Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Debilitado, Temer resiste una creciente presión: "No renunciaré"

En el día más agitado de su mandato, el presidente dijo que enfrentará las acusaciones de haber avalado sobornos para comprar silencio; la Corte anunció una investigación; miles de personas pidieron su dimisión en la calle

SEGUIR
LA NACION
Viernes 19 de mayo de 2017
Temer, ayer, durante su comparecencia ante el país
Temer, ayer, durante su comparecencia ante el país. Foto: AFP / Evaristo Sa
0

BRASILIA.- "No renunciaré. Repito: no renunciaré. Sé lo que hice. Sé de la rectitud de mis actos." En un breve discurso desde el Palacio del Planalto, el presidente de Brasil, Michel Temer, se mostró decidido a enfrentar las acusaciones de haber intentado comprar el silencio de eventuales delatores en la operación anticorrupción Lava Jato. El nuevo escándalo estalló anteayer, cuando se conoció la existencia de una grabación de un diálogo de Temer con Joesley Batista, dueño de JBS, el mayor frigorífico del país.

La determinación del presidente a aferrarse al cargo despertó anoche la indignación de decenas de miles de brasileños, que tomaron las calles para exigir su salida, y agravó la crisis política, justo en momentos en que Brasil empezaba a salir de la peor recesión. "No podemos tirar a la basura de la historia tanto trabajo en pro del país", señaló Temer en referencia a los últimos datos sobre la reducción de la inflación y el aumento de la ocupación y de la actividad.

Después de que el Supremo Tribunal Federal (STF) anunció ayer una investigación sobre Temer por presunto intento de obstrucción de la justicia, el mandatario le reclamó a la Corte una "plena y rápida" acción para demostrar su inocencia y se reunió luego con los líderes de la coalición oficialista, encabezada por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que ya dio fuertes señales de resquebrajamiento.

Miles de personas salieron a las calles para pedir su dimisión.

Lejos de dejarse intimidar por los vaticinios de una nueva depresión económica sin Temer al frente del gobierno, millares de personas salieron a las calles en las principales ciudades del país para pedir la dimisión del presidente al grito de "¡fuera Temer!" y forzar la convocatoria a nuevas elecciones. Según la Constitución, como ya se cumplió la mitad del actual mandato, en caso de vacancia del presidente y del vice, sería el Congreso quien escogería al reemplazante; es decir, sería una elección indirecta.

cerrar

"El Congreso no tiene legitimidad, la mayoría de los legisladores están investigados por corrupción en el Lava Jato; ellos no pueden elegir al próximo presidente, el pueblo es el soberano", subrayó a LA NACION el estudiante de arquitectura João Esteves (22 años), que participó en una manifestación contra Temer en la plaza de los Tres Poderes, en Brasilia. En las protestas en San Pablo y Río de Janeiro hubo disturbios y algunos enfrentamientos con la policía, mientras grupos de izquierda y de derecha programaron más marchas para los próximos días.

El nuevo escándalo que sacude al gigante sudamericano estalló anteayer, cuando el diario carioca O Globo reveló parte de una conversación grabada clandestinamente por uno de los dueños del grupo alimentario JBS, Joesley Batista, en la residencia de Temer, el 7 de marzo, en la que el jefe de Estado dio su aval para que la empresa pagara multimillonarios sobornos a Eduardo Cunha, el condenado ex presidente de la Cámara de Diputados. Cunha fue el principal impulsor del impeachment a Dilma Rousseff, el año pasado, tras el cual el entonces vicepresidente asumió el poder, y en el partido existe preocupación de que firme un acuerdo de delación premiada con la justicia a cambio de exponer las corruptelas del PMDB.

Batista y su hermano Wesley, ya investigados por el Lava Jato, decidieron firmar un acuerdo de colaboración con la Procuraduría General de la República (PGR) y, con ayuda de la Policía Federal, grabaron audios y videos que incriminan a Temer y otros aliados.

En el audio relativo al presidente, divulgado anoche por el STF, Temer señala que JBS debe continuar la ayuda financiera a la familia de Cunha para evitar problemas. Para los fiscales, la actitud del mandatario se enmarca dentro de un crimen durante el ejercicio del poder, por lo tanto podría ser sometido a un proceso de impeachment.

La visión es compartida tanto por la oposición -liderada por el Partido de los Trabajadores (PT)- como por algunos sectores de la base gubernamental en el Congreso, que prácticamente quedó fragmentada. Algunos legisladores aliados apoyaron pedidos de juicio político contra Temer y dos de sus ministros -los de Cultura y Ciudades- presentaron sus renuncias. Hasta el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal socio del PMDB en la alianza oficialista, apuntó en su cuenta de Facebook que los implicados en el escándalo "tendrán el deber moral de facilitar la solución, aun con gestos de renuncia".

Las palabras de Cardoso representan una difícil postura para el PSDB, que también fue golpeado por las acusaciones de los hermanos Batista. Según las pruebas, el senador Aecio Neves, líder del PSDB y candidato presidencial en 2014, les había pedido unos 600.000 dólares para afrontar los gastos de su defensa en otras investigaciones de las que es objeto en el Lava Jato.

Ayer, el STF decidió la separación de sus cargos de Neves, así como del diputado Rodrigo Rocha Loures (PMDB), que habría sido el intermediario para que el dinero de JBS llegara a la familia de Cunha. La justicia también ordenó el arresto de dos familiares de Neves -una hermana y un primo- que estuvieron involucrados en la recepción del dinero sucio, y la policía realizó allanamientos en las residencias y oficinas del senador y otros legisladores. En tanto, la dirección del PSDB recomendó a sus miembros que formaban parte del gobierno considerar abandonar la alianza y nombró nuevo presidente al senador Tasso Jereissati.

En apenas 24 horas, el tablero político brasileño se dio vuelta y, ante la incertidumbre, los indicadores económicos sufrieron el impacto. La Bolsa de San Pablo, la mayor de América latina, debió interrumpir sus operaciones ayer por la mañana tras desplomarse un 10% poco después de su apertura; luego reanudó la sesión y cerró con una caída del 8,8%. Por su parte, el precio del dólar subió un 8% -su mayor alza diaria en 18 años- y cotizó a 3,39 reales por unidad al fin de esta agitada jornada que prenuncia más turbulencias en el horizonte.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas