Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Dormir, comer, elongar

Domingo 28 de mayo de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Una de cada tres personas sufre dolor de espalda. La mayoría se pasa horas sentado en una oficina en una postura cifótica, con la espalda redonda y los abdominales y los glúteos casi vencidos. Pareciera que estamos frente a una epidemia. Nosotros mismos nos hacemos daño. Dejamos que los problemas del día nos vayan tensando y vamos sumando presión en nuestro cuerpo y desarmando la postura correcta. Ahora mismo, mientras escribo, relajé la zona lumbar y encorvé la espalda. Aflojé los abdominales. Pero siendo consciente, me incorporo, siento mis vértebras y las acomodo. La sensación de mejoría es inmediata. Esa toma de conciencia debería ser una constante.

Cuando se está de pie, el movimiento de contracción de los glúteos bascula la pelvis hacia delante y relaja la zona lumbar. A la vez, las escápulas deben estar comprimidas y tiradas hacia atrás, como sacando pecho. Las piernas deberían estar separadas al ancho de tus hombros, lo que permite mantener el eje de gravedad, y el cuello debería estar derecho como si un hilo invisible tirara de nuestra cabeza hacia arriba. Entre las peores actividades para la postura está el uso de la computadora. Cuando tenés la cabeza derecha, pesa unos cinco kilos. Pero cuando estás sentado delante de una computadora y la echás hacia delante o hacia atrás (porque el monitor está abajo o arriba de tu línea de visión), ese número se eleva, porque sale casi 7 centímetros fuera de su eje. La clave es mantener la espalda muy derecha, tratar de usar una silla rígida o firme y tener las rodillas por arriba de la altura de la cadera. Para eso, la mayoría debería ponerse un taco bajo los pies.

Es importante cuidar la postura en casa. Al lavarse los dientes, por ejemplo, es muy común agacharse, y en el proceso tu cuarta y quinta vértebras lumbares sufren. El mejor modo es poner un pie atrás, otro adelante, y apoyar uno de los codos en el lavatorio mientras con la otra mano te cepillás. Al hacer trabajos de jardinería o levantar algo del suelo, cuidá de no doblarte sino bajar hasta tu flexión total, y levantar el peso ayudándote con las piernas.

El común de la gente piensa que sólo debe elongar luego de hacer actividad física. Error, hay que hacerlo todo el tiempo. Después de planchar, de cocinar, al levantarse de la cama o el sillón del living. No podés trabajar ocho horas y elongar sólo 10 minutos cuando vas al gimnasio (si vas). Debería ser una actividad más de tu repertorio cotidiano: dormir, comer, trabajar, ir al gimnasio, elongar.

* El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas
5