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"Para tener una empresa, hoy hay que ser experto en derecho"

El caso del empresario Pablo Justo muestra por qué las pymes temen contratar más personal

Sábado 20 de mayo de 2017
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Justo, fundador de una firma exportadora: un juicio laboral la puso en riesgo
Justo, fundador de una firma exportadora: un juicio laboral la puso en riesgo. Foto: Rodrigo Néspolo

Pablo Justo asegura que hay 60 familias que dependen de la empresa que él mismo fundó hace 29 años y que va a hacer todo lo posible para continuar dándoles trabajo.

La promesa responde a que este ingeniero hospitalario hoy se ve bajo la amenaza de un juicio laboral por parte de un trabajador registrado que podría obtener una indemnización de $ 350.000 aproximadamente. Incluyendo gastos de representación, esa suma se dispararía a un máximo de hasta $ 3.000.000. Se trata de una persona que trabajó en esta pyme familiar no más de 12 años, con un sueldo de alrededor de $ 12.000. "No podríamos pagar ni cerca de eso", dice Justo, que es también socio fundador de la Asociación Argentina de Arquitectura e Ingeniería Hospitalaria.

La firma, cuyo nombre el empresario pide no publicar, realiza blindajes electromagnéticos con la particularidad de ser de las pocas que existen en el continente, por lo que reciben pedidos de toda la región. Sin embargo, comparte el reclamo y la preocupación de muchas pymes que temen contratar trabajadores por la cantidad de juicios laborales que reciben en contra los empleadores, aun si tienen a su personal debidamente registrado. "Es muy difícil tomar gente, porque la industria del juicio es muy fuerte y se incita a que los empleados, en manos de abogados laboralistas inescrupulosos, hagan reclamos injustos. Entonces la gente se retira de las empresas con demandas millonarias", lamenta Justo, que escribió una carta de lectores a LA NACION, publicada el domingo pasado, en la que advirtió: "los juicios laborales están terminando con nosotros y para pagar las fabulosas sumas de los injustos pleitos nos veríamos obligados a cerrar la empresa". La realidad es que siguen dando pelea para sacar adelante esta empresa exportadora que, por ejemplo, acaba de recibir un pedido desde Pakistán.

En una recorrida por la casona en donde está la fábrica, en el barrio de Saavedra, se puede ver el corazón de su expertise: un prototipo de sala blindada contra las ondas electromagnéticas que se usa normalmente en laboratorios especiales o salas de resonancia magnética, donde las interferencias pueden afectar la calidad de las imágenes.

Ingenuidad

El juicio que ahora sobrellevan es, según reflexiona Justo, "producto de la ingenuidad que muchas pymes tenemos. Es el hecho de brindar beneficios a los empleados, que sigo aclarando que están todos debidamente registrados, pero que después se te vuelven en contra. Para nosotros es dar una mano porque hay una relación de confianza, de afecto. Se trata de ayudar en lo que se puede, pero después los abogados dan vuelta las cosas y dicen que es salario encubierto, derechos adquiridos y se viene el reclamo de indemnización".

Con desilusión y mucho de amargura, advierte que "hoy una pyme no puede dar ningún paso, por mínimo que sea, sin asesorarse con un abogado. Cualquier favor informal no se puede hacer. Hoy hay que ser experto en derecho laboral".

Relata también el caso de una mujer que contrataron para hacer la limpieza a través de una empresa supuestamente "especializada", que después de dos meses de trabajar dos veces por semana reclamó la relación de dependencia. "Tuvimos que arreglar", recuerda. Agrega que "hoy hasta una llamada fuera del horario laboral puede dar pie a un reclamo por horas extras. La idea que siempre prevalece es que el empresario tiene plata y hay que hacerle juicio. Creo que lo peor del gobierno anterior fue la demonización de los empresarios, señalarlos como saqueadores y no es así".

Aunque se acaban de lanzar beneficios económicos para las pymes, otros problemas que enfrentan y que son compartidos por otras son: altos costos laborales, un dólar que consideran bajo para exportar, un estancamiento económico que para ellos ya lleva 4 años y baja rentabilidad. "Cercana a cero", aclara Justo. A pesar de ello, asegura que la intención es hacer todo lo posible por no despedir. "Ni siquiera en 2001-2002 despedimos gente", se enorgullece.

Hay 20.000 pymes industriales en el país, que emplean a 600.000 personas, según datos del Observatorio Pyme. ¿Qué piden? Medidas de fondo, cambios en la legislación laboral, asesoramiento integral y el reconocimiento de que este tipo de empresa proporciona el 70% del empleo formal en la Argentina, y que para crecer y tomar más gente necesita más garantías.

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