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Lucha interna con música de Queen

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LA NACION
Viernes 19 de mayo de 2017
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Don't stop me now / Idea: Mariano Zito y Sebastián Prada / Libro y dirección: Sebastián Prada / Intérpretes: Mariano Zito, Maia Contreras, Melanie Lorenzo / Dirección musical: Lucas Crawley / Dirección vocal: Vicky Loescher / Iluminación: Gonzalo González / Funciones: sábados, a las 23.30 / Sala: Maipo Kabaret / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena

Mariano Zito, protagonista de este curioso musical
Mariano Zito, protagonista de este curioso musical.

El Maipo Kabaret recibe al público con una disposición diferente: hay un pasillo entre filas de espectadores, un sillón de dos cuerpos a un costado y, por supuesto, el escenario. De acuerdo con el lugar que toque en suerte la perspectiva de visión será totalmente distinta.

Es casi imposible acercarse a Dont' stop me now sin conocimientos previos. ¿Cuántos pueden ser los hipotéticos espectadores que desconozcan la existencia de Queen, que no sepan quién fue Freddy Mercury, que no tengan en su memoria auditiva alguna de las melodías de la mítica banda? En esas circunstancias proponer una puesta en escena implica necesariamente un desafío. Porque hay un horizonte de expectativas que opera tanto en el momento en el que se produce el espectáculo como en el momento en el que tiene lugar el encuentro con el público.

Construir ficción con un músico y su música tiene sus bemoles. Hay toda una serie de decisiones que se tomaron los creativos. No renunciaron, por ejemplo, a cierta experiencia ligada con la idea de recital. Con semejantes músicos, además, hubiera sido una verdadera lástima: la banda suena magníficamente. Ellos tocan sin moverse del escenario. Y el público permanece sentado. Entonces la decisión del director Sebastián Prada de "reproducir" ciertos rasgos de un recital surge con la aparición del protagonista y sus dos compañeras por distintos lugares, jugando la cercanía con los espectadores, cambiando el ángulo de visión. Esta decisión es compleja porque es difícil de abarcar el espacio, y muchas acciones se pierden. El planteo lumínico, que va en la misma dirección, funciona con eficacia. Las luces incluyen al público y lo hacen parte; lo que no termina de resolverse en el desplazamiento espacial tiene éxito en el trabajo con la iluminación: las luces hacen que el espacio se convierta en un lugar compartido con quienes actúan y cantan.

Con respecto a la buscada impronta de lo teatral, oscilan en contar a través las acciones que llevan a cabo los intérpretes y la letra de las canciones (claro que no están traducidas, así que el idioma es una barrera en este sentido). Sin duda, observamos el conflicto: su adicción, su lucha interna, sus vínculos. Y también se reconstruye la figura de músico "actuando de músico" (probablemente los momentos más logrados). Mariano Zito no plantea el lugar de la imitación, sino que construye el personaje del cantante con una voz magnífica, Maia Contreras y Melanie Lorenzo tienen una muy buena actuación vocal y actoral. Amantes de Queen -¿quién no lo es?-, de parabienes.

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