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Asaltan a una jueza en su casa y le dicen que fue una venganza por una condena que dictó

"Esto es un ajuste de cuentas", le dijo a Claudia Greco el hombre que le puso una pistola en la cabeza en su vivienda de Tolosa, La Plata; sospecha contra policias

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LA NACION
Jueves 25 de mayo de 2017
La jueza Caludia Greco, en la puerta de su casa, ayer a la tarde
La jueza Caludia Greco, en la puerta de su casa, ayer a la tarde. Foto: Santiago Hafford
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LA PLATA.- El caño de la pistola calibre 9 milímetros le apretaba la sien. Pero igual ella pudo escuchar bien claro: "Esto es un ajuste de cuentas. Vos condenaste a mi hermano y necesitamos plata para pagar el abogado".

La jueza Claudia Greco, titular del Juzgado Correccional N° 4, entonces no pensó ni imaginó de dónde podía provenir tamaña venganza. Más tarde recordaría que uno de los sentenciados en su juzgado tiene vínculos con la policía. En ese primer momento, cuando la 9 milímetros le quemaba en el parietal, sólo pensó en que no tenía custodia. Y en que el ataque se producía a plena luz del día y a sólo cuatro cuadras de la comisaría de la jurisdicción.

La magistrada fue atacada en su casa de 531 entre 2 bis y 3, de Tolosa. Está a pocos kilómetros de la vivienda del fiscal Fernando Cartasegna, que experimentó un tiroteo en la puerta de su chalet hace exactamente una semana, en el tercer ataque en su contra en menos de un mes. Los dos casos no tienen relación causal, excepto que ambas víctimas son miembros del Poder Judicial provincial y que los delincuentes atentaron contra ellos con total impunidad.

"Estoy alarmada. Me siento vulnerable. Nunca antes tuve miedo. Nunca antes tuve custodia", dijo a LA NACION Greco, que ejerce la magistratura desde hace 17 años.

"Estamos muy expuestos. El lugar donde trabajo [donde también fue atacado Cartasegna] no tiene detector de metales ni vigilancia policial. Cualquiera puede entrar al despacho de un funcionario", dijo la jueza, que desde ayer tiene custodia en su casa.

Greco afirmó a LA NACION que el asalto en su casa tuvo una tarea previa de inteligencia. "Conocían los movimientos. Eran tres personas que se comunicaban por Nextel y con mucho conocimiento de la situación", relató la jueza.

"Nunca había tenido este miedo. Es la primera vez", admitió la jueza, viuda de un camarista con vasta experiencia en el Poder Judicial.

A la luz del día

El ataque llamó la atención por diversos motivos: los delincuentes ingresaron sin problemas en la casa a las 10.45 -a plena luz del día- y permanecieron allí por más de una hora. Además, sabían claramente que era la casa de una jueza. Y no se amedrentaron: por el contrario, fueron a exigirle plata para pagar por una condena dictada por ella.

La empleada doméstica de la casa de la magistrada, Rosalía, fue la primera en advertir que se trataba de un ataque serio. Ella fue encañonada cuando la jueza aún estaba fuera del hogar. La maniataron y la llevaron a la planta alta de la casa en busca de dinero.

Media hora después, cuando la jueza llegó -antes del horario habitual porque estaba enferma-, la empleada no pudo advertirle de la situación: dos hombres la amenazaban dentro de la vivienda.

Greco ingresó y cuando estaba por abrir la heladera la encañonaron. Un hombre la llevó a la planta superior de la casa. Le exigió dinero y más dinero; le tapó la cabeza y la ató. Otro de los delincuentes se llevó sus alhajas, sus relojes y las consolas de PlayStation de sus hijos. Dejaron, en cambio, los smartphones, que pueden ser rastreados.

Los dos perros de la casa, situada a sólo cuatro cuadras de la comisaría de Tolosa, no pudieron evitar el ataque, que se extendió por más de una hora.

La jueza quedó atada y los delincuentes se escaparon en una camioneta roja. Una vez que pudo liberarse llamó para pedir auxilio. La policía tardó más de veinte minutos en llegar a la casa, aseveró Greco, que en su conversación con LA NACION repitió, una y otra vez: "Estamos muy expuestos". No hizo ninguna relación entre esa demora y el hecho.

Fuentes vinculadas al Ministerio de Seguridad, que conduce Cristian Ritondo, negaron que en esta ciudad haya una "zona liberada" por la policía que explique estos hechos. "Por supuesto que nos preocupan los ataques a funcionarios del Poder Judicial. Pero las custodias no las asignamos nosotros, las asigna la Suprema Corte de Justicia de la provincia", dijo un colaborador del ministro de Seguridad.

Desde ayer, la magistrada, que tiene más de veinte años en la justicia provincial, tiene custodia en la puerta de su casa. Las autoridades del Poder Ejecutivo no se comunicaron con ella para garantizarle la seguridad, dijo a LA NACION.

La denuncia del robo a la jueza Greco quedó radicada en la comisaría 6» de esta capital. Investiga el caso el fiscal Marcelo Martini, el mismo que está asignado a las averiguaciones del último episodio sufrido por Cartasegna y que elevó a juicio la causa por los sobres con dinero -presuntamente, de coimas- hallados en la departamental local.

Impunidad

Golpes sin respuesta

El primer ataque contra el fiscal platense Fernando Cartasegna fue el 29 de abril. En menos de un mes sumó tres agresiones. Ahora, una jueza, también en La Plata -corazón del poder bonaerense-, sufrió un asalto que, le dijeron, no fue otra cosa que una venganza en su contra. A ambas víctimas las unía su trabajo en la Justicia y, desde ahora, las unen el miedo y la desprotección. Ambas entrevén alguna relación entre los hechos y algún sector policial. Y aún se esperan respuestas.

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