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Maniobras que generan desconcierto entre los pasajeros

A simple vista, en las paradas se observan extraños movimientos

Jueves 25 de mayo de 2017
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Es viernes por la tarde y una larga fila de taxis libres espera para levantar pasajeros en el sector de arribos domésticos de Aeroparque. En el sector internacional sucede lo contrario: los pasajeros aguardan ansiosos a que llegue un auto. Cuando finalmente lo hace, el conductor se baja del taxi y se pone a conversar con un joven que, apostado en el lugar, observaba todo con atención. Recién cuando terminan la charla, el chofer se acerca a tratar con los pasajeros y sus equipajes.

Diez metros más atrás, otro taxista espera con apatía al volante, pero no se mueve. En vez de avanzar, también comienza a conversar desde el auto con el mismo joven, que parece hacer guardia de manera informal. Mientras hablan, un tercer taxi conducido por una mujer llega al lugar y, al ver que el coche adelante suyo no avanza, lo sobrepasa para buscar a algunos de los pasajeros que no habían logrado subir al primer auto. A los pocos minutos, el chofer del taxi que había permanecido inmóvil provoca una discusión con la mujer que lo pasó.

La conductora está ocupada cargando los equipajes, pero no obstante se presta a la discusión, que continúa unos minutos. Cuando la disputa verbal crece en decibeles, el joven -que ya se volvió a ubicar en unos asientos cercanos a la parada desde donde mira la escena- hace un gesto con las palmas de sus manos para abajo y le pide calma a la mujer taxista; ella sube a su coche agitada y pone primera.

Desde muy cerca, una joven efectiva de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) era testigo de la escena. "¿Sabés por qué discutían los choferes?", le pregunta LA NACION. "No, no llegué a escuchar", dice.

Cuando se le hace notar la escasez de autos en la parada, responde que puede deberse a una mayor demanda en el otro sector. "Más temprano estaba más ordenada la parada porque había maleteros, pero desde que se fueron está confusa", comenta.

En efecto, hacia el Sur, la parada para servicios de cabotaje está mucho más concurrida. Dos maleteros ayudan a los pasajeros y, por momentos, hasta parecen dirigir el tránsito; uno tiene un uniforme bordó, el otro es un señor de jeans y camisa de manga corta. Allí también los pasajeros miran desconcertados.

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