanza con la historia de Alien, Scott está dispuesto a contarla de un modo cada vez más y más escalofriante. "Los comediantes no van a estar de acuerdo conmigo, pero sigo creyendo que lo más difícil de conseguir es que el público se asuste. Creo que lo estoy haciendo bastante bien, y por eso tengo ganas de seguir haciendo películas sobre Alien." De hecho, se comentó muchas veces en los últimos días que en el trailer de Alien: Covenant había muchas más imágenes de los bichos horripilantes, viscosos y destructivos (llamados "xenomorfos") que en las dos horas de El octavo pasajero.

Scott tiene decidido regresar a Alien dentro de un año, con la vista puesta en un posible estreno para comienzos de 2019. Esa próxima película, que podría llamarse Awakening (despertar), sería aun más concisa en términos cronológicos, porque narraría los hechos ocurridos entre Prometeo y Covenant. Una suerte de precuela del estreno de hoy ubicada dentro de una secuencia de precuelas todavía mayor, la que antecede lo que se cuenta en Alien y sus tres continuaciones (ver cuadro adjunto).

"La verdad es que no lo sé muy bien -le dijo Scott hace unos días a la prensa inglesa-. Tal vez haga dos películas más, o tal vez una más." Unos meses antes había sugerido que si Covenant alcanza la repercusión que sus realizadores esperan, después de Awakening podría surgir una nueva trilogía. El círculo de regreso al origen empieza a cerrarse con más y más películas, ahora adecuadas a la disponibilidad de un director que no quiere dejar Alien en otras manos, pero que a la vez se niega a renunciar a otros proyectos ajenos a la saga.

Por eso, lo único fuera de toda duda es la caída definitiva de la película que iba a dirigir el sudafricano Neill Blomkamp (Sector 9, Chappie) y que marcaría el regreso de Sigourney Weaver, una actriz que le debe casi totalmente a Alien (y a su gran personaje, la teniente Ripley) su transformación en estrella con luz propia. La que ahora tiene Ridley Scott en el corazón de Hollywood.

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