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Dividido por Trump, el G-7 sólo mostró unidad ante el terrorismo

Los líderes de los países más industrializados del mundo acordaron medidas para combatir el extremismo, pero también dejaron expuestas profundas diferencias sobre medio ambiente y comercio

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LA NACION
Sábado 27 de mayo de 2017
En un alto de la cumbre, Trump, Macron, May, Juncker, Merkel y Gentiloni miran los aviones militares italianos
En un alto de la cumbre, Trump, Macron, May, Juncker, Merkel y Gentiloni miran los aviones militares italianos. Foto: Reuters
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ROMA.- Marcada por divisiones en varios asuntos clave y la presencia, por primera vez, de Donald Trump , la cumbre del grupo de los siete países más industrializados del mundo (G-7) que comenzó en Taormina, Sicilia, se mostró ayer unida en la lucha contra el terrorismo. Después del horror del lunes pasado, cuando 22 personas murieron en un atentado en Manchester, en una declaración, los líderes de Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Canadá y Japón reafirmaron su voluntad de derrotar, juntos, al gran enemigo de este momento.

"Condenamos del modo más decidido posible el terrorismo y todas su manifestaciones: la lucha al terror sigue siendo una de las mayores prioridades del G-7", afirmaron.

Los líderes firmaron la declaración contra el terrorismo en una Taormina bajo fuertes medida de seguridad. En esta localidad famosa por su mar, su arte, el volcán Etna -el más alto y activo de Europa- y su gastronomía, fueron desplegados 10.000 agentes. La ciudad fue virtualmente cerrada. Salvo las delegaciones, sus callecitas con vista al mar sólo podían ser pisadas por residentes con autorización. Si bien no ocultaban su enojo por el bloqueo y los siete check points con detectores de metales para salir y entrar, los 11.000 habitantes de Taormina admitían estar contentos por las refacciones hechas para el evento. Al margen de diversos palacios y calles, lucía también renovado su famoso teatro griego -del siglo III a.C.-, donde se inauguró la cumbre y donde anoche los líderes del G-7 pudieron deleitarse con un concierto de la Orquesta Filarmónica de La Scala de Milán.

La cumbre, la primera de Trump -que se llevó aplausos de algunos residentes-, empezó opacada por las polémicas que surgieron porque anteayer, en Bruselas, habría tildado a los alemanes como "malos" por su superávit comercial. Sobre el presidente norteamericano seguían pesando, por otro lado, las sombras del Rusiagate. Su hija consejera, Ivanka, y su yerno, Jared Kushner, involucrado en una investigación del FBI, regresaron a Washington.

Luego de la declaración sobre el terrorismo, la primera ministra británica, Theresa May, que anoche regresó anticipadamente debido al atentado de Manchester, agradeció a sus homólogos el apoyo recibido. Subrayó la importancia de que el G-7 mostrara su determinación para garantizar el uso de "toda herramienta disponible para luchar contra el terrorismo y proteger" a la población. El G-7 llamó a las compañías de Internet a "aumentar sustancialmente" sus esfuerzos contra la propaganda terrorista en la web, prometió "llevar la lucha contra el terrorismo al más alto nivel" y mejorar el intercambio de la información de inteligencia, así como actuar con mayor firmeza para cortar las "fuentes y canales de financiación de los terroristas".

Como no podía ser de otra manera, al ser Sicilia sede de este G-7, la inmigración fue otro tema de la cumbre. A las costas de Italia llegaron desde enero 50.000 migrantes y el año pasado, 180.000. Debido al imponente operativo de seguridad, no obstante, en estos días las barcazas que aspiraban a desembarcar en Sicilia debieron ir rumbo a la península. A pesar de que Italia, el anfitrión, presionaba para un compromiso para hacerle frente globalmente a la emergencia y para que se mejoren las condiciones en los países de origen de los migrantes, también había dificultades para lograr consenso en este tema.

En el borrador de conclusiones que trascendió, de hecho, se notaba un endurecimiento del tono que reflejaba los puntos de vista de Estados Unidos y Gran Bretaña. "Reiteramos el derecho soberano de los países a controlar sus fronteras y establecer límites claros a los niveles netos de migración, como elemento esencial de su seguridad nacional y su bienestar económico", señala el texto.

Aunque la divergencia más fuerte salida a flote, tal como se esperaba, fue en torno del cambio climático. En este punto, de hecho, había una situación de "seis contra uno"; es decir, de todos contra Trump. Como es sabido, el magnate se niega a confirmar el compromiso de Estados Unidos de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero acordadas bajo el acuerdo de París, de diciembre de 2015.

"Le hemos pedido claramente que queremos que Estados Unidos respete los acuerdos sobre el clima", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, que admitió la existencia de un clima "intenso", pero "sincero", entre los siete líderes.

El mensaje del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, no pudo ser más apocalíptico: "Si no logramos una mayor unidad, la situación del mundo se nos puede ir de las manos".

En una jornada en la que también hubo varias reuniones bilaterales -Trump y el premier japonés, Shinzo Abe, acordaron incrementar las sanciones a Corea del Norte ante la preocupación que provoca su programa de armamento nuclear-, anoche los asesores de las delegaciones trabajaban contrarreloj para que pueda sellarse hoy una declaración final no demasiado decepcionante.

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