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Otra ciudad multicultural, otro blanco demasiado fácil

Luisa Corradini

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LA NACION
Martes 23 de mayo de 2017

"Un concierto donde gente joven disfruta de la música... Es un blanco extremadamente fácil", se lamentó Pat Carney, el portavoz de la municipalidad de Manchester.

Lo es, en efecto. Como lo era la gente que caminaba un día de sol por el puente de Westminster, una noche de fiesta por el Paseo de los Ingleses en Niza o se disponía a tomar un avión en el aeropuerto de Bruselas para regresar a casa.

Esta vez, la violencia terrorista provocó 19 muertos y más de 50 heridos en Manchester. Una urbe dinámica, joven, universitaria y, sobre todo, multicultural. Primera ciudad del mundo en industrializarse, "Cottonopolis", como se la denominaba en el siglo XIX por sus célebres fábricas de algodón, fue uno de los motores de la revolución industrial.

La detonación se produjo cuando miles de jóvenes asistían al concierto de la estrella norteamericana Ariana Grande en el Manchester Arena, que puede acoger a más de 21.000 personas. Un impresionante "boom" retumbó en el estadio al término del espectáculo.

¿Por qué un atentado precisamente ahí? Por mil razones y por ninguna que lo justifique.

En marzo, después de que Jalid Masood, de 52 años, lanzó su vehículo contra la multitud que paseaba frente al Parlamento de Westminster, provocando la muerte de cuatro personas e hiriendo a otras 40, la investigación posterior demostró que hubiera sido "casi imposible" evitar el atentado.

Desde 2014, Gran Bretaña se encuentra en estado de alerta N° 2. El nivel N° 1 sólo se utiliza en caso de ataque "inminente".

"El país dispone de un vasto arsenal jurídico para luchar contra el terrorismo y la radicalización. Parece difícil ampliarlo aun más", explican los expertos. Entre otras medidas, el gobierno extendió los poderes de investigación, sobre todo en materia de control de comunicaciones electrónicas. Incluso se mejoró la colaboración entre servicios de policía y de inteligencia británicos y del resto de Occidente.

Todos saben, sin embargo, que Europa seguirá padeciendo durante muchos años este terrorismo sin sentido, desordenado, raquítico pero mortal. Fruto del odio, el resentimiento, el lavado de cerebro, la pobreza material y la miseria intelectual, esos pobres aprendices de jihadistas continuarán sembrando la muerte y la desolación a pesar del esfuerzo de todas las policías del continente.

¿Y los europeos? Los europeos seguirán haciendo su vida normalmente, como anoche en Manchester. "Si bajáramos los brazos habrían ganado", repiten cada vez que sucede lo peor. Lo más extraordinario, es que realmente lo creen.

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