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Las crisis en la pareja

Jueves 18 de mayo de 2017 • 01:08
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La pareja es “el tercero” que quienes tienen una relación de a dos deciden construir. Se trata de una construcción diaria, la cual depende de ambas partes. De las muchas crisis que toda pareja atraviesa, nombraremos aquí algunas de las más frecuentes:

1. La pérdida de roles

Cuando nos enamoramos, idealizamos al otro. El otro es maravilloso, extraordinario y este “encantamiento” nos atrae y nos apega mutuamente. Para algunos, el enamoramiento exagera las conductas del otro y, al mismo tiempo, el enamorado también exagera algunas de sus propias características. Nos agradan determinados roles del otro: que es caballero, que es buena compañera, que es buena mamá, que es educado, etc. Y éstos ocupan un lugar importante tanto para él como para ella.

Con el correr del tiempo, algunos de estos roles se van perdiendo. Al decaer el enamoramiento, decaen también los roles: él ya no es tan caballero, ella ya no comparte tanto como antes, él o ella ya no se arregla como antes. La pérdida de los roles, que en un primer momento fueron significativos, produce una crisis. Mantener los roles vigentes es un elemento importante en toda pareja.

2. La pérdida del rol varón y mujer

Esta crisis tiene lugar cuando nace el primer hijo. La mujer se transforma en madre y muchas veces “la mamᔠse devora a la mujer. Ahora ella se transforma en la mamá de su hijo, y en la mamá de su marido, y este rol ocupa toda su vida. Así pierde el aspecto erótico y se va perdiendo a ella misma como mujer. Lo mismo le sucede al varón: “el papᔠse traga al varón, que ahora se dedica a ser el proveedor o a ocupar su rol puramente paternal.

Cuando se perdió el rol femenino y masculino, ya no pueden sexualizarse ni erotizarse y encontrarse como varón y mujer. Por eso, cuando vienen los hijos, es necesario recuperar cada uno su lugar y volver a ser la pareja de antes. Es decir, encontrarse desde los roles femenino y masculino. Es justamente el primer rol, de mujer y varón, el que potencia el segundo, de mamá y papá.

3. La lucha por el poder

En los primeros años la pareja discute por muchas cosas: el bucito del nene, el horario de la cena, etc. En realidad, detrás de esas discusiones, se encuentra quién define la escena, quién tiene el poder. Hasta que la pareja no arme “el nosotros”, donde ambos administran el poder, jugarán una pulseada emocional para ver quién tiene razón y quién no, quién manda y quién no. Esto puede resultar una verdadera tortura, que va desgastando la pareja hasta llegar a la ruptura.

4. La crisis de la cultura

Ella viene de un país con su moneda, sus costumbres y sus valores. Él viene de otro país con su moneda, sus costumbres y sus valores. Y ahora deben armar su propio país, con moneda, costumbres y valores incluidos. Por ejemplo, ella cenaba a las ocho de la noche y él, a las nueve. Pero ahora no será necesariamente ni a las ocho ni a la nueve, sino en el horario que ambos decidan. La cultura de la pareja es “el nosotros”, el “cerebro de pareja”, que los dos deben encargarse de construir juntos. Es decir, su propio nido. Si la pareja no lo arma, habrá una tirantez que puede llevarlos a una crisis importante.

5. La distancia emocional

Podemos estar al lado del otro, a un metro de distancia físicamente, pero a kilómetros de distancia afectivamente. Esta crisis suele aparecer cuando los hijos ya son grandes, adolescentes o jóvenes, y cada uno en la pareja se ha metido en su propio mundo y ha dejado de compartir. Se perdió el “nosotros”, debido a que el vínculo con los hijos, el trabajo de cada uno, etc., ocupa un lugar relevante. Esto conduce inevitablemente al desgaste de la pareja. La novedad, lo nuevo, la sorpresa son elementos fundamentales para mantener vivo, no solo el amor erótico, sino además el amor de cuidado.

Existen muchas otras crisis pero aquí hemos analizado las que se ven con mayor frecuencia. Es importante tomarse el pulso afectivo cada día y que la pareja (y también la familia) pueda sentarse regularmente a hablar de “cómo nos sentimos siendo parte”. Así cada integrante tendrá la oportunidad de opinar y hacer una evaluación para mejorar y cuidar el proyecto llamado “pareja/familia”.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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