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Chris Cornell: la voz más potente del grunge

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LA NACION
Viernes 19 de mayo de 2017
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Anteanoche, luego de un concierto con Soundgarden en el Fox Theatre de Detroit, Chris Cornell decidió terminar con su vida. La oficina del forense del condado de Wayne, Detroit, constató que el deceso fue por ahorcamiento.

"Cantar y tocar con el alma, la más pura verdad de Chris Cornell." Así titulamos la crítica de uno de los grandes conciertos del año pasado. Sobre el epílogo de 2016, una de las voces fundamentales de la escena grunge se presentó en el Teatro Colón con un concierto exquisito. Despojado de los ropajes de una banda de rock, pero con la esencia misma de sus canciones, demostró y "se" demostró que la energía que un músico y su público pueden manifestar en una noche perfecta es una de las más grandes experiencias en este mundo. A los 52 años, ya lo había hecho una y otra vez sobre un escenario y anteanoche decidió que sería su última vez. Ahora queda el recuerdo de esa presentación en nuestro primer coliseo, de su paso con Soundgarden por Lollapalooza 2014, de las dos visitas anteriores a nuestro país en plan solista y del advenimiento mismo de esa gran explosión que se generó en los años 90 y que marcó definitivamente a una generación: el grunge.

Cornell en escena: levemente desaliñado, profundamente inspirado
Cornell en escena: levemente desaliñado, profundamente inspirado. Foto: AP / Barry Brecheisen

El grunge tal vez haya sido la última gran revolución que produjo el rock. Kurt Cobain (Nirvana) fue el alma en pena; Eddie Vedder (Pearl Jam), el gran motor del movimiento que supo reinventarse con los años, y Cornell, esa voz que podía alcanzar el clímax en segundos. Calma y temporal en un solo cuerpo. Poetas malditos los tres.

Tras su paso en diciembre último por Buenos Aires para presentarse, primero, en el Colón y, luego, en el Gran Rex, el hombre de ojos azules y profundos que vino al mundo en Seattle el 20 de julio de 1964 se mantuvo muy activo. Se reencontró en Los Angeles con sus compañeros de Audioslave, a once años del último show de la banda y para ser uno de los actos centrales de una protesta contra la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Como solista compuso "The Promise", tema principal de la película homónima que dirigió Terry George y protagonizó Christian Bale (un homenaje a los caídos en el genocidio armenio), una típica balada cornelliana, de esas que esencialmente pueden reducirse a su voz, su guitarra y sus palabras. "Si no tuviera nada propio, excepto fotos tuyas rescatadas de las llamas, eso sería todo lo que necesitaría; mientras pueda leer lo que está escrito en tu rostro, la fuerza que brilla detrás de tus ojos, la esperanza y la luz, eso nunca morirá", canta entre susurros en el que probablemente haya sido uno de los últimos temas que registró en un estudio.

Cornell fue uno de los seis hijos que tuvieron el farmacéutico Ed Boyle y la contadora Karen Cornell. De su madre tomó el apellido para completar su nombre artístico a los 14 años, cuando se divorciaron sus padres, y así dejó de usar el Christopher John Boyle que traía de la cuna. Como Kurt Cobain, que comentó que fue feliz hasta los 8 años, momento en el que sus padres decidieron separarse, Chris sufrió una gran depresión en los días en que se convertía en adolescente. Dejó el piano, instrumento que tocaba y estudiaba desde los 7 años, y se concentró en la batería, primero, y en la guitarra, después. "Hubo dos años (entre los 14 y los 16) en los que estuve más o menos agorafóbico (miedo a las situaciones que puedan ocasionar vergüenza, pánico, impotencia) y no hablé con nadie -comentó tiempo atrás el músico-. Todos los amigos que tenía todavía estaban hechos polvo con las drogas y eran personas con las que realmente no tenía nada en común."

The Jones Street Band fue su primera banda, y como tal, los covers eran el material que le daba de comer. Canciones de Rush, AC/DC, Sex Pistols y The Ramones se encontraban en el amplio menú que manejaba el grupo y en el que Cornell ya se destacaba con su voz de barítono. En 1982, a los 18 años, se sumó a The Shemps, germen de Soundgarden. Allí tocaba la batería y cantaba. Los fundadores del grupo eran el guitarrista Kim Thayil y el bajista Hiro Yamamoto. Desmembrada la banda, el trío se mantendría unido y adoptaría el nombre de Soundgarden.

Con la llegada del baterista Scott Sundquist, primero, y Matt Cameron, luego (futuro integrante de Pearl Jam), Cornell se concentraría en la voz y en la guitarra rítmica del grupo y, tras un puñado de EP, lanzarían su primer álbum, Ultramega OK (1988), recientemente reeditado.

Tras Louder Than Love (1989), la banda alcanzaría notoriedad con Badmotorfinger (1991; "Rusty Cage" y "Outshined"). Claro que el gran protagonista de ese año no sería Soundgarden sino Nirvana, con Nevermind. Esa temporada, Pearl Jam editaba su seminal Ten. Alice in Chains, en tanto, venía de debutar un año antes con Facelift.

El siguiente -y más trascendente- paso de Soundgarden sería alejarse del sonido que los emparentaba con el hard rock de los años 70 y volar hacia una psicodelia grungera. Y vaya si lo conseguirían con Superunknown. De allí se desprenden las inoxidables "Black Hole Sun" y "Spoonman".

Down on the Upside sería el último álbum de la banda antes de su separación. Corría el año 96 y las diferencias entre los miembros de Soundgarden ya eran más que notorias, en especial entre "las cuerdas" de Cornell y de Thayil. En 1997 anunciaron su ruptura y 12 años después se reunirían. El resultado discográfico de ese reencuentro se llamó King Animal. A Buenos Aires vendrían para tocar principalmente sus clásicos dos temporadas más tarde, en el Lollapalooza de 2014.

La vida artística de Cornell fue mucho más rica que lo creado con Soundgarden, aunque, claro está, la banda lo marcaría a fuego hasta su último día. Al fugaz supergrupo Temple of the Dog, que formó en 1990 con los Pearl Jam Eddie Vedder, Stone Gossard, Mike McCready, Jeff Ament y con Matt Cameron (en ese momento sólo en Soundgarden) se le sumaría Audioslave (la unión de su voz con los músicos de Rage Against The Machine Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk) y un período solista que cosecharía discos como Euphoria Morning (1999), Carry On (2007), Scream (2009), Songbook y Higher Truth (2015). Dispares, con distintos resultados, pero que servirían para que Cornell explorara su vena más íntima, la de la canción de autor, esencialmente acústica. Como dijo en 2015: "Para crear la intimidad de una interpretación acústica tiene que haber historias reales. Tienen que tener un comienzo, un medio y un final. Eso siempre es un reto en tres minutos o cuatro". Y vaya si él lo logró.

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