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El gran conversador irreverente

Viernes 19 de mayo de 2017

Con Alberto Ure compartimos una travesía de más de siete años de trabajo que empezó con los ensayos públicos de Puesta en claro, de Griselda Gambaro. Hicimos muchas obras, actuamos juntos en dos películas, hicimos programas de televisión y también un intento de un libro. Trabajamos mucho.

Ure inventó una técnica de improvisación extraordinaria con la que yo trabajo y uso también cuando dirijo obras. También inventó ejercicios de análisis de textos. Es, además, el padrino de El Excéntrico de la 18», que se llama así porque él le puso ese nombre y así se seguirá llamando así hasta el fin de sus días.

Ure quedó inválido luego de un ACV gravísimo que tuvo hace 19 años, lo dejó fuera de la cancha, pero no fuera de su cabeza, que siempre siguió siendo muy Ure. Hace poco le llevé el último libro editado, Antígona por Ure, recién salido de la imprenta. Se emocionó mucho cuando lo vio. Y, además, le dije que tenía que saber que sus libros, sus escritos, sus artículos y sus ensayos ahora son parte de las bibliografías de todas las escuelas, las carreras, diplomaturas y universidades donde se hace teatro en la República Argentina. Como intelectual, como pensador de la cultura argentina, fue un referente único, un francotirador, un irreverente, un transgresor, un ser extraordinario. Estamos todos muy conmocionados.

Ure fue un gran conversador, desopilante. Le gustaba mucho hacer reír. Como el título de esa canción preciosa de Laurie Anderson y Lou Reed -"El perdido arte de la conversación"-, Ure ejercía profundamente ese perdido arte de la conversación y era extraordinario conversar horas con él.

Actriz y directora

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