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Una historia para el cine suma valor a la espera del Preakness

La carrera de EE.UU., incluida en la fecha de San Isidro, tiene condimentos especiales

Sábado 20 de mayo de 2017
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Gunnevera, el potrillo huérfano que hace soñar a su gente
Gunnevera, el potrillo huérfano que hace soñar a su gente. Foto: LA NACION

Luego de su victoria de punta a punta en el Derby de Kentucky, casi todas las miradas apuntan a Always Dreaming en el Preakness (G 1), el segundo paso de la Triple Corona de los Estados Unidos, que se correrá hoy en el hipódromo de Pimlico, en Baltimore, y será parte del programa de San Isidro, a las 19.48. Es inevitable que ni uno de sus relinchos pase inadvertido. Es el potrillo que se acostumbró a ganar este año y lleva cuatro éxitos en fila, el último en la arena pesada de Churchill Downs, sobre 2000 metros. El nuevo desafío tiene un recorrido inferior en 100 metros y un terreno en el que no ha competido ninguno de los diez participantes y sólo la mitad de ellos coincidió en la pista hace dos semanas.

El favorito es un caballo por el que se pagaron 350.000 dólares cuando salió al ring de ventas de Keeneland en septiembre de 2015, apenas destetado. Ahora su valor es incalculable. Como su proyección. Hay un contraste con Gunnevera y Conquest Mo Money, dos de sus principales adversarios de esta tarde. En aquel mismo remate, por el primero se bajó el martillo en 16.000 dólares y por el otro -"un perozoso" para sus dueños- dos meses después se ofrecieron en el mismo lugar apenas 8.500 dólares. El valor de la pieza, como todos saben en el turf, no limita las ilusiones. Casi dos años después, estarán en el mismo partidor compitiendo por una bolsa de 1,5 millón de dólares, de los cuales 900.000 serán para el vencedor.

Los norteamericanos son afines a llevar historias reales a la pantalla grande. Todo lo que rodea a Gunnevera podría mutar en el próximo guión cinematográfico que involucre a un pura sangre. Porque se crió sin su madre, Unbridled Rage, que murió diez días después de un parto complicado, con una hemorragia a poco de dar a luz, que inicialmente parecía estar controlada. Porque tuvo una cotización baja para el mercado y está corriendo los grandes premios más importantes en su primera temporada en las pistas, que incluye cuatro triunfos de atropellada, tres de ellos clásicos.

Además, porque quien puso un ojo en él para comprarlo fue Antonio Sano, un entrenador venezolano que emigró junto con su familia al sur de Florida luego de ser figura en su tierra y perderlo todo en 2009, tras estar secuestrado 36 días y pasar los 10 siguientes en un hospital. Había estado encadenado a una pared en una habitación sin ventanas ni baño ni agua mientras hombres enmascarados iban y venían, le ponían un revólver en la cabeza y amenazaban con dispararle. Quedó arruinado, con huellas más profundas que la cuenta bancaria, y tuvo que rehacer su vida. A los 51 años sueña con un triunfo profesional tan significativo como haber salido de aquel infierno. Para la carrera de hoy, Sano debió cambiar el jockey de Gunnevera, dado que Javier Castellano tenía prioridad para montar a Cloud Computing, y pensó en Mike Smith, una celebridad que sigue vigente.

En Pimlico, donde el año pasado asistieron 135.000 personas, también habrá un argentino en la pista. Horacio Karamanos correrá ocho cotejos de los catorce programados.

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