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Lo sobreseyeron por abuso cuando ya había obtenido la restitución de sus hijas

El hombre, que desde hace unas semanas vive con las menores en EE.UU., era investigado penalmente en la Argentina; el juez tuvo en cuenta inconsistencias y contradicciones de la causa

Lunes 29 de mayo de 2017 • 20:54
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LA NACION

Cuando Antonio Quintana demandó a la madre de sus hijas, María Victoria Camuyrano, y solicitó la restitución de las dos nenas de 9 y 10 años a Virginia, Estados Unidos, donde él reside, tanto la justicia argentina como la norteamericana fallaron en su favor. Entendieron que como el centro de vida de la familia supo ser allí, el caso debía discutirse allá. Allí fueron las niñas el 15 de mayo pasado y, hoy, viven con su padre. Pero en la Argentina, para ese momento, aún se investigaba al hombre por un supuesto hecho de abuso sexual a su hija mayor, en ese entonces de 3 años. La causa había sido iniciada por Camuyrano en 2010 y estaba abierta.

El día de la restitución, el caso tuvo eco mediático por el pedido de ayuda desesperado de la madre, quien alegaba que el padre todavía estaba siendo investigado. Ahora, la situación cambió.

Quintana junto a su madre y sus hijas, en un Mac Donalds de Virginia, horas después de reencontrarse con ellas
Quintana junto a su madre y sus hijas, en un Mac Donalds de Virginia, horas después de reencontrarse con ellas. Foto: Facebook

El martes 23 de mayo, y mientras sus hijas ya estaban con él, Quintana fue sobreseído en la causa de abuso radicada en la Argentina. El fundamento que utilizó la Justicia para hacerlo se basó en pericias oficiales y, fundamentalmente, en algunas contradicciones e inconsistencias por parte de Camuyrano y su madre, Rosario Ippólito, quien dio el puntapié inicial a esta causa cuando acusó a su ex yerno de haber abusado sexualmente de su nieta mayor.

En la misma causa, en 2013, Quintana había sido procesado por el juzgado nacional en lo Criminal de instrucción N°44, a cargo en ese momento del juez Eduardo Daffis Niklison, por considerarlo "autor penalmente responsable del delito de abuso sexual agravado por el vínculo". Pero dado que Quintana apeló el auto de procesamiento, el expediente fue derivado a la Sala IV de la Cámara del fuero que dictó una falta de mérito (no lo sobreseyó ni lo procesó) y solicitó que continúe la investigación en el juzgado nacional de origen.

Ahora, fue el juzgado 44 el que volvió a expedirse sobre el tema y, esta vez, dictó una sentencia de primera instancia en la que sobreseyó a Quintana. La sentencia fue dictada por el juez subrogante Luis Alberto Zelaya (Daffis Niklison no está más a cargo) y se basó en las mismas pruebas que había en el expediente cuando procesaron al entonces acusado y en medidas de prueba complementarias. El abogado penalista de Quintana, Juan Echazú, dijo a LA NACION: "Esas medidas probatorias eran citar a profesores del colegio donde había ido la nena. Y cuando ya se podía dictar una nueva resolución denunciaron el abuso con respecto a la otra nena (la hermana menor)". Según él, "con respecto a la otra nena, se volvió a elaborar todo el proceso que llevó un año o un año y medio; la citaron tres veces a Cámara Gesell y la nena y la madre nunca concurrieron".

Camuyrano explicó a LA NACION que no concurrieron porque en una oportunidad la niña estaba enferma y, en otra, la perito que debía acompañarlas tuvo que ser internada. "Jamás fue la intención no ir, se presentaron los certificados. No hubo una tercera citación, fueron dos", dijo. Entonces, solicitó una nueva citación a la que no se dio lugar. Echazú añadió que no se aconsejó citar nuevamente a la menor de las niñas porque "el informe de peritos decía que la nena tenía demasiada influencia por parte de la madre para que el resultado de la pericia fuera efectivo".

Según el expediente, la denuncia de la madre sobre su hija menor habría surgido tras las "expresiones" de una psicóloga que trataba a su hija mayor y que "comenzó a notar algo" en la otra hermana; lo cual "sorprendió" a Camuyrano. Sin embargo, en la causa el supuesto abuso que se investigaba siempre giró en torno a la hija mayor de ambos, que ahora tiene 10 años.

Las razones del juez para sobreseer

1.Las declaraciones contradictorias de Ippólito

La contradicción principal que observó el juez Zelaya al sobreseer a Quintana radica en dos declaraciones contradictorias que Rosario Ippólito realizó ante la Justicia. "En relación con los relatos de la Sra. Ippólito (y a raíz de cuyo testimonio se iniciaran las presentes actuaciones) cabe señalar que la misma aportó dos versiones respecto del presunto hecho que habría presenciado", refirió el juez en su sentencia. Y agregó: "Por un lado, en un primer momento, en sede judicial relató lo descrito en el párrafo anterior [que había observado a Quintana 'pasándole una de sus manos por su pecho de arriba hacia abajo'], mientras que en otra oportunidad (...) aseguró que encontró a 'Quintana en ropa interior, con el slip bajo, arriba de...'".

2. La demora en radicar la denuncia por abuso

A Zelaya, además, le llamó la atención el tiempo que demoró la familia de la nena en radicar la denuncia -nueve meses después del supuesto hecho, que habría acaecido un 12 de enero de 2010- y explicó que "resulta cuanto menos llamativo -tal como lo advirtieran también los integrantes de la Corte- que la fecha de la denuncia del presunto abuso coincida temporalmente con la fecha en la que Quintana realizara el correspondiente reclamo en EE.UU. por la restitución de las menores". Sobre este punto, Camuyrano había dicho que cuando se acercó a la oficina de violencia familiar ubicada en la calle Lavalle para plantear el problema le recomendaron no hacer la denuncia aún "para no revictimizar a su hija".

3. La sábana

En la sentencia, Zelaya señala que "resulta también llamativa la circunstancia de que la abuela de las niñas hubiera guardado durante tantos meses en una bolsa de nylon la sábana que perteneciera a la cama donde supuestamente se encontraba durmiendo X el día 12 de enero de 2010, sin haber adoptado algún temperamento al respecto con anterioridad.". Quedó demostrado en la causa que en la sábana había rastros de tres sujetos masculinos; ninguno era Quintana.

4. Las pericias oficiales y de parte

Lo alarmante es que el cuerpo médico forense jamás pudo determinar si la niña fue abusada o no. Por eso, cuando el juez Daffis Niklison procesó a Quintana en 2013 tuvo en consideración las numerosas pericias de parte presentadas por Camuyrano, que son estremecedoras. "La totalidad de los especialistas que han examinado a la menor han notado en aquella la sintomatología que puede indicar con el estado de certeza que requiere esta etapa procesal, que X pudo haber sido víctima de un abuso sexual", había dicho Daffis, en referencia a las pericias de parte. Sin embargo, la sentencia firmada por Zelaya días atrás, utiliza un criterio diferente al de Daffis, ya que descarta las pericias de parte diciendo que "no han estado supervisadas por peritos oficiales". Y prioriza los informes médicos del cuerpo médico forense, que en definitiva no logran determinar si la niña fue abusada o no ya que, según dicen, la nena "no realiza manifestación verbal entendible ni logra adecuarse al encuadre propuesto" en la entrevista.

Zelaya decide sobreseer a Quintana sin citarlo a una nueva declaración indagatoria (se basó en dos que se tomaron anteriormente); la Cámara había solicitado que se ampliara dicha declaración. Y tampoco citó para nuevas pericias a la niña de 10 años, que solamente habría sido evaluada por peritos oficiales cuando tenía 3. El motivo para no hacerlo habría sido no revictimizar a la nena.

La situación actual de Camuyrano

La madre de las nenas expresó que en el sobreseimiento de Quintana la justicia argentina hizo caso omiso a su pedido de llamar a las dos nenas a Cámara Gesell nuevamente. "Por supuesto que se va a apelar. Es una vergüenza. Esperaron una semana a que nos fuéramos y sacaron esa sentencia. Son varios los psicólogos reconocidos que con su matrícula encontraron culpable al padre. No tengo palabras", dijo. Según explicó la mujer, "Hilario Lagos" es el abogado que la representa en la causa de abuso en Buenos Aires, pero el letrado no respondió a la consulta que realizó LA NACION.

Camuyrano, que fue detenida no bien aterrizó a EE.UU.y que salió de prisión bajo fianza, contó a LA NACION días atrás que fue encontrada culpable por no haberse presentado en la corte estadounidense con anterioridad, en la otra causa de restitución que se tramitaba allá. Además, que desde el 15 de mayo no puede ver ni hablar con sus hijas, cuya tenencia tiene el padre. Y explicó también que no cuenta con dinero para un abogado norteamericano por mucho tiempo más, dado el gran costo de la representación legal en EE.UU. Por último, agregó: "Quintana me arruinó el crédito nueve años atrás porque me usó las tarjetas de crédito y me las endeudó al máximo, como a 20 mil dólares cada una. Tenía el mejor credit score, de 8.4, ahora estoy en rojo absoluto. Y por tener cargos criminales no puedo conseguir trabajo ni alquiler para estar acá". Fabiana Quaini, quien representó a Quintana en el juicio de restitución argentino, contó que el padre solo pasaba US$100 por mes a cada hija ya que no estaba obligado a pasar alimentos por el juicio de restitución que impulsaba.

Las perjudicadas: dos niñas de 9 y 10 años

El padre pasó siete años separado de sus hijas. Quaini advirtió a LA NACION que las demoras en las causas de restitución "arruinan familias" y que "luego de un secuestro nada es igual. Muchos padres no logran rehacer sus vidas aún con los niños de retorno".

En 2014, el juez civil Diego Iparraguirre había fallado rechazando el pedido de restitución de Quintana, al tener en cuenta entre otras cosas la causa por abuso, que estaba abierta. Pero la Cámara de ese fuero falló a favor de Quintana y el caso llegó a la Corte. Allí, la procuradora desaconsejó la restitución, que luego fue confirmada por la misma Corte en octubre de 2016. Es por eso que las niñas ahora se encuentran en EE.UU., alejadas de la vida que habían creado en Buenos Aires todo este tiempo.

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