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La cosmética va por las nuevas texturas

Geles, materiales que se pegan a la piel, vehículos acuosos en las cremas. A la multiplicidad de efectos de las fórmulas ahora se suma una variedad de formatos de aplicación de los productos

Sábado 27 de mayo de 2017 • 00:00
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LA NACION
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Si en algún momento el avance científico en materia cosmética estaba guiado casi exclusivamente por el descubrimiento exponencial de nuevos y mejores activos, ahora el campo para la sorpresa es más amplio y estamos viviendo la revolución de las texturas y los formatos de aplicación de los productos.

En los últimos años, aparecieron las cremas watery o acuosas, los boosters o reforzadores que ofrecen una concentración máxima de activos, las mascarillas peel off que en lugar de retirarse con agua se despegan como si fueran un parche y las sheet masks o máscaras adhesivas que se colocan sobre la cara.

Esos son tan solo algunos ejemplos de las últimas innovaciones. "Hay que tener en cuenta que el primer contacto es siempre con el vehículo, solo después, con el uso contínuo la consumidora ve si con el principio activo se logró el efecto deseado", señala Silvina Gabrielloni, farmacéutica especializada en desarrollo e investigación de cosméticos.

Las texturas toman protagonismo entre el nuevo maquillaje
Las texturas toman protagonismo entre el nuevo maquillaje. Foto: Shutterstock

Pero son las texturas las que hacen la gran diferencia, sobre todo, en cuanto a necesidades que atraviesan a más de una generación, como la hidratación. En esos casos, podrían usarse los mismos activos, pero en distintas dosis; si se formula para una mujer de aproximadamente 30 años se elegirá una textura tipo gel, y para una mayor de 50 será mejor una untuosa o aceite.

"Hoy los formatos apuntan a facilitar la aplicación, por eso se usan los productos en stick o de contacto, al estilo de los desodorantes en barra, sobre todo para áreas pequeñas, como el contorno de ojos; o los boosters que se agregan a las cremas en forma de gotitas", explica la dra. María Rolandi Ortíz, directora de Ro Medical Art.

La influencia de Corea, donde la rutina diaria de cuidado facial requiere alrededor de diez pasos, hizo que las texturas tiendan a volverse más ligeras. Por eso, cada vez es más común encontrar en góndolas y perfumerías envases con las inscripciones hydra y water.

"Hay una tendencia al liquid care o cuidado líquido; incluso algunas mujeres de piel seca buscan productos ligeros. Por eso trabajamos en la micronización de los aceites, lo cual permite integrar diferentes aceites en un gel y así conservar su poder híper nutritivo en una textura bien liviana", comenta Elisa Simonpietri, directora científica internacional de Vichy.

Gracias a estos avances, las texturas van más allá de adecuarse al tipo de piel y cumplen objetivos específicos. es por eso que muchas texturas se denominan activas o funcionales. Este es el caso de las cremas que contienen tecnología antiadherente, la cual impide que las partículas contaminantes de la polución penetren en la piel.

Y la tecnología también tiene propuestas de avanzada. Existen mascarillas que se activan a través del Smarthpone. Se trata de máscaras de hidrogel provistas de electrodos que, al conectarse con el teléfono móvil, emiten microcorrientes de baja intensidad para estimular la liberación de los principios activos. Todavía no se consiguen en Argentina.

En el ámbito local, la oferta disponible incluye opciones que conjugan novedad y eficacia, como "las cremas que se gelifican y durante dos o tres horas disimulan las arrugas. Casi todas las marcas de alta gama tienen alguna, y las mujeres las aman. Las usan especialmente antes de eventos, fiestas, etc.", explica la dra. Rolandi Ortiz.

El nuevo make up

Esta revolución de formatos y texturas es más visible en materia de maquillajes, ya que en esta rama de la cosmética los activos tienen menos peso. Si se trata de bases, por ejemplo, la elección entre líquida o en polvo quedó en el pasado, ya que se abrió un gran abanico de opciones: mousses, geles, gotas, sticks y muchos otros.

Además, hay texturas para combatir problemas específicos, como arrugas, marcas y cicatrices. En esos casos, los primeros son el producto estrella, ya que actúan como una especie de enduido que cubre las imperfecciones.

Entre los formatos, el cushion es el más mimado. Se trata de un envase similar a una polvera que en su interior contiene una almohadilla impregnada con el producto en estado líquido; para aplicarlo solo hay que presionar sobre la almohadilla con una esponjita y luego distribuirlo con golpecitos en la cara. El secreto de su éxito se debe a que facilita la aplicación de la base y otorga un resultado bien natural y prolijo.

La última tendencia para los labios son las barras con textura gel o bálsamo, que hidratan sin resignar intensidad de color ni durabilidad.

No hay duda, en cosmética lo que se vio siempre hay que mirarlo dos veces, porque los cambios no solo vienen con la aparición de nuevos activos, tan sólo un retoque en la presentación puede mejorar la eficacia de un producto.

El dilema del contenido o el continente

A la hora de comprar un medicamento, la indicación médica es clara: la droga es más importante que el excipiente (la sustancia inactiva usada para incorporar el principio activo); por eso, los profesionales de la salud recetan genéricos. Pero cuando se trata de formulaciones cosméticas, preguntar si es más importante el activo o el excipiente es remitirse al dilema del huevo y la gallina.

"Tiempo atrás se pensaba que el principio activo era el que daba la acción buscada -por ejemplo, hidratación o antiage- pero hoy los llamados excipientes son considerados al mismo tiempo ingredientes funcionales", explica la licenciada Silvina Gabrielloni, farmacéutica especializada en desarrollo e investigación de cosméticos.

Es que, los excipientes cumplen varias funciones, todas claves para el desempeño de un producto cosmético. En primer lugar, permiten que los principios activos penetren en la piel. Por eso, una mascarilla casera puede tener ingredientes prometedores, aunque su eficacia nunca se igualará a la que ofrece una preparación de laboratorio. "Si se usan activos excelentes, pero en una textura que no permite liberarlos, no sirve de nada", sostiene Elisa Simonpietri.

Efecto selfie

En la era de las redes sociales, es lógico que la industria cosmética se inspire en las selfies para desarrollar nuevos productos. En ese sentido, son novedad los perfeccionadores que funcionan como los filtros de las apps y programas de retoque. En general, se venden bajo el rotulo non filter, photo finish o similares. Shiseido, por ejemplo, presentó en el exterior un smoother con tecnología Photogenic Skin, que actúa como un filtro inteligente que otorga un efecto óptico de difuminado, recomendada para usar antes de fotografiarse.

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