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El último pucho lo fumás hoy

Llegó el día. Hoy ves o grabás un videíto, lo subís y podés dar el primer paso para dejar de fumar al sumarte a una nueva campaña que te brinda seguimiento en todo el proceso

Miércoles 31 de mayo de 2017 • 00:01

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A la mañana, cuando te levantás, mientras preparás el desayuno prendés el primer cigarrillo. O tal vez es un rato más tarde, cuando te vas a trabajar. Quizá siempre tenés caramelos encima o te lavás las manos muchas veces, para que los demás se den cuenta lo menos posible. Fumás. A pesar de todos los fantasmas y las estadísticas. Aunque te gastes una fortuna por mes, que vas soltando de a poco. Si fumar te inhabilitara para trabajar o para cuidar a tus hijos, o si para conseguir un paquete tuvieras que meterte en algún lugar peligroso e ilegal, ¿igual fumarías? Pensás que no, pero la realidad es que nuestra sociedad lo tiene naturalizado. No te la están haciendo fácil. Tu cuerpo y el sistema te van llevando a cada cigarrillo, uno tras otro. Cada uno de esos tubitos tiene lo que se necesita para engancharte en el siguiente: es el mecanismo de la adicción. Entonces, con un poco de suerte, un buen día leés una nota como esta y pensás en parar la pelota. O, mejor, viene tu hija, o tu amigo, tu novia, tu sobrino o tu mamá, y te dice: "¡Mirá!". Y te muestra, en la pantalla del celular o la tablet, un videíto que subió al hashtag #ElUltimoPucho, invitándote a que dejes de fumar. Sí, a vos.

¿Por quién?

Todos los caminos empiezan por un primer paso (o un último cigarrillo), así que tomás la decisión. Tenés varias opciones para dejar de fumar pero según la campaña que acaba de lanzar Farmacity, hacerlo por alguien es más fácil. Sacar el foco del "por qué dejar" y ponerlo en el "por quién dejar", desafía tu lógica de fumador. Porque vos ya sabías todos los motivos por los que te convenía parar, pero eso no funcionó. Ahora, en cambio, hay una persona, o un compromiso que tomás con una persona, que es la razón. Ahí te motivás. Te registrás en www.farmacity.com/elultimopucho, declarás que ya no querés ser más un fumador, subís el video al hashtag contando por quién dejarías de fumar y entrás en la primera etapa de un proceso que se llama cesación de adicción (pero para vos va a ser de cambio de vida). Recibís un plan de acción, seguimiento y acompañamiento. Compartís tu experiencia con gente que está en la misma. Eso que antes era una fantasía vaga y siempre postergada empieza a convertirse en algo muy real.

Al otro lado de la nube de humo

Nadie dijo que iba a ser fácil. Pero de ser imposible está muy lejos. Existen ayudas. Herramientas. Medicamentos. Estrategias nutricionales y de actividad física. Te vas sorprendiendo a medida que recorrés el camino. Dos días después del último pucho, cuando recuperás el sentido del olfato y del gusto ya te parece que descubriste el mundo de nuevo. Tres o cuatro semanas más, y lo peor ya pasó. ¿Qué es un mes en la vida? Quizás 600 cigarrillos menos y 1650 pesos más para gastarte en lo que quieras. La piel que vuelve a brillar. El pelo, que aumenta notablemente su crecimiento. Los dientes, que se ven más blancos; el aliento, que se vuelve más fresco. Los fantasmas se van alejando, mejora la función de tus pulmones, el riesgo de que sufras un infarto disminuye.

Y lo más estimulante de todo: después de haber dejado de fumar sentís que vas a poder hacer cualquier cosa que te propongas, que nada es imposible. Que tu mente cambió. Entonces es cuando te das cuenta de que mirar (y oler, y saborear) la vida sin la vieja nube de humo alrededor de la cabeza está buenísimo. Vos estás orgulloso de lo que lograste y la persona por la cual lo dejaste, más.

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