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Por qué la baja de aranceles a vehículos eléctricos e híbridos es un paso positivo

Cómo mejorar la fluidez del tránsito cumpliendo con la ley

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LA NACION
Sábado 27 de mayo de 2017
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Autostrada italiana de dos o tres carriles. La velocidad máxima en ellas es de 130 km/h. No todos los conductores la respetan (convengamos que tienen un parque automotor con autos deportivos o de alta gama difícil de ver por estas tierras), pero hay algo que los diferencia de nosotros: nadie sobrepasa por la derecha y menos obstruye los carriles de sobrepaso. No importa cuán rápido vayan, pasan al vehículo más lento que tienen adelante y regresan de inmediato al carril derecho liberando el izquierdo (eso sí, no siempre usan la luz de giro, pero son previsibles en la maniobra). Los camiones, ómnibus y autos lentos van por la derecha, sin instalarse en las vías rápidas. Así, cada uno va a su ritmo sin estorbar ni ser un obstáculo móvil.

De esta forma, el tránsito es más fluido y nadie se lleva la sorpresa de un vehículo que pasa a alta velocidad por la derecha que, como se sabe, es el sector con menos visibilidad para el conductor; por algo, al sector cercano al guardabarros trasero derecho se lo llama punto ciego. Además, si se forma una caravana no circulan por la banquina.

Autopista en la Argentina. Los vehículos van más rápido por la derecha que por la izquierda, donde se estacionan autos que se mueven quizás a la velocidad máxima, pero que no cumplen con la ley: se circula por la derecha, se sobrepasa por la izquierda.

Otros fenómenos argentinos: zigzaguear de un carril a otro pasando a unos por la izquierda a otros por la derecha; ómnibus y camiones por las manos de la izquierda o las centrales (además, a velocidad excesiva). Por último, nuestra exclusividad: circular por las banquinas en cuanto el tránsito se atasca o se ralentiza. Parafraseando a una vieja publicidad: esto en Europa no se consigue...

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