Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Dos potencias en equilibrio

Emilio Cárdenas

SEGUIR
PARA LA NACION
Viernes 19 de mayo de 2017
0

Durante la reciente campaña electoral que lo llevó a la presidencia de su país, Donald Trump advirtió -con su clásica retórica belicosa- que se proponía equilibrar la relación comercial bilateral de su país con China, que el año pasado había arrojado un importante saldo negativo para los Estados Unidos del orden de los 300 billones de dólares. Para ello sugirió la posibilidad de gravar rápidamente con altos aranceles las importaciones provenientes del gigante oriental.

No obstante, las cosas han sido, en realidad, muy diferentes y, presumiblemente, por razones que tienen que ver con la geopolítica. El presidente Trump se reunió sin pérdida alguna de tiempo con su par chino y ambos anunciaron un nuevo acuerdo comercial con el que los flujos entre ambos países podrían comenzar a equilibrarse.

En función del mismo, en los próximos cien días se elaborará un plan comercial bilateral detallado y se reiniciarán inmediatamente las exportaciones de carnes rojas a China, las que han estado suspendidas desde 2003, cuando la crisis de las llamadas "vacas locas". Se acelerarán, asimismo, los procesos administrativos con los que se analiza la posibilidad de que Estados Unidos exporte granos a China provenientes del uso de semillas genéticamente modificadas. En ambos casos, nuestro país, como competidor, debería estar muy atento a lo que efectivamente suceda.

Además, se permitirá a las empresas norteamericanas que emiten tarjetas de crédito, así como a las agencias de calificación de riesgo de ese país, trabajar en China, algo que China se había comprometido a hacer en 2001, pero que nunca había concretado. Como consecuencia de esto, las empresas norteamericanas emisoras de tarjetas de crédito podrán ahora arbitrar electrónicamente transacciones realizadas por sus clientes en "renminbis", actividad cambiaria de gran volumen que ha estado reservada para las entidades estatales chinas.

En contrapartida, China podrá vender carne de pollo cocinada a los Estdos Unidos. A lo que cabe agregar que este último, con el rápido acuerdo alcanzado, de alguna manera endosó implícitamente el esfuerzo chino por modernizar las infraestructuras comerciales del mundo que ha sido anunciado recientemente en Pehín con motivo del Foro de Cooperación de la Nueva Ruta de la Seda al que asistió el presidente Macri.

También se analizará la posible apertura a la inversión china de algunos sectores domésticos sensibles o estratégicos de la economía norteamericana que han estado hasta ahora herméticamente cerrados para ella.

A todo lo que debería sumarse el aliento de las exportaciones a China de gas natural líquido norteamericano proveniente de la cada vez más intensa explotación del llamado "shale" norteamericano, que ha transformado a los Estados Unidos en exportador de gas natural.

Esto es parte de una dinámica nueva que parece estar ocurriendo tanto en el plano de la política, como en materia comercial. En el centro mismo del escenario del mundo, los dos países más poderosos del globo evidencian actitudes diferentes. Los Estados Unidos, alejándose discretamente del predominio de la escena. China, en cambio, cada vez más activa en su pretensión de ejercer un liderazgo comercial que sea tan activo como efectivo.

Ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas