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La gata que se transformó en la esperanza de una madre cuando murió su hija

A Kylie le diagnosticaron un cáncer terminal a los doce años y su último deseo fue tener una gatita; el amor de la felina fue una pieza fundamental para que la familia saliera adelante tras su muerte

Miércoles 24 de mayo de 2017 • 00:36
Robin, la mamá de Kylie, junto a Liza, una gatita especial
Robin, la mamá de Kylie, junto a Liza, una gatita especial.
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Kylie Myers tenía tan solo 12 años cuando le diagnosticaron cáncer. La nena, que pasó por tratamientos agresivos para combatir la enfermedad, nunca perdió la sonrisa. En el video se la puede ver riendo y jugando con una alegría y una fuerza inspiradora.

Como el tratamiento estaba dando resultado, la familia consiguió un permiso para que la nena pasara algunos días fuera del hospital, en su casa junto a sus seres queridos. "¿Ahora puedo tener un gatito?", le preguntó Kylie a Robin, su mamá. "Hablaremos de eso cuando lleguemos a casa", le respondió mientras pensaba en los cuatro perros con quienes ya compartían la vida.

En la casa todo parecía encauzado. Kylie había vuelto a caminar, tenía más apetito y se sentía mejor. Pero cuando la enfermedad parecía estar en remisión, la nena empezó a sentir un fuerte dolor en el hombro que fue el síntoma de la peor noticia: el cáncer se había esparcido por todo su cuerpo y ya no había nada por hacer.

"¿Y ahora? ¿Puedo tener un gatito?", volvió a preguntar Kylie. No había más tiempo para dudar: los padres se contactaron con un refugio de animales y una hora después, una pequeña felina con pelaje negro y manchas color miel llegó a su puerta de la mano de una voluntaria.

Cuando Kylie tuvo a la gata en sus manos esbozó una sonrisa inolvidable (la última, según las palabras de su madre) y la llamó Liza. Con una mamadera en la mano, la nena tomó a su gatita y empezó a darle de comer; pero el agotamiento producto de la enfermedad hizo que se quedara dormida mientras la alimentaba. Entonces, Liza trepó y se posó en el hombro de su dueña.

"He oído a la gente describir animales como ángeles. Nunca comprendí lo que significaba hasta que Liza conoció a Kylie", recuerda Robin y agrega: "Durante los dos días y medio que siguieron, la gata no se movió de su lado. La movíamos únicamente mientras le dábamos la medicación a Kylie, pero inmediatamente después ella volvía a subirse a la cama. Verlas juntas era lo más hermoso". La nena sabía que no le quedaba mucho tiempo, por lo que pidió a sus padres que se ocuparan de Liza. "Quiero que cuides a mi gatita", le dijo a su mamá, quien en principio pensaba que el animal era especial solo para su hija. Lo que nunca se imaginó es que la felina se convertiría en una salvadora para toda la familia.

"Cuando perdimos a Kylie, Liza sabía lo que nosotros necesitábamos. Cuando yo lloraraba, no importaba en el lugar de la casa que estuviera, la gata venía y se posaba en mis piernas hasta que pasara la tormenta", relata Robin. Esta mamá nunca pensó que una mascota, en especial un gato, pudiera estar tan en sintonía con las necesidades de su familia. "Cuidarla y amarla es una forma de seguir haciendo algo por mi hija. No sé cómo hubiésemos pasado este último año sin Liza. Ella marcó una gran diferencia en nosotros. Kylie me pidió que la cuidara, pero también es como si le hubiese susurrado a Liza que cuide de mí".

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Esta historia fue difundida por Humane Society of Sillicon Valley para una gran campaña de sensibilización llamada Rescate Mutuo.

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