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La ovalada vuela hacia el Norte

Jorge Búsico

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PARA LA NACION
Jueves 25 de mayo de 2017
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En los 70, hace sólo 40 años, en las escuelas había una respuesta difusa de los maestros cuando se les preguntaba qué iba a deparar el futuro: creían que los autos iban a volar. Nada de eso sucedió. La revolución fue la comunicación. Ahora se anuncia que en 2020 se verán autos voladores por los cielos de Dubai y Dallas. En aquellos 70, el rugby se proclamaba 100 por ciento amateur, aunque en las principales potencias el dinero corría por debajo de la mesa para unos pocos. Nada hacía presagiar lo que ocurrió después, especialmente tras los impactos deportivos, políticos y económicos que significaron las Copas del Mundo. ¿Hasta dónde volará el rugby en 2020, tras llevar el certamen a Japón? Algo es seguro: no estará parado sobre la misma base de ahora, que, por otra parte, sigue siendo la de siempre.

Que el rugby trascendió sus propias fronteras tuvo ayer una muestra contundente: los All Blacks recibieron el premio Princesa de Asturias de los Deportes 2017. Se lo otorgaron en España, un país con gran tradición deportiva, pero no rugbística. La distinción, que valoró al seleccionado neozelandés como "un ejemplo de integración racial y cultural" y al que le destacó sus "grandes valores como la solidaridad y la deportividad", pone también de manifiesto cómo los ABs han liderado, especialmente dentro de la cancha, la revolución del rugby en la última década.

En 2020, el rugby estará en la vida de muchos estadounidenses junto a los autos voladores. A comienzos de semana, la World Rugby firmó un histórico convenio con la poderosa cadena NBC que incluye la televisación de los Mundiales de 2019 y 2023, los de Seven de 2018 (se jugará en San Francisco) y de 2022, todos los de M20 desde 2017 hasta 2023 y los de mujeres 2017 y 2021. Eso significa una gran penetración en los hogares de uno de los gigantes del deporte, pero que aún tiene al rugby lejos de sus preferencias.

Para tener una idea de lo que vendrá, el acuerdo con la NBC representará unos US$ 9 millones únicamente por los Mundiales 2019 y 2023. La cadena fue la propietaria, por ejemplo, de los Juegos Olímpicos de Río, por los que abonó unos US$ 1200 millones, superados sólo con los ingresos por publicidad. Otro dato: el rugby extendió sus vínculos con la TV, su mecenas económico, ya que irá por todas las pantallas que rigen el mundo del deporte.

La proyección del rugby en Estados Unidos debe mirarse también con ojos argentinos. Si bien el Súper Rugby quitará tres equipos a partir de 2018, es muy probable que vuelva a estirarse después del Mundial de Japón. Y una de las plazas a las que apunta la Sanzaar es la de América del Norte, con participación de la Argentina, especialmente con jugadores.

El horizonte de 2020, que presagia una bisagra para el rugby global, también incluye a la Argentina: ahí concluirá la primera parte del proyecto profesional que la UAR puso en marcha en 2016. Junio, con el Súper Rugby de Jaguares y la ventana de los Pumas, será un mes importante para evaluar la marcha de lo decidido fuera y dentro de la cancha.

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