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Boca o River: el campeonato ya no tiene lugar para las sorpresas

Lunes 22 de mayo de 2017
LA NACION
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Aunque para muchos la fecha pasada, la de los clásicos, haya marcado un quiebre en el campeonato, la verdadera bisagra está en la jornada que aún se disputa. La lucha por el título tuvo resultados que angostaron un camino que tenía demasiados aspirantes. Ahora, por fin, parece que todo se resolverá entre Boca y River. Los xeneizes se sacaron de encima a Newell’s, otro rival directo, con un juego discreto y el instinto goleador de Benedetto. Los millonarios, a siete puntos con dos partidos menos, tendrán que vencer hoy a Gimnasia para que su rival sienta casi la misma tensión que lo abrumó tras la dura derrota de hace ocho días en el superclásico.

Mano a mano entre Boca y River: los clásicos rivales definirán el título
Mano a mano entre Boca y River: los clásicos rivales definirán el título. Foto: LA NACION

Boca hizo pocos méritos para quedarse con los tres puntos ante Newell’s, pero ganó. Eso encierra una virtud en sí misma. No es poco que la recuperación haya estado en el resultado porque, después de todo, ya tendrá tiempo para corregir el juego. El maestro Carlos Griguol siempre decía que la mejor manera para sentirse fuerte era evitar dos derrotas consecutivas. Y Guillermo Barros Schelotto fue capaz de hacerlo, sino las dudas hubieran invadido cada rincón de la Bombonera.

Lo mejor para Boca estuvo con el desmoronamiento de aquellos equipos que habían recortado la distancia peligrosamente. La derrota de San Lorenzo con el humilde Aldosivi dejó al Ciclón a seis puntos. A siete quedó Banfield, que cayó en Tucumán con Atlético, y a ocho Colón, que perdió por primera vez con Eduardo Domínguez como entrenador: 3-0 con Temperley. El único que se sostuvo, y con bastantes problemas, por cierto, fue Independiente, que superó a Huracán sobre la hora. El conjunto de Avellaneda quedará a cinco puntos si le gana a Atlético Tucumán el partido pendiente. Y en el repaso de los equipos con posibilidades habrá que ver cómo le va hoy a Estudiantes, que se enfrentará con Olimpo, desesperado en la lucha por quedarse en primera.

Todos los mencionados, excepto River, parecen demasiado lejos para hacerle frente a Boca en la pulseada. No tanto por la distancia en el juego, sino en el espíritu para aprovechar las situaciones que de tanto en tanto se presentan. Si no pudieron afirmarse cuando dudaron los xeneizes, difícilmente conseguirán hacerlo en las últimas cinco fechas.

¿Por qué River? Los millonarios ya tienen la tranquilidad de haberse clasificado para los octavos de final de la Copa Libertadores y encararán el tramo final del certamen doméstico con otra soltura. Saben que su presencia inquieta y que así la atropellada no se vuelve una utopía. Se insiste con River porque muestra firmeza en sus piernas y, sobre todo, en su mente. De acá en más la cabeza será casi tan determinante como los goles, como la estrategia. El conjunto dirigido por Gallardo atraviesa uno de sus mejores momentos y tiene a dos goleadores encendidos: Driussi y Alario.

La resolución dependerá de ellos, pero da la impresión de que el campeonato ya no guarda lugar para las sorpresas. Boca tendrá que administrar la ventaja sin flaquezas y River deberá insistir con los argumentos que lo llevaron a achicar una diferencia que parecía indescontable. En el medio quedará el peso psicológico para el que quiere escaparse y para un perseguidor que mantiene el aliento.

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